Cada mes resaltamos el trabajo de un miembro de CienciaPR que se ha distinguido por su trabajo o discutimos un tema de interés y relevancia para nuestra comunidad.

James Ayala González: El encantador de pandas

Imagen de Wilson Javier Gonzalez-Espada
James Ayala González
James Ayala González entrenando un panda rojo

Por Dr. Wilson Gonzalez-Espada, Ciencia Puerto Rico


Un reconocido postulado matemático dice que “entre dos puntos se puede trazar exactamente una línea recta”. Nuestra realidad, por supuesto, es mucho más complicada que esto. El camino de vida de una persona es más como las curvas de la PR-1 o la “La Piquiña”.

Un ejemplo perfecto de esto lo es el científico James Ayala González, quien empezó su vida profesional como músico de jazz y hoy día es investigador del comportamiento en la Base de Investigación de Reproducción del Panda Gigante de Chengdu en la provincia Sichuan de la República Popular China.

James nació en las afueras de Queens en Nueva York. Su padre, José Ayala Román oriundo de La Perla, y su madre, Lourdes González Más, era una “nuyorican” del Bronx. Mientras crecía en Jamaica Queens, el corazón de James estaba dividido entre sus dos amores: la ciencia y la música. “Yo le suplicaba a mis padres que me llevaran al Zoológico del Bronx, al Acuario de Nueva York o al Museo de Historia Natural, así que naturalmente sobresalí en mis clases de biología en la escuela. Sin embargo, también siempre tuve un amor muy profundo por la música. En la escuela intermedia comencé a tocar el saxofón y comencé a asistir al programa de música de una escuela pública especial para tocar jazz”. Ya para escuela superior, James había dejado a un lado su interés en la biología.

James asistió al Colegio de Purchase, parte del sistema de la Universidad Estatal de Nueva York (SUNY por sus siglas en inglés), donde estudió una concentración en interpretación de jazz. “El jazz es una de las artes más puras, donde la expresión y libertad de improvisación no tienen paralalelos. Cuando era niño mi papá me enseñó de las leyendas del jazz: Coltrane, Parker, Davis, Monk, Gillespie, Rollins y Mingus. Esas fueron lecciones que nunca olvidé”. 

James entrenando un panda gigante. Foto cortesía de James Ayala. 

Con un bachillerato en Bellas Artes (música) y ya matriculado para comenzar escuela graduada en etnomusicología, la carrera de múscio profesional de James iba muy bien encaminada. Sin embargo, un viaje especial despertó nuevamente en él su interés por la biología. “Viajé a Hawaii con mi novia. En la costa de Kona vi delfines rotadores alimentándose. Esto me afectó muy profundamente por alguna razón inexplicable y me llevó a mi camino actual”.

Su nuevo camino comenzó con un trabajo voluntario en el Acuario de la Ciudad de Nueva York, y luego con una plaza a tiempo completo como guardián del Zoológico del Parque Central en la que trabajó cuatro años. “Como guardián del zoológico yo era responsable del cuidado diario de una gran variedad de animales, desde hormigas corta hojas hasta pingüinos y leones de mar y hasta monos. Dos momentos memorables de mi experiencia en el zoológico fueron criar 13 polluelos de pingüino y comenzar un programa de entrenamiento de monos colobos”.

Eventualmente James decidió que quería un involucrarse más activamente en la conservación de vida silvestre, así que comenzó una maestría en el programa de biología de conservación en la Escuela Graduada Antioch de Nueva Inglaterra en Nuevo Hampshire. “Fue entonces que me interesé en aplicar comportamiento animal a la investigación de conservación, así que estudié un semestre en el Colegio Hunter de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY por sus siglas en inglés) para estudiar comportamiento animal”.

En el 2004, como parte de su programa de estudios graduados, James viajó a Puerto Rico para trabajar en el Centro de Investigación de Primates del Caribe en Cayo Santiago de la Universidad de Puerto Rico bajo la supervisión de la Dra. Melissa Gerald. Su trabajo era recolectar datos de comportamiento focal y de imágenes digitales para estudios de la coloración sexual secundaria en primates machos. “En aquel tiempo la Dra. Gerald era una líder en el estudio de la coloración sexual secundaria en primates. Bajo su tutela, gané más experiencia en el campo de comportamiento animal y fui retado como nunca antes”. 

