La enfermedad de los olvidados

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Por Mónica I. Feliú Mójer / Especial para El Nuevo Día endi.com *Foto: The Carter Center/E. Staub País: Nigeria 2004 Imagínese que un gusano, de una yarda de longitud y tan grueso como un espagueti, emerge de su piel, teniendo que extraerlo varias pulgadas diarias por unas tres semanas. No es ciencia ficción, sino el vía crucis que viven alrededor de 11,000 personas en nueve países africanos, donde aún existe la dracunculiasis o enfermedad del gusano de Guinea, causada por el nemátodo parasítico Dracunculus medinensis. La dracunculiasis, es una enfermedad milenaria que llegó a torturar a 3.5 millones de personas en África y Asia. Desde 1986, el Centro Carter, fundado por el ex presidente estadounidense y ganador del premio Nobel de Paz Jimmy Carter, lucha en contra de esta terrible enfermedad. Y dirigiendo estos esfuerzos se encuentra uno de los nuestros, el epidemiólogo boricua, Ernesto Ruiz Tiben. “Yo había visto fotos clínicas del parásito, pero hay que ver las caras detrás de las estadísticas, para realmente simpatizar con la miseria de estas personas”, narró Ruiz Tiben. Luego de retirarse como oficial comisionado de salud del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), desde 1998, Ruiz Tiben labora como director técnico del Programa de Erradicación de Dracunculiasis, experiencia que describe como especial. Gracias a la ayuda técnica y financiera provista por el Programa de Erradicación, hoy día, Asia y ocho países africanos están libres de dracunculiasis, y el número de casos se ha reducido en más de un 99%. El reto de la erradicación En teoría, es fácil romper el complicado ciclo de vida del gusano y erradicar esta enfermedad. Desafortunadamente, la desigualdad de recursos, la falta de infraestructura, agua potable y educación, sumada a barreras económicas, políticas y culturales causan que la terrible dracunculiasis aflija las comunidades más pobres del África ecuatorial. La dracunculiasis no es fatal, pero sí altamente incapacitante. La única forma de deshacerse del gusano es enrollándolo en un palito, extrayéndolo manualmente sin romperlo unas cuantas pulgadas diarias por varias semanas; sumado a las complicaciones puede incapacitar a los pacientes por un promedio de 8-9 semanas. Por eso la meta del Programa de Erradicación es hacer de la dracunculiasis la primera enfermedad parasítica en ser eliminada en la historia de la humanidad. A pesar de la resistencia que muestran algunos grupos poblacionales, Ruiz Tiben señaló que “los seres humanos son seres humanos en Puerto Rico y en África”. El dolor y la empatía son sentimientos humanos que trascienden barreras nacionales y culturales haciendo que el mensaje del Centro Carter gane adeptos entre los más incrédulos. Aunque la lucha contra la dracunculiasis “a veces es como arrastrar por la cola a un elefante muerto por una ciénaga”, Ruiz Tiben comenta que “jamás pensamos que íbamos a fracasar. Hay momentos en que no vemos la luz al final del túnel, pero nos estamos acercando a nuestra meta de erradicación, y la motivación sigue ahí”. En el Centro Carter se sienten “moralmente obligados a usar sus conocimientos para quitarle este peso de encima a los más pobres entre los pobres”. Aun con las dificultades y los años que ha tomado esta titánica tarea, el Dr. Ruiz Tiben y el Centro Carter esperan hacer historia erradicando la dracunculiasis en o antes del 2009. Y la victoria está a la vuelta de la esquina. La autora es investigadora asociada a Massachusetts Institute of Technology y es miembro del Consejo para el Avance en Puerto Rico de la Investigación y la Innovación Científica (CAPRI; www.cienciapr.org)

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