Estudio de UPR concluye que huracán aplanó gran parte de las playas de la isla

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Se informó que aunque algunas playas han ido recobrando la arena perdida a paso lento, otras no han logrado recuperarse del impacto del ciclón que arribó a la isla el 20 de septiembre del año pasado.

Playa La Boca en Barceloneta Suministrada

La fotografía muestra la presencia de una barra de arena que fue reconstruida naturalmente seis meses después del paso del huracán María en la Playa La Boca en Barceloneta. (Suministrada)

A más de ocho meses del paso por Puerto Rico del huracán María, un estudio de rápida respuesta realizado por el equipo de la Red de Playas de Puerto Rico y el Caribe y el Instituto de Investigación y Planificación Costera de Puerto Ricoadscrito a la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico (UPR), estableció como hallazgo principal que dicho fenómeno atmosférico aplanó gran parte de playas de la isla.

A principios de este año se divulgaron unos resultados preliminares sobre este estudio titulado Estado de las Playas de Puerto Rico, bajo la dirección de la doctora Maritza Barreto Orta. Sin embargo, ya en esta nueva etapa la investigación refleja claramente la respuesta morfológica de las playas de Puerto Rico ante el paso del huracán María.

También, el estudio señaló que el huracán presentó un doble efecto sobre la extensión de las playas de la isla, según informó la institución en un comunicado de prensa.

“Se identificó un aumento en la extensión en el plano de playa (playas más anchas) mayormente localizadas en la costa noreste de Puerto Rico y, por otro lado, una reducción de extensión de playa (erosión) mayormente en playas localizadas en la costa sureste, norte central y noroeste de Puerto Rico”, indicó Barreto Orta.

La catedrática de la Escuela Graduada de Planificación añadió que en este último hubo casos donde se perdieron hasta 60 metros de extensión de playas en menos de 12 horas. Algunos de estos ejemplos se pudieron identificar en secciones de la costa de los municipios de Humacao, Yabucoa, Barceloneta, Aguadilla, Rincón, Aguada y Mayagüez, entre otros.

A este momento, el estado geomórfico de las playas es variado. Algunos sistemas de playas están recobrando la arena perdida a un paso lento, sin embargo, otras playas todavía no han logrado recuperarse del impacto del huracán a un poco más de ocho meses de su paso, explicó la geóloga marina.

“También se observó un aumento en erosión en varias de las playas que ya tenían un historial de pérdida de extensión y donde había un efecto de impactos acumulados por actividades humanas en la costa”, sostuvo.

Entre los alumnos que participaron en este estudio están los estudiantes doctorales Nahir Cabrera (Historia) y Kevian Pérez (Ciencias Ambientales); Elizabeth Díaz; Willie Colón, Alejandra Bonilla, Natalie Rivera y Alfredo Montañez (maestría en Planificación); y Aileen Aponte de Ciencias Ambientales. Además, la investigación contó con la colaboración del profesor Rafael Méndez-Tejeda de la UPR en Carolina, el profesor Aurelio Castro del Recinto de Río Piedras y el geógrafo Dariel Narváez.

La doctora Barreto alertó sobre la importancia de insertar la variable de erosión costera en los procesos de planificación de la costa y en los planes de manejo y recuperación de impactos de eventos extremos en el país. Asimismo, destacó que es importante entender las implicaciones de los cambios en la morfología de las playas sobre la vulnerabilidad que enfrentan las comunidades costeras especialmente ante el escenario de cambio climático.

La investigadora señaló que la reducción de la extensión de playas en la isla disminuye la capacidad de la playa para amortiguar el efecto de nuevos eventos de marejadas e inundaciones costeras.

“Este efecto define un nuevo escenario de vulnerabilidad de la costa donde pudieran producir nuevas pérdidas de infraestructura vital costera, alterar la seguridad de las comunidades costeras y afectar la continuidad de actividades de recreación y turismo ante la ocurrencia de nuevos eventos en esta nueva temporada de huracanes”, dijo.

De igual manera existe la posibilidad que otros eventos de menor magnitud como tormentas tropicales puedan impactar de manera significativa la infraestructura costera debido al grado de vulnerabilidad que se encuentran varias secciones de playas en la isla, sostuvo.

Por último, la geóloga urgió a las autoridades pertinentes a que no se permitan nuevas construcciones en zonas definidas de alto riesgo costero, que se respete los deslindes de la zona marítimo terrestre y que los planes de ordenación territorial (POT) sean alineados a la nueva realidad de la costa.

Se informó que, actualmente, la investigadora y los estudiantes que participan de este estudio, a través del Instituto de Investigación y Planificación Costera de Puerto Rico de la UPR en Río Piedras continúan analizando los datos encontrados para delinear intervenciones de planificación costera que ayuden en la búsqueda de soluciones al problema de erosión en las playas. También aspiran a transformar la costa en una resiliente y mantener accesibles y en condiciones espacios de recreación y turismo; y en la preparación del Atlas de Playas de Puerto Rico.

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