¿Afecta el polvo del Sahara la composición de la flora vaginal?

CienciaPR

Por -

El estudio recién publicado identificó varios hongos ambientales, incluyendo “Aspergillus”, en la flora vaginal de 86 mujeres puertorriqueñas. (Bella Ciervo)

Fenómenos atmosféricos como el polvo del Sahara, cada vez más prevalente en Puerto Rico, disminuyen las concentraciones de hongos ambientales, una realidad que, según expertos consultados, pudiera modificar, incluso, la composición de la flora vaginal.

Esta apreciación científica coincide con la reciente publicación de un estudio, hecho en la isla, que reveló, por primera vez, que el tracto vaginal contiene comunidades de hongos ambientales únicas y dinámicas, que se ven afectadas en pacientes con el virus del papiloma humano (VPH).

“Sabemos que los hongos ambientales pueden competir con los microorganismos que viven normalmente en la nariz, la boca y la saliva. Esa competencia también podría ocurrir en la flora vaginal porque también se trata de una membrana mucosa”, dijo el doctor Benjamín Bolaños, catedrático asociado del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, en entrevista con El Nuevo Día.

Explicó, de paso, que el polvo del Sahara, al igual que otros fenómenos, provoca “falta de humedad en la atmósfera, que hace que menos esporas de hongos se liberen”.

“Los hongos ambientales no solo están presentes en el exterior, sino también en los ambientes construidos, como nuestra ropa y productos que utilizamos diariamente”, expresó, por su parte, la doctora Filipa Godoy Vitorino, autora principal del nuevo estudio y directora del Departamento de Microbiología de Ciencias Médicas.

La comunidad de hongos en el cuerpo humano –conocida como el micobioma– ha sido poco estudiada, pero se ha documentado en la piel, el intestino, la boca y el sistema reproductivo.

Godoy Vitorino concordó en que “una reducción temporera en hongos del aire local, mientras se transportan bacterias y otros contaminantes adheridos al polvo mineral del Sahara, podría introducir especies distintas” al tracto vaginal.

Al momento, no existe evidencia directa de que eventos atmosféricos como el polvo del Sahara modifiquen la flora vaginal. Por ende, los científicos consideran que combinar el monitoreo ambiental con muestreos vaginales podría ayudar a responder esa interrogante.

“Estos proyectos tienen el potencial de ser pioneros en la integración de datos de exposición ambiental con el microbioma humano y servir como modelo para investigaciones similares en el mundo”, aseguró Godoy Vitorino, de quien Bolaños se hizo eco.

Durante el estudio, se recolectaron muestras vaginales de 86 mujeres puertorriqueñas –cuya salud cervical fue documentada– y se extrajo el ADN de los microorganismos presentes.

Godoy Vitorino y su equipo identificaron 173 especies distintas de hongos, incluyendo Candida albicans (asociada a humanos) y Aspergillus sp (ambiental común). Además, hallaron que la diversidad de hongos disminuyó en personas embarazadas.

“Dada nuestra exposición constante al ambiente, no podemos esperar que nuestro micobioma esté compuesto exclusivamente por hongos tradicionalmente considerados residentes del cuerpo”, explicó la investigadora.

El micobioma dentro del tracto vaginal puede interactuar con el sistema inmune, las bacterias y factores ambientales para influenciar la salud. Aunque la presencia total de estos hongos es mínima, son oportunistas y crecen durante infecciones.

En esa línea, el equipo encontró más colonización de hongos en pacientes con lesiones menores causadas por el VPH, un patrón que han observado antes.

Es posible que condiciones de salud exacerben el sistema inmune o causen estados proinflamatorios que, a su vez, promueven la colonización de los hongos. Por ejemplo, Aspergillus tendió a presentarse en menor abundancia en comunidades bacterianas dominadas por Lactobacillus crispatus, una especie considerada protectora del microbioma vaginal.

“Esto sugiere la posibilidad de que preservar o restaurar comunidades bacterianas protectoras puedan indirectamente limitar la colonización de hongos ambientales”, sugirió Godoy Vitorino, quien está trabajando en el desarrollo de un probiótico vaginal basado en esa premisa.

Español
Average: 4 (1 vote)