James adquiriendo datos de la interacción de una madre panda con su cachorro. Foto cortesía de James Ayala. 

Luego de ocupar este puesto, James continuó trabajando en Cayo Santiago, y esta vez como el administrador de la colonia. “Este fue un puesto retador. Yo era el responsable de supervisar todo el manejo diario de la isla y del cuidado de más de mil macacos rhesus sin enjaular, y cuando era posible de colaborar en proyectos de investigación”.

En el 2010 James aceptó una posición en Sichuan, China, como administrador de un santuario de animales que rehabilitaba osos que rescatados de la industria de la bilis de osos (en China, la bilis de oso es utilizada en la medicina tradicional; para esto mantienen los osos en unas jaulas diminutas y extraen su bilis diariamente con agujas, tubos o catéteres implantados en la vesícula a través del abdomen. Muchas veces utilizan métodos más dolorosos y que causan infección).

“Esta posición tenía sus retos: el primero, fue sobrepasar la barrera del lenguaje, pues el mandarín es un idioma muy difícil para comunicarse; y el segundo fue que muchos de los osos en el centro estaban en condiciones pobres de salud y discapacitados luego de años de ser víctimas de la industria de la bilis de osos, y como resultado requerían de medicamentos y cuidado especial”.

Luego de trabajar por más de un año con osos negros apareció “la oportunidad de su vida”: trabajar con la especie en peligro de extinción más famosa, el panda gigante. En la actualidad, James es investigador y entrenador de animales en la Base de Investigación de Reproducción del Panda Gigante de Chengdu en Sichuan, China. “Yo realizo estudios del comportamiento de pandas gigantes y de su familiar distante, el panda rojo. Como entrenador de animales, enseño a ambas especies a cooperar con procedimientos veterinarios para que así podamos estudiar el estatus interno de cada individuo sin causarle estrés. Esto nos permite combinar los datos médicos con los del comportamiento para así tener un mejor entendimiento de la relación entre el comportamiento y el estado interno de cada individuo”. 

James con un cachorro de panda gigante. Foto cortesía de James Ayala.

El más reciente proyecto de investigación de James es investigar cómo los cambios estacionales afectan los niveles de cortisol, la proporción de los sexos y el éxito de reproducción de pandas rojos en cautiverio. “La Base de Investigación de Reproducción del Panda Gigante de Chengdu, donde he trabajado por los últimos tres años, tiene la colección de pandas rojos y gigantes más grande del mundo. Para este proyecto he entrenado a varios pandas rojos para que nos permitan a mis colegas y a mí realizarles ultrasonidos abdominales. Además, también he desarrollado un método para lograr coleccionar sangre de un panda rojo con su cooperación. Esto es algo que muy pocos investigadores, si alguno, han podido lograr. Obtener sangre voluntariamente de un panda es un paso importante porque permite a los investigadores entender la química de la sangre y el estado hormonal del animal sin necesidad de los posibles efectos que causa la anestesia.

Cuando le preguntamos qué consejo le daría a estudiantes de escuela y universitarios que están interesados en ciencia, James aconseja en que piensen globalmente y que busquen experiencias educativas internacionales. “El mejor consejo que le puedo dar a alguien interesado en ciencia es que estudie en el exterior lo más pronto posible. Hay muchas ventajas de estudiar en el exterior. Primero, al estudiar en el exterior verás cómo investigadores alrededor del mundo utilizan diversos métodos para afrontar retos similares, y esto expandirá tus puntos de vista y experiencias. Segundo, estudiar en el exterior y participar de programas internacionales se ve muy bien en tu resumé y solicitudes de universidad. Tercero, y más importante, es que tendrán la oportunidad de ver los sitios más fantásticos y hermosos del mundo y las especies que los habitan, muchas de las cuales están desapareciendo en proporciones alarmantes. Salgan a ver estas especies mientras puedan, y así, tal vez se inspirarán a protegerlas”.

James Ayala le describe su trabajo científico con pandas a la Primera Dama Michelle Obama, sus hijas y madre.

Tags: 

Categorías de Contenido: