En vías de cambiar guía de enfermedades mentales

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Por Mildred Rivera Marrero / mrivera1@elnuevodia.com endi.com La guía con la cual los profesionales de la salud mental hacen los diagnósticos de las enfermedades está bajo revisión y los cambios propuestos han generado intensas discusiones entre esos profesionales. El Manual de Diagnóstico y Estadísticas de Trastornos Mentales (DSM-IV) identifica los síntomas con los cuales se determina una enfermedad. Además del diagnóstico, el Manual influencia la forma de tratar el padecimiento y la cubierta del plan médico. El documento fue revisado en 1994, y en 1999 un equipo de expertos comenzó la nueva actualización (DSM-V), en la que han colaborado más de 600 especialistas a nivel global. El borrador se publicó para comentarios en la página www.dsm5.org. El periodo de comentarios es hasta el 20 de abril y el documento deberá entrar en vigor en el 2013. El documento propone un cambio fundamental en la evaluación de pacientes para ampliar los criterios con los que se hace un diagnóstico para que haya mayor precisión, según la Asociación Americana de Siquiatría (APA). Actualmente, un diagnóstico se basa en unos criterios rígidos, que no dejan espacio a otras consideraciones como son aspectos ambientales o familiares. El nuevo manual propone ampliar el espectro de factores a considerar al evaluar los síntomas. El vicepresidente del grupo de trabajo del DSM-V, Darrel Regier, dijo en la página de APA, que así se podría evaluar mejor, por ejemplo, a una persona con esquizofrenia que también tenga síntomas de depresión e insomnio. Otro cambio es la introducción de escalas para medir la severidad de los trastornos. En términos de enfermedades, algunos diagnósticos se consolidarían. Por ejemplo, proponen unir los trastornos de autismo, Asperger's, el de desintegración de la infancia y el pervasivo del desarrollo bajo una misma sombrilla: trastornos del espectro de autismo. Asimismo, se unirían los diagnósticos de uso de sustancias y abuso de sustancias bajo uno solo: trastorno de uso de sustancias. El documento también propone nuevos trastornos como el que establecería que una persona está enferma si come en exceso una vez a la semana por un periodo de tres meses. Otro nuevo diagnóstico en los niños sería el trastorno de temperamento, que incluiría síntomas de bipolaridad en los niños. El presidente de la APA, Alan Schatzberg ha dicho que los cambios propuestos deben ayudar a disminuir los errores y los excesos de diagnóstico. Sin embargo, uno de los críticos más fuertes de la propuesta, el siquiatra France Allen, quien presidió el grupo de trabajo que hizo el Manual actual, cree lo contrario. Según el profesor retirado, el nuevo manual baja los requisitos para clasificar los problemas de conducta como trastornos y eso provocará tratamientos innecesarios con medicamentos caros y que pueden afectar la salud. En un artículo publicado en la revista Psychiatric Times, Allen dice que eso sucedería con el nuevo Síndrome de Riesgo Sicótico, bajo el cual medicarían a personas propensas a sufrir ataques sicóticos. Allen indica que no se ha probado la efectividad de los medicamentos existentes para evitar esos incidentes, por lo cual “cientos de miles de jóvenes y adultos serían medicados innecesariamente”. Asimismo, menciona que el nuevo Trastorno Conjunto de Ansiedad y Depresión considera síntomas tan comunes en la población que podría convertirse en la enfermedad mental más común. En entrevista con El Nuevo Día, Allen señaló que el gran problema del grupo de trabajo del DSM-V es que no ha tenido guías para hacer su trabajo. Intentos por conseguir una reacción del grupo fueron infructuosos. Sin embargo, la doctora Karen Martínez, catedrática auxiliar del Departamento de Siquiatría del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, afirma que los cambios propuestos “nos van a ayudar mucho”. La experta puertorriqueña explica que el nuevo acercamiento a los padecimientos mentales “busca describir las enfermedades para que el diagnóstico sea más certero. No va a haber mucho cambio real en término de las enfermedades”. Ese nuevo acercamiento incluirá la consideración de la edad del paciente, su género y su cultura, para concluir un diagnóstico. Martínez rechaza que se vaya a medicar a miles de personas innecesariamente porque un diagnóstico no sólo determina la medicación sino las intervenciones sociales y terapias congnitivas y conductuales. Respecto a las carencias de la propuesta, Martínez sostiene que en su área de especialidad, en niños y adolescentes, se esperaban más diagnósticos para grupos como los niños expuestos a graves abusos. “El DSM de ahora no nos ayuda en nada porque no hay nada, y pensábamos que iban a hacer algún comentario”, dice.