Entre risas y aleteos: comediante puertorriqueño acerca la comunidad al pajareo

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El primer recorrido de la serie “Me gustan las aves”, organizada por el comediante Scottie Durán, fue en el Parque Nacional Julio Enrique Monagas, en Bayamón. (melanie.ortiz@gfrmedia.com)

En un bosque de Bayamón, una reinita rompió el silencio mañanero, cautivó a 11 observadores y desapareció entre la neblina. El “pajareo” o avistamiento de aves ha despertado la curiosidad de muchos puertorriqueños, pero uno de sus principales promotores no es biólogo, sino comediante.

A las 6:00 a.m. de un sábado, pocos esperarían ver un parque lleno. No obstante, Scottie Durán, famoso comediante y creador de contenido, organizó una nueva serie de recorridos, titulada “Me gustan las aves”, que conlleva pasar cuatro horas con él, en el bosque, escuchando y avistando pájaros.

Durante el primer recorrido, en el Parque Nacional Julio Enrique Monagas, nos encontramos a las 6:45 a.m., equipados con binoculares, cámaras y protector solar. Había principiantes y veteranos del pajareo, todos con el mismo entusiasmo.

Mientras el calor amenazaba con despertar entre las copas de los árboles, recibimos una sorpresa.

“¡Es una cacatúa!”, exclamó Durán, quien rápido grabó el ave posada sobre una palma. Las cacatúas no son nativas de Puerto Rico, por lo que su presencia sorprendió al comediante.

“Ese va a ser mi ‘highlight’ de hoy, estoy seguro. ¿Qué diantres hace ahí?”, dijo, entre risas y brincos.

Según Durán, siempre hay un momento favorito del recorrido. Ver una especie por primera vez, encontrar un nido o escuchar un nuevo sonido es único para cada individuo.

Desde el baúl de su carro, Amanda Kairuz, novia de Durán y profesora de psicología, preparaba meriendas sonriendo, y tenía un envase de agua decorado con calcomanías de aves jocosas.

“Yo aún estoy aprendiendo a diferenciarlas, Scottie es quien realmente es un duro. Con solo el sonido, ya sabe cuál es”, compartió Kairuz, orgullosa.

Dentro del bosque, la pareja nos guio entre rocas y senderos, pausando para identificar aves. La tierra crujía bajo mis zapatos, haciendo eco dentro de los búnkeres abandonados de la antigua base militar. El pasto alto me hacía cosquillas en los brazos mientras me detenía a fotografiar.

“En Monagas, siempre encuentro, al menos, 15 especies. Varias aves se trasladan aquí para alimentarse, así que hay mucha actividad durante la madrugada”, expuso Durán.

Puerto Rico alberga 19 aves endémicas que no existen en ninguna otra parte del mundo. Entre ellas, están el san pedrito (Todus mexicanus), la reinita mariposera (Setophaga adelaidae) y el carpintero puertorriqueño (Melanerpes portoricensis).

Además de su belleza, dispersan semillas, controlan plagas y mantienen saludables los ecosistemas.

“El pueblo debe entender su importancia. Aunque Scottie se enfoca en la recreación, aún despierta la curiosidad y el deseo de conservarlas”, expresó Carlos García, vicepresidente de la Sociedad Ornitológica Puertorriqueña (SOPI).

El pajareo, según Durán, permite que ciudadanos contribuyan a la conservación y estudio de las aves. Utilizando la aplicación eBird, cualquier persona puede identificar aves, creando un censo de las especies que migran y anidan en Puerto Rico.

Arropados con el olor a tierra húmeda, pausamos en un cruce para escuchar el sonido de una reinita. Miramos fijos hacia una rama repleta de hojas, esperando vislumbrar la elusiva reina mora (Spindalis portoricensis), endémica de Puerto Rico y la favorita de Durán.

“Vamos, déjate ver…”, susurró el comediante, enfocado en un punto del horizonte, en cuclillas, y escuchando atentamente. Luego de segundos de silencio, sucedió: un leve sonido de aleteo y el silbido único de la reina mora, melodioso y veloz, como un tambor primo.

Suspiramos en admiración de la pequeña ave, emocionados de conocerla a pesar de su esquivez.

“No sabía que existían diferentes tipos de reinitas”, expresó una participante, en cuyo brazo tenía un tatuaje de una reinita común. Señalándolo, dijo que le habría gustado hacerlo más específico. No obstante, “(la reinita común) sigue siendo única, y eso es lo que me importa, es un símbolo cultural”, acotó.

Durante el recorrido, observamos, en total, 24 especies de aves. Guacamayos, tórtolas, guaraguaos, zorzales y carpinteros estuvieron presentes, demostrando la increíble diversidad.

Cuando llegamos a la cima del mirador, se abría una vista del bosque y el pueblo de Bayamón. Aunque tardamos tres horas en llegar, la energía del grupo se sostuvo. El calor del mediodía se acercaba, pero la brisa de la cima refrescó el ardor.

Al final del recorrido, Durán preguntó cuáles fueron nuestros “highlights” y nos agradeció.

“Espero que se hayan llevado un poco más de orgullo y sentido patriótico al ver nuestras aves. Todo lo que vimos hoy es nuestro, y conocerlo es amarlo”, manifestó.

Los próximos recorridos serán durante fines de semana hasta agosto. La SOPI también ofrecerá bandadas de observación hasta noviembre, incluyendo eventos especiales sobre aves costeras y las reinitas.

Ante las personas que dudan de la relevancia del pajareo, Durán solo comparte un mensaje: “¡Brega con eso!”.

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