Durante un día caluroso, ¿qué es lo primero que se busca para refugiarse del sol? La sombra de los árboles. Sin embargo, en muchas comunidades del suroeste de Puerto Rico, esa sombra escasea.
Un estudio conducido por el proyecto U-TREE PR reveló diferencias de hasta 12.3 grados Fahrenheit entre comunidades cercanas de la zona, lo que evidencia cómo la falta de espacios verdes y el predominio del cemento intensifican el calor en áreas urbanas y, a la vez, afectan a poblaciones vulnerables.
A través de un monitoreo realizado el pasado 23 de julio, 32 recolectores comunitarios de datos recorrieron 11 rutas entre Mayagüez, San Germán, Hormigueros, Cabo Rojo, Lajas y Sabana Grande. Utilizando sensores instalados en vehículos, se compararon zonas urbanas y áreas verdes en tres momentos del día –6:00 a.m., 3:00 p.m. y 7:00 p.m.– para capturar variaciones de temperatura.
El análisis reveló cómo, a través de la evapotranspiración –proceso por el cual el agua se transfiere de la tierra a la atmósfera– las zonas con árboles, bosques y mayor elevación tienden a mantenerse más frescas.
En las zonas urbanas, a diferencia, el suelo cubierto de cemento, concreto, brea y asfalto absorbe más radiación y la libera por más tiempo. El informe identificó a zonas desarrolladas y cascos urbanos como Mayagüez y San Germán entre los lugares más cálidos durante el día.
“El suroeste, según datos recientes del censo, es una de las regiones de Puerto Rico con mayor proporción de personas mayores, lo que la convierte en una zona altamente vulnerable, junto a niños y personas con condiciones de salud. A esto, se suma la población de bajos ingresos, que tiene menos recursos para enfrentar el calor”, explicó Yasiel Figueroa Sánchez, gerente de U-TREE PR, proyecto de la organización Desarrollo Regenerativo de Comunidades Caribeñas (CRCD, en inglés).
“Mayor prioridad para mitigar”
Los hallazgos de la investigación evidenciaron que el calor no se comporta igual en la mañana, tarde y noche. En la mañana, se reflejaron patrones del calor acumulados del día anterior; en la tarde, el sol calienta más intensamente superficies como asfalto y concreto; y en la noche, algunas zonas urbanas tardan más en enfriarse.
En la tarde, se observaron contrastes territoriales importantes. Mientras Puerto Real, por ejemplo, apareció como un punto relativamente fresco, Boquerón se identificó como “un punto caliente”.Además, áreas boscosas y de mayor elevación alrededor de Hormigueros, El Rosario y Miradero se identificaron como zonas más frescas.
En Mayagüez, particularmente en la zona cercana al litoral, donde hay una alta concentración de residenciales públicos, se registraron algunas de las temperaturas más altas. De igual forma, en áreas urbanas del municipio, con alta concentración de población de bajos ingresos, también se observó un aumento significativo en las temperaturas.
“Eso significa que estos son los lugares de mayor prioridad para mitigar el calor usando infraestructura verde o árboles, porque son las zonas donde hay una combinación de altas temperaturas y baja cobertura arbórea. Esa es la clave ahí: cómo nosotros definimos esos nuestros ‘hotspots’ y áreas de prioridad”, expresó Figueroa Sánchez, en entrevista telefónica con El Nuevo Día.
Reforestación como solución
Como parte de las soluciones para mitigar el calor extremo, U-TREE PR estará proveyendo asesorías personalizadas a municipios para desarrollar planes de manejo de vegetación urbana. La iniciativa también busca apoyar a los ayuntamientos para convertirse en “Tree Cities”, un reconocimiento internacional que distingue a las ciudades comprometidas con la gestión responsable de su arbolado urbano.
Además, CRCD continuará sus esfuerzos de sembrar 20,000 árboles nativos hasta 2029.

Los datos recogidos del estudio se analizaron y utilizaron para crear un mapa térmico de alta resolución de la región suroeste. El mapa permite visualizar cómo varían las temperaturas entre barrios y municipios, y cuáles zonas presentan las condiciones más críticas para diseñar estrategias de mitigación, incluyendo la siembra dirigida de árboles. La ubicación de esos árboles se determinará, en parte, por los resultados del mapa térmico.
A futuro, Figueroa Sánchez mencionó que propondrán elaborar “centros de enfriamiento”, establecimientos que tendrán aires acondicionados, zonas frescas, donde la gente en períodos de calor extremo puede ir a refugiarse.
“El calor extremo es algo bien amplio, necesita una mirada multidisciplinaria, pero, desde nuestra esquina, apostamos a los árboles y a la infraestructura verde como esa primera acción que se debe hacer porque es la que más tiempo toma en dar beneficio. Así que, por eso mismo, se debe convertir en la más urgente”, concluyó.
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