Imprescindible el esfuerzo multisectorial para enfrentar el problema de erosión costera

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DRNA
Los estudios científicos son la clave para diseñar soluciones más seguras y de largo plazo, asegura la secretaria del DRNA durante ponencia ante el Senado
Miércoles, 6 de mayo de 2015. San Juan, Puerto Rico — El problema de erosión que afecta a varios sectores costeros de Puerto Rico debe atenderse mediante un componente multisectorial integrado por agencias gubernamentales, municipios, comunidades, el sector privado y la academia, que tome como punto de partida los estudios que inició el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), declaró la secretaria Carmen R. Guerrero Pérez.

El componente, precisó la titular, ayudaría además en el proceso de educar, concienciar e elaborar planes de adaptación así como a trazar estrategias de conservación, protección y buen uso del recurso costero.

Guerrero Pérez puntualizó que el problema de erosión costera no se resuelve con soluciones temporeras que han sido inefectivas, como son la instalación de gaviones o piedras, que han demostrado en múltiples ocasiones que son suceptibles a desplazamiento. Señaló que en la búsqueda de alternativas eficientes, el DRNA dirige investigaciones científicas que pueden arrojar información valiosa y conducente a opciones viables, como el estudio del comportamiento de los sedimentos y corrientes en las playas.

“Dadas las variaciones y las dinámicas tan cambiantes de las costas en Puerto Rico, el desarrollo e implantación de alternativas para atender los problemas de erosión se deben mirar desde una doble óptica espacial; una primera mirada puntual en las costas donde se observan los procesos erosivos más agresivos y una mirada regional donde se analice el comportamiento de las costas en su conjunto, comprendiendo que las intervenciones realizadas en un punto particular tendrán repercusiones e impactos positivos o negativos en otras secciones de costa aledañas”, manifestó la planificadora.

Las declaraciones de la titular surgieron durante las vistas públicas que celebra la Comisión de Turismo, Cultura, Recreación y Deportes y Globalización, que preside el senador Antonio Fas Alzamora, acerca de la Resolución de investigación 994 ordena a realizar un estudio sobre el problema de erosión en las playas del País, con especial atención a la playa del Último Trolley en el sector Ocean Park del Municipio de San Juan. La investigación tiene el propósito de determinar el estado en que se encuentran y si requieren que se tomen medidas urgentes de conservación y recuperación.

Guerrero Pérez mencionó que el DRNA identificó la existencia de, al menos, 33 puntos de playa que tienen mayor riesgo por erosión concentrados principalmente en la parte norte y este de Puerto Rico, un problema que no es exclusivo de Puerto Rico, sino que se experimenta a nivel internacional en todos los sitios costeros que enfrentan el aumento en el nivel de mar asociado a los cambios climáticos. Algunas de las playas identificadas se encuentran en los municipios de Rincón, Aguadilla, Hatillo, Culebra, Vieques, Arecibo, Cabo Rojo, Loíza, Salinas, Carolina y San Juan,. También, se constata en los pueblos de Toa Baja, Dorado, Vega Alta, Vega Baja Luquillo, Humacao, Arroyo, Patillas y  Ponce.

Como parte de las medidas que ha tomado la agencia, personal especializado ha realizado múltiples reuniones con sectores afectados para orientarlos sobre las causas científicas de este fenómeno y cuáles son las vías de acción que se pueden llevar a cabo. Además, el DRNA efectuó el Primer Encuentro de Municipios Costeros el pasado 26 de marzo con la participación de varios alcaldes o sus representantes de los 44 municipios costeros para, en conjunto analizar el problema y sus posibles soluciones.

La funcionaria indicó que el DRNA, en coordinación con el Cuerpo de Ingenieros de Estados Unidos (USACE, por sus siglas en inglés) y científicos del Recinto de Mayagüez (RUM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR) estudian actualmente el comportamiento de los sedimentos en todo el litoral costero que va desde Loíza hasta ensenada Boca Vieja, en Toa Baja, y otro segmento en Rincón. El objetivo es identificar las posibles fuentes de sedimentos o arena para que prospectivamente el componente multisectorial puedan emprender posibles proyectos de nutrición de playas que ayuden a reducir la pérdida de ese recurso ante la erosión.

Igualmente, el DRNA sometió una propuesta al USACE para que se incluya a Puerto Rico en la programación presupuestaria del año fiscal federal 2015 a fin de sufragar un estudio de evaluación de erosión de las costas y playas alrededor de toda la isla.  La investigación científica tendría un costo de $2.1 millones por tres años y podría beneficiar a las áreas más vulnerables de los 44 municipios costeros de Puerto Rico y permitir el desarrollo de proyectos que proveerían activos y aportarían a la infraestructura crítica mediante inversiones de entre $9 billones y $12 billones. Algunos de esos proyectos incluyen la nutrición de playas con arena que se han erosionado y la disipación de energía de oleaje con arrecifes artificiales emulando lo que hacen los naturales, entre otros. 

El DRNA, conjuntamente con el RUM y la Caribbean Coastal and Observation System (CariCOOS), completó el desarrollo de mapas de inundaciones costeras. Los resultados de los estudios permitirán tener una idea más clara del tipo de proyecto que se requiere, su diseño y los permisos que se necesitan.

“Es importante reconocer que la respuesta ante los procesos erosivos de nuestras costas requerirá diferentes enfoques de acción, entre los cuales pueden figurar: ganar terreno al mar, proteger el litoral presente, retroceder los asentamientos e infraestructura del litoral o hasta incluso, dejar que los procesos erosivos continúen su curso natural. Como parte de las posibles alternativas contempladas para atender la erosión costera en Puerto Rico, se encuentran la creación de sistemas de dunas, incremento de vegetación costera, alimentación de sedimentos a playas, arrecifes artificiales, entre otros”, sostuvo Guerrero Pérez.

Destacó que los 44 municipios costeros deben comenzar a atender el problema de la erosión como una de las prioridades presupuestarias y procurar desarrollar propuestas que les permitan acceder a fondos adicionales para enfrentarlo.

La Ley número 23 de 1972 (Ley orgánica del DRNA) faculta a administrar los bienes de dominio público marítimo terrestre, pero establece en su artículo 6c que su deber es la vigilancia, conservación, limpieza de playas, deslinde y saneamiento de la zona marítimo terrestre. Sin embargo, resguardar vida y propiedad ante eventos naturales es una acción que deben velar conjuntamente los municipios, agencias estatales y las propias comunidades, resaltó Guerrero Pérez.

Durante una situación de emergencia para la cual se requiera acción rápida e inmediata para impedir o eliminar cualquier amenaza seria e inmediata a la salud, seguridad, vida, propiedad o medio ambiente natural, el DRNA podrá aprobar cualquier obra, reconstrucción o reparación, o parte de ésta.

La solicitud se presenta ante el DRNA y posteriormente, ante el USACE.

No obstante, la emergencia debe ser certificada por la Agencia de Manejo de Emergencias Estatal , agencias municipales de emergencia o el propio DRNA.

Además de la certificación de emergencia, la solicitud debe venir acompañada de:

1. Una descripción de la obra propuesta para atender la emergencia.

2. Descripción del ámbito de los trabajos, materiales y equipo.

3. Plano de construcción con dimensiones específicas o croquis detallado.

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