Los secretos de las abejas puertorriqueñas

Este artículo es reproducido por CienciaPR con permiso de la fuente original.

Contribución de CienciaPR: 

No

Por: 

Por Michelle Estades, Dialogo Digital


“Cuando vino Dios a la Tierra trajo dos cosas, semillas y abejas. De ahí surje la inmensa variedad de frutas que tenemos”. Pablo Díaz Cuadrado, apicultor y agricultor de Orocovis, recitó este proverbio Chino del mismo modo que los creyentes declaman sus versículos favoritos.

Díaz Cuadrado emigró de Bayamón al campo orocoveño en 1974. Construyó su taller de aluminio para seguir con la tradición familiar, pero la vida lo llevó a convertirse en agricultor y apicultor, una persona que se dedica a criar abejas.

Luego de dos horas de ruta entre montañas, ríos, lagos y carreteras que San Juan envidiaría, a más de dos mil pies de altura, Diálogo llegó a la finca de “Don Pablito el de las abejas”, como le conocen en su barrio, para descubrir cómo funcionan las colonias de este pequeño insecto.

Para Díaz Cuadrado, sin las abejas la supervivencia en la Tierra no sería imposible pero sí complicada. Aseguró que existen muchos frutos que necesitan polinización cruzada, es decir, el transporte de polen de una planta a otra cuando los sexos masculino y femenino no se encuentran en la misma mata. Esto se logra con la intervención instintiva de las abejas.

“Si desaparecen las abejas, los frutos que necesitan polinización cruzada van a desaparecer”, acotó.

¿Cómo trabajan las abejas?

Las abejas son insectos que forman colonias y viven en colmenas, espacios que desarrollan en árboles o creados por el hombre. Sus colonias se componen por una abeja reina, las obreras y los machos, que se le conocen como zánganos. Estos insectos aportan, mediante funciones específicas, a la preservación de la especie y la producción de miel y cera.

¿Conocen los ciudadanos cuáles son las funciones específicas de cada miembro de la colmena?

Según Díaz Cuadrado, a la abeja reina se le debería llamar la “madre perfecta”, ya que reina sugiere que posee todo el poder, cuando su verdadera función es producir nuevas abejas, no impartir el orden dentro de la colmena.

Las obreras, a pesar de que su nombre denota que siguen órdenes, son quienes realmente mantienen el control de la colmena. “Las que mandan son las obreras. Ellas son las que hacen todo el trabajo dentro de la colmena”, explicó.

Asimismo, las obreras son quienes deciden el momento de desarrollar una reina, la cantidad de huevos que dicha reina pondrá, el número de machos que habrá dentro de la colmena y el turno para que la reina y el grupo de obreras viejas enjambren, esto es, que se desplacen a otra colmena.

El apicultor añadió que los zánganos reciben su nombre porque su función principal es consumir miel y fecundar la reina, estas abejas no pueden picar. Dentro de una colmena puede haber de 50 a 200 zánganos, dependiendo de la necesidad y el tamaño de la colmena.

Los machos, por su parte, se encargan de consumir miel cuando se necesita hacer espacio en la colmena para que la reina pueda colocar más huevos en las celdas o cuando las obreras necesitan desarrollar una nueva reina.

¿Están las abejas en peligro de extinción?

El agrónomo Arnaldo Astacio Díaz aseguró que las abejas en Puerto Rico no se encuentran en peligro de extinción, al contrario de muchos otros lugares, como por ejemplo en Europa y Estados Unidos.

“De todas las abejas del mundo, de las más saludables en términos de productividad son las de aquí”, aclaró el agrónomo.

Sin embargo, el desconocimiento por parte de los puertorriqueños sobre la importancia de estos insectos y el miedo a sus picaduras los ha llevado a matarlas, descartando su función polinizadora, que es esencial para la producción de muchos alimentos.

En Puerto Rico existen 92 apicultores certificados, que tienen más de cinco colmenas para producción comercial. En esa cifra no están incluidos muchos artesanos o apicultores novatos que tienen menos de cinco colmenas, ya que están comenzado su carrera en dicho campo.

Una Escuela de Apicultura en Puerto Rico

En el barrio Bayaney de Hatillo existe la Escuela de Apicultura de Puerto Rico, que opera desde el 1997 con el propósito de formar nuevos apicultores y preservar este oficio en el País. Esta escuela está a cargo del profesor Modesto Matías, maestro retirado, junto con su esposa.

“Es un proyecto completo: tiene un museo de apicultura, un taller para fabricar las cajas, estamos construyendo la planta elaboradora de miel. Contamos con un apiario experimental (conjunto de colmenas), además de tener las instalaciones para criar abejas reinas y desarrollar nuevos conceptos en apicultura”, indicó Matías, quien lleva 59 años trabajando con abejas.

Los cursos se ofrecen todos los sábados de 9:00 a.m. al mediodía y pueden asistir personas mayores de 18 años. El curso básico de apicultura dura doce sábados; una vez culminado, las personas pasan al segundo nivel y luego continúan tomando cursos según sus intereses.

Para conocer más sobre los cursos de apicultura, puede comunicarse al 787- 607-4313 o escribir a la página en Facebook de la Asociación de Apicultores de La Montaña.