Ayuda en las alturas

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Por Marga Parés Arroyo / Mpares@elnuevodia.com endi.com A 3,825 pies de altura todo es posible. Desde encontrar raras condiciones genéticas entre los habitantes de una pequeña comunidad hasta tomar té de coca para apaciguar el llamado soroche o “mal de montaña”. Estas y otras vivencias enfrentaron ocho estudiantes de medicina de la Universidad Central del Caribe que participaron de una misión humanitaria en la ciudad de Huancané, en la región de Puno, en Perú, donde la energía eléctrica es escasa y el agua potable inexistente. Capitaneado por el doctor José Vargas Vidot, quien acostumbra realizar varios viajes humanitarios al año a lugares de alta necesidad médica y social, el grupo partió al país latinoamericano el 26 de mayo y durante dos semanas prestaron asistencia médica a más de 2,500 personas. “(La misión humanitaria) nos dio otra visión de la medicina, al saber que hay personas que no tienen ningún tratamiento médico. Uno aprende a apreciar más a los pacientes”, dijo Joel Pellot, de 26 años, quien recién comenzó su segundo año de estudios en medicina. Según comentó el joven, quien aspira a especializarse en neurocirugía, la idea de participar de la misión partió de los mismos estudiantes, quienes debieron juntar unos $3,000 cada uno para los costos del viaje. Aunque originalmente se dirigían al Ecuador, la situación política de dicho país empañó sus planes. No obstante, lograron participar en la misión dirigida por Vargas Vidot al Perú. Para ello obtuvieron la aprobación del presidente de la Universidad Central del Caribe, el doctor Ginel Rodríguez, junto al resto de sus profesores. “Nos encontramos a muchas personas que nunca en su vida habían tenido acceso a cuidado médico. Desde falta de higiene dental y corporal, niños quemados por el sol, enfermedades pulmonares, dolores de espalda, vimos muchas cosas”, dijo Pellot sobre la población, que sólo suele hacer una comida al día y casi no toma agua. A Lisa Cruz, de 24 años y también estudiante de medicina, las condiciones que más le llamaron la atención fueron las parálisis faciales y la cantidad de personas deprimidas. “Uno piensa que en comunidades pequeñas como esas a lo mejor no hay tanto estrés, pero sí. A veces las mujeres se sentaban a llorar porque, según dijeron, los hombres se van durante muchos días de sus casas para cultivar las tierras y ellas se quedan solas con los niños”, dijo Cruz. A Frank Vélez, también de 24 años y estudiante de medicina, le impresionaron las condiciones genéticas entre las personas que asistieron, ya que, según dijo, por haber muchas relaciones entre familiares, se producen condiciones como enanismo y síndrome de Down. Fueron largos días de trabajo -desde las 8:00 a.m. hasta que entraba la noche a eso de las 7:00 p.m.- los que vivió el grupo, compuesto además por Ricardo Pagán, Yomayra Otero, Ben Alonso, Gabriela Andújar y Fiorella Alonso. Todo con la colaboración de los médicos, dentistas, técnicos de laboratorio y otro personal médico que también participó de la misión en la que ayudaron a los estudiantes a pulir sus destrezas médicas. “Uno se trae más de lo que da, porque son personas bien agradecidas por ver que hay otros que se preocupan por ellos”, dijo Cruz al comentar que el acceso médico de los habitantes de la región toma dos horas en automóvil y estos escasean. “Era una región prácticamente aislada, donde la carretera que nos conducía todos los días hasta allí era malísima. Por eso me siento afortunado de que pusimos nuestro granito para que otros lo sigan”, dijo Vélez. Más allá de la llave de la ciudad que recibieron de manos del alcalde de Huancané, el grupo vio su esfuerzo premiado cuando la organización Manos Unidas puso la primera piedra en el lugar para edificar un centro de salud. “Muchos estudiantes tienen otra visión de la medicina, lo ven como algo lucrativo. Este tipo de misión te ayuda a entender la verdadera razón de la medicina”, dijo Vélez. Pellot y Cruz coincidieron en que el viaje ayuda a los estudiantes a reafirmar su vocación. El grupo evalúa otro viaje humanitario a Ghana, África, en noviembre y a Ecuador el próximo verano.