Un estudio recién publicado encontró que dos programas de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, en inglés) creados para incentivar la participación de minorías en la investigación duplicaban la probabilidad de que los estudiantes becados obtuvieran un doctorado, incluyendo en Puerto Rico, donde impactaron a cientos de científicos.
Ambos programas, sin embargo, fueron cancelados, con la política antidiversidad de la administración de Donald Trump como última estocada.
La Iniciativa de Investigación para el Mejoramiento Científico y el Programa de Acceso de las Minorías a las Carreras de Investigación (RISE y MARC, en inglés) consistían en becas para universitarios interesados en doctorados en investigación. Ambos cubrían los costos de matrícula, viajes a conferencias y un estipendio por investigación mensual.
“Estos programas ayudaban a estudiantes de bajos recursos a enfocarse en sus estudios e investigación en vez de trabajar para sustentarse”, explicó el doctor Orestes Quesada, quien por más de 20 años fungió como director de RISE y MARC en la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Río Piedras.
En 2020, MARC fue cancelado para Puerto Rico, luego de 40 años, porque la UPR incumplió con uno de los nuevos requisitos de elegibilidad. Mientras, a finales de 2025, Trump canceló RISE y MARC a nivel nacional, luego de 21 años, por ser programas de diversidad.
“Cuando cancelaron RISE, se quedaron sin fondos 30 estudiantes graduados en Río Piedras, los cuales el Decanato de Estudios Graduados e Investigación tuvo que absorber”, dijo Quesada, al describir que la movida tuvo un impacto presupuestario significativo.
Aunque el grupo más grande y antiguo era Río Piedras, RISE impactaba otros recintos de la UPR, incluyendo Mayagüez, Ponce, Humacao y Cayey.
Entre RISE y MARC, más de 800 estudiantes subgraduados de Puerto Rico fueron becados, de los cuales el 90% continuó a doctorados en investigación.
El nuevo estudio –publicado en Science– siguió a estudiantes de 2005 a 2025 y les asignó un puntaje de probabilidad para terminar un doctorado, según factores sociodemográficos. Con estos criterios, se comparó a 397 alumnos de RISE y MARC con 346 de sus compañeros que no integraron los programas. Al final, se encontró que la participación duplicó la probabilidad de que los becados terminaran el grado doctoral, aun ajustando por logros académicos anteriores.
Una de las estudiantes beneficiadas fue Adriana Vélez Avilés, quien formó parte de ambos programas. Natural de Isabela, comenzó su bachillerato en la UPR en Aguadilla, pueblo donde trabajaba en una tienda para pagar sus estudios.
“A mí, me interesaba hacer investigación, pero no tenía oportunidades (en Aguadilla) para trabajar en un tema que me gustaba”, compartió.
Su mentora le recomendó, entonces, trasladarse a Río Piedras y solicitar a RISE. “Tenía miedito de mudarme más lejos de mi familia y hospedarme, lo cual era otro costo mayor”, dijo, al reconocer, no obstante, que “tener estas becas me ayudó a darme cuenta que me fascinaba la neurociencia y a enfocarme en investigación”.
Hoy día, Vélez Avilés cursa su sexto año doctoral en un programa de colaboración entre la Yale University y el Recinto de Ciencias Médicas de la UPR. Luego de graduarse el próximo año, solicitará residencias de ginecología con subespecialidad en infertilidad. Su meta es regresar a Puerto Rico y establecer un laboratorio de biología reproductiva.
Mientras, Faviola Cabán Vázquez fue parte de RISE, por dos años, en el Recinto de Río Piedras y, actualmente, cursa su segundo año de doctorado en química en Duke University.
Para Cabán Vázquez, el ambiente colegial del programa era uno de sus atractivos: “Los otros estudiantes te empujaban a que hicieras más de lo que pensabas eras capaz, eso fortaleció mi confianza”.
Destacó, además, que los viajes a conferencias eran útiles para conocer otros científicos a nivel nacional. “Las universidades ya sabían de nosotros, hacíamos conexiones y hasta entrevistas imprevistas (de escuela graduada) ahí mismo”, dijo.
Aseguró que el programa le abrió puertas que no había contemplado. “Ahora mismo, soy la única puertorriqueña en mi programa y sé que no hubiera llegado aquí sin RISE”, declaró.
Según Quesada, el futuro de ambos programas luce nebuloso. “A nivel nacional, ya no existen. NIH propuso una nueva versión para subgraduados en ciencias biomédicas… solicitamos en 2025 y aún no hemos recibido noticias si seremos aceptados”, contó.
“Muchas personas me acusaban de que adiestrábamos a estos estudiantes para que se fueran. Pero, vayan a las farmacéuticas y universidades públicas o privadas (en Puerto Rico), y ahí están los doctorados de RISE y MARC”, manifestó.
Relató que, al principio, colegas de universidades en Estados Unidos dudaban que RISE y MARC fueran exitosos, pero los estudiantes boricuas continuaron destacándose a nivel nacional. “Barríamos con los premios en las conferencias todos los años. Aun con los programas cancelados, las universidades me piden espacios para venir a reclutar aquí”, abundó.
RISE y MARC también fueron una oportunidad de crecimiento para Quesada. “Mi mentor, el doctor Reginald Morales, fue el padre de estos programas. Fuimos compañeros de investigación y trabajo, policía bueno y malo, hasta su muerte en 2017”.
“Nada a nivel universitario me ha llenado tanto como trabajar con estudiantes en los programas. Cuando pasan tiempo contigo, se desarrollan y tú lo ves, te trae un logro inmenso”, concluyó.
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