Estudian misteriosa conducta instintiva de los changos

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Por: 

Wilson González Espada

En la naturaleza, los animales responden a su medio ambiente de dos maneras. La primera es mediante conductas aprendidas, ya sea por observación directa o por experiencias de “prueba y error”. La segunda respuesta es a través de conductas de instinto, que ya vienen más o menos preprogramadas en la genética del organismo.

Por ejemplo, nadie le enseña a una araña qué patrón usar en su telaraña o a un pájaro cómo hacer su nido. La reacción de “pelea o huye” también es instintiva.

La gran mayoría de las conductas por instinto tienen un propósito que ayuda de algún modo a la supervivencia de la especie, tales como defender territorio, atraer pareja, hibernar o migrar durante el invierno. Sin embargo, hay ciertas conductas que, para los científicos, parecen no tener ni pies ni cabeza.

Este es el caso de la autounción, que ocurre cuando ciertos pájaros agarran insectos o pequeños objetos con el pico y luego se los pasan por las plumas o la piel. En la mayoría de los casos, los insectos o los objetos tienen un olor fuerte, e incluyen hormigas, ciempiés, milpiés, escarabajos, bolas de naftalina y colillas de cigarrillo.

Recientemente, se confirmó que la autounción sí es instintiva. En un experimento se criaron a mano individuos de la especie arrendajo azul (“blue jays”, Cyanocitta cristata) sin que nunca hubieran visto las hormigas. Cuando los arrendajos azules vieron hormigas por primera vez en su vida, lo primero que hicieron fue restregarlas contra su piel en una conducta de autounción.

El doctor Raúl Pérez Rivera, ornitólogo y profesor del Departamento de Biología de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Humacao publicó un artículo en la revista Ornitología Neotropical, en el que reporta que los changos (mozambique de Puerto Rico, Quiscalus niger brachypterus) usan los milpiés o gongolíes para hacer autounción antes de comérselos.

Aunque la autounción se ha reportado en muchas especies de aves, son muy pocas las que se han informado utilizando milpiés para este tipo de conducta, y es la primera vez que se observa a un ave de Puerto Rico, como el mozambique, exhibirla.

Las observaciones de autounción ocurrieron posterior al huracán María, y se llevaron a cabo en fechas diferentes el campus de la UPR-Humacao y en la urbanización Bairoa Park de Caguas.

Pérez Rivera reportó que dos changos atraparon varios milpiés de dos diferentes especies y los frotaron en sus plumas, alas, pecho y vientre por unos 10 segundos. Cuando los milpiés se partían, los changos consumían los pedazos.

El científico indicó que, aunque la autounción es instintiva, todavía no existe una justificación definitiva para ella. Entre las posibles explicaciones se ha propuesto que los changos se frotan los milpiés, ya que estos producen una sustancia química que probablemente mate los parásitos que se esconden entre sus plumas y en la piel.

Otras posibles explicaciones son que estos compuestos químicos trabajan como repelentes de mosquitos o reducen la irritación en la piel durante la época de muda. Hay científicos que creen que la autounción es una manera de autoestimulación, del mismo modo que hay personas que se juegan con el pelo, se comen las uñas o mueven las piernas para dormirse.

También, puede ser que los changos frotan los milpiés para removerles alguna sustancia química de mal sabor. De hecho, en su artículo, Pérez Rivera reportó que vio a los changos sumergir milpiés (y comida seca para perros) en charcos de agua antes de comérselos, lo cual podría interpretarse como evidencia a favor de esta justificación.

Para confirmar si la conducta de autounción es común o no en el mozambique, Pérez-Rivera planifica integrar a algunos de sus estudiantes subgraduados a investigaciones de campo para observar y documentar las conductas instintivas de los changos.

El autor es catedrático de Física y Educación Científica en Morehead State University y es miembro de la red de Ciencia Puerto Rico.

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