Cueva Ventana toma auge como atractivo turístico

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Francisco Rodríguez-Burns / francisco.rodriguez@gfrmedia.com

Mientras miles de puertorriqueños disfrutan de la naturaleza visitando las playas y los bosques tropicales, entre otras atracciones, otros optan por acudir a la instalación turística Aventura Cueva Ventana en la carretera 10 del barrio Hato Viejo del sector Calichosa de Arecibo para formar parte de una excursión única.

La expedición consiste de un recorrido por un bosque subtropical que desemboca en dos cavernas, la Cueva Oscura y Clara. Colonias de murciélagos guindan desde la altura, en compás de espera para su próximo vuelo nocturno.

“Al igual que en las películas de vampiros, si los murciélagos salen al sol pueden morir de hipertermia (aumento patológico de la temperatura del cuerpo)”, indicó el biólogo Ernesto Márquez. “Los murciélagos tienen una relación directa e indirecta con los seres humanos. Tendríamos muchas más enfermedades transmisibles de no ser por estos mamíferos. Contienen la propagación de insectos que pueden impactar la salud humana y los cultivos”, añadió el biólogo de vida silvestre del proyecto.  

Viaje entre la noche y el día

En la primera caverna, el visitante recorre una distancia de unos 300 pies en galerías sumergidas en completa oscuridad. Los puntos más altos de su parte superior alcanza los 35 pies de altura.  En esta caverna el visitante podrá encontrar tres especies de murciélagos, el Cola Libre, el Frutero Jamaiquino y el Pescador, los cuales incrementan en tamaño y peso a medida que se cruza la formación.

 

Por otro lado, la Cueva Clara se alumbra por la luz natural que se filtra por distintas aperturas de la estructura. Es relativamente más pequeña en tamaño, aunque sus puntos más altos alcanzan unos cuatro pisos de altura.

“Para mí ha sido una experiencia inolvidable. Debemos promover el turismo interno que tanta falta hace en nuestro país. Vemos a personas que buscan lugares exóticos en el extranjero, pero tenemos un vivo ejemplo aquí en la Isla. El turismo interno es el gran tesoro que tiene Puerto Rico”, sostuvo la consultora bancaria, Mayuri Sánchez.

Acuerdo entre el Gobierno y la empresa privada

Las expediciones de Aventura Cueva Ventana se lograron concretar mediante un acuerdo cooperativo entre el Departamento de Recursos Naturales, el municipio de Arecibo y Enhancers Inc., los dueños de los terrenos por más de 25 años. La alianza entre el sector público y privado atiende una necesidad para proteger los recursos preciados contra su explotación económica por empresas no-autorizadas, el depósito de basura, entre otras acciones criminales que podrían atentar contra el hábitat de las cavernas. 

“Esto es un recurso que tenemos que preservar y cuidar”, sostuvo el veterinario Froilán Oliveras, el presidente de Salomé Ecoturismo, la empresa a cargo de la instalación. El nombre de la compañía hace referencia a una leyenda de una mujer de origen español que esperó 150 años en la caverna de Arecibo por el retorno de un indio taíno. 

La instalación turística está abierta los siete días a la semana de 10:00 a.m. a 5:00 p.m. y se cobra $10 por entrada. El acceso incluye estacionamiento, excursión con guía y un escrito de la leyenda de la cueva. Además, para la expedición se provee un casco protector y una linterna.

A los visitantes se les requiere firmar un relevo de responsabilidad debido a una expedición que puede requerir descender y ascender por formaciones escarpadas y caminar por una hora a través de un camino boscoso y las galerías internas de las cavernas.

La empresa que administra las expediciones también realiza un plan de manejo dentro de las cuevas que está en manos de su biólogo y el espeleólogo, Carlos Conde, consultor de Recursos Naturales. Entre otras medidas, algunas áreas se limpian para remover las heces fecales de los murciélagos. Todo visitante recibe advertencias sobre su conducta dentro de las cavernas para impedir que se perturbe a los quirópteros.

“En el pasado había muchas personas que entraban a las cavernas sin supervisión. Se desmantelaban carros en los terrenos y se cometían actos de vandalismo.  También había muchas compañías que se lucraban mediante excursiones y que no le pagaban a nadie”,  indicó Oliveras, cuya empresa lleva realizando las excursiones en las cuevas por los pasados dos años.

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