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Post-Bac: el fenómeno incógnito

Imagen de Edith Brignoni Pérez
Edith Brignoni recién completó un post-bachillerato en la Universidad de Pensilvania. Pronto comenzará su doctorado en la Universidad de Georgetown.

“Oh, wow.  ¡Qué bien; haciendo un post-doc tan joven!”  “No, estoy haciendo un post-bac.”  “Un post-bac…  ¿qué es eso?”  Durante el último año he experimentado este intercambio verbal frecuentemente.  Desde estudiantes sub-graduados o de bachillerato hasta profesores, muchos son los que cuestionan qué es eso llamado “post-bac”. 

Un “post-baccalaureate” o post-bachillerato, en principio, es toda aquella experiencia académica-laboral que se realiza al terminar pues, el bachillerato.  Es un fenómeno reciente, y creciente, que está sirviendo como puente de experiencia para los estudios graduados.  Hasta hace muy poco era común en el camino de la academia culminar estudios sub-graduados y continuar hacia la escuela graduada como menester continuo, no de intervalos.  Esta tendencia está siendo retada por las exigencias sociales tanto económicas como culturales.

Por un lado, el desbalance económico a nivel local y global está promoviendo la inauguración laboral temprana.  Cada vez es más frecuente entre estudiantes recién graduados de bachillerato adentrarse en “la industria” para ganar “un poco de dinero” y poder costear los estudios graduados, así como ganar “un poco de experiencia” práctica y expandir sus cualidades para entrar a la escuela graduada.  Por otro lado, los cambios socio-culturales sobre los estándares sociales y las expectativas de vida están promoviendo experiencias [estudiantiles] más curvilíneas, y menos rígidas.  Cada vez es más frecuente que estudiantes universitarios experimenten múltiples disciplinas académicas y opciones laborales por medio de internados de verano, intercambios académicos en el extranjero, internados en empresas u organizaciones sin fines de lucro, entre otros.  Todos éstos son medios para incrementar su espectro de ideas y, luego, saber qué quieren hacer cuando “sean grandes”.

Algunos de los “ya grandes”, tal vez un tanto desfasados de estas tendencias cambiantes, suelen cualificar estas prácticas como pérdida de tiempo, despilfarro de dinero y dejadez de deberes.  Estas prácticas de aumentar el tiempo en la academia u otro tipo de experiencia extra-curricular, muy por el contrario, son experiencias que enriquecen, ultimadamente, las vidas de los estudiantes.  Como consecuencia, estos cultivos están cosechando estudiantes, y futuros profesionales, mejor preparados práctica e intelectualmente.  Es en esta coyuntura que los “post-bacs” personifican su papel protagónico en orientar al estudiante desde el camino sub-graduado hasta el graduado.

Una experiencia de post-bachillerato, institucional (i.e., a través de un programa) o técnicamente (i.e., a través de una experiencia laboral), sirve para adquirir experiencia teórica y práctica en una rama de estudio al cual se desea adentrarse, pero se carece de experiencia previa.  En contraste, por medio de un “post-bac” un estudiante puede aumentar su conocimiento y habilidades en el campo del saber en que ya obtuvo formación sub-graduada y desea continuar más especializadamente a nivel graduado.  Además, este periodo finge como etapa de exploración, y clarificación, sobre los intereses académicos, profesionales y, ante todo, personales del estudiante.  Se subestima a menudo lo crítico de esta experiencia por la visión utilitarista, y un tanto anti-intelectual, que se ejerce sobre la sociedad.  No obstante, las oportunidades de post-bachillerato son nuevos foros que se abren para un mejor desarrollo de científicos, educadores, historiadores, médicos, ambientalistas, artistas y más.

Por mi parte, hacer un post-bac era mi “plan B”, si no era admitida a escuela graduada en el 2013.  Ese fue el curso que tomó mi quehacer en la academia, y vida en general.  Luego de solicitar a varios programas de post-bac, obtener entrevistas y, por último, las aceptaciones, elegí el más pertinente para lograr mis planes pospuestos por un año.  Tres semanas luego de graduarme de bachillerato, comencé durante el verano del 2013 mi experiencia de post-bachillerato en la Universidad de Pennsylvania.  Ha sido el año en que más he aprendido en tan poco tiempo.  Desde retos personales hasta intelectuales, el año académico 2013-2014 sin duda era medular experimentarlo como una “transición” para luego, verdaderamente, aprovechar al máximo mi escuela graduada.  Mi1 post-bachillerato me permitió: palpar el calibre de los cursos graduados; manejar mi tiempo y proyecto en significativa autonomía, por ende, con significativa responsabilidad; comenzar mi Ph.D.; abrazar la adaptación [personal, física-emocional y climatológica]; y, disfrutar de interacciones, eventos y lugares que hace un año no imaginaba… vivir.

 

He aquí sólo una minúscula porción de las opciones de post-bachillerato disponibles actualmente, pero sirve como punto de partida para aquellos interesados en este tipo de experiencia.  ¡Anímate, y explora!

 

 

 

 

 

 

1El énfasis es propio de esta servidora, ya que considero que si no hay una apropiación de la oportunidad académica como experiencia de vida, no se obtendrá el máximo de oportunidades que ésta ofrece.  Yo decidí apropiarme.

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