Basura contra el calor

Este artículo es reproducido por CienciaPR con permiso de la fuente original.

Por Gerardo E. Alvarado León / galvarado@elnuevodia.com endi.com Se avecinan los meses más calurosos y seguramente no habrá abanico ni acondicionador de aire que le eviten sofocarse ante las altas temperaturas. Pero ¿qué le parece contar en su vivienda con unos paneles que amortigüen el calor y lo refresquen? Quizás tardará un poco en equipar su casa con esta nueva tecnología, pero para el estudiante de 16 años, Roberto Soto Rodríguez, su creador, valdrá la pena esperar porque sus paneles son “la mejor solución” para reducir el impacto del calentamiento global a nivel local. “Quería un proyecto que aportara soluciones a los problemas de nuestro mundo”, dijo Roberto, quien cursa el undécimo grado en la Academia Perpetuo Socorro. Sin revelar muchos detalles porque su obra está en vías de patentizarse, Tito -como lo llaman sus más allegados- adelantó uno de los secretos de sus paneles: están hechos de desperdicios sólidos, por eso, al instalarlos en lo alto de las estructuras urbanas (de cemento), reducen las temperaturas internas hasta en diez grados Fahrenheit. El joven, quien pertenece a varias organizaciones académicas y desea estudiar arquitectura en los Estados Unidos, probó la efectividad de su proyecto mediante la elaboración de una maqueta proporcional. Aquí colocó los paneles, al estilo losetas, en el techo y las paredes. Al comparar las temperaturas del ambiente interno y las de la superficie de los paneles con las del ambiente externo, provistas por la Administración Nacional Oceanográfica y Atmosférica (NOAA), halló que el concreto no aísla energía, sino que la absorbe y tarda hasta cuatro horas en transmitirla al interior de las estructuras. No obstante, esta fase de experimentación le pareció poco estética y costosa. Por eso, el modelo de implementación contempla instalar los paneles a modo de un segundo techo, de manera que se forme una cámara de aire que también atrape el calor y baje las temperaturas. “Es un modelo de rehabilitación estructural que no compromete las necesidades de las generaciones futuras”, concluyó Roberto, quien no reveló cuánto costarían sus paneles, pero aseguró que competirían con los de plafón. Agregó que los materiales se consiguen en la Isla y su elaboración también se haría aquí. Un ejemplo a seguir Hace más de un año que Maribel García Rodríguez es la maestra que asesora a Tito en sus investigaciones, y al preguntarle sobre qué cualidades distinguen a su pupilo, por instantes, pareció quedarse corta de palabras. “Su trabajo describe su tenacidad y curiosidad, así como sus metas claras y genuinas. También es señal de su preocupación sobre las necesidades de su país. Roberto tiene el respeto y admiración de toda la escuela”, dijo. García Rodríguez indicó que Tito presentó su proyecto en la feria científica local y regional y obtuvo el primer lugar, logros que le valieron un boleto a Atlanta, Georgia, para representar a la Isla a nivel internacional. “Ha sido mucho trabajo, pero ver que el proyecto causa un impacto en las mentes, tanto de jóvenes como adultos, me causa gran satisfacción”, apuntó la maestra.

Tags: 

Categorías de Contenido: