Plutón va al sicólogo

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Por Wilson J. González-Espada / Especial para El Nuevo Día

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El psicólogo terminó la consulta con el planeta Urano justo a tiempo. Aún recordaba los traumas de Urano causados por su extraña rotación y su feo nombre. Cuando le dijo a Urano que no tenía por qué preocuparse ya que su rotación lo hacía único en el sistema solar, éste se sintió especial y su autoestima mejoró considerablemente.

En cuanto al nombrecito, no hay remedio. Debería agradecer que no lo nombraron Asclepiodoto o Chindasvinto.

Ahora le toca el turno a Plutón, un planeta que ha pasado las de Caín últimamente. Ha aparecido hasta en las noticias, creando una controversia que lo ha dejado con una crisis de personalidad. Pasaron casi diez minutos antes de que Plutón llegara. “Es que de aquí a mi órbita son casi 6,000 millones de kilómetros”, se excusó. “¡No es fácil llegar a tiempo con tanto viaje!”

Plutón se acomodó en un diván. Pensativo, el pequeño planeta sentía el peso del sistema solar en sus hombros. “Cuéntame cómo te sientes”, dijo el psicólogo.

“Estoy bien agita’o. Lo que más me enoja del debate es que no es culpa mía”, dijo el triste Plutón. “En cierta medida entiendo a los astrónomos que me descubrieron en 1930 y que me dijeron que era un planeta. En ese tiempo no había los telescopios poderosos que hay ahora y no sabían que más allá de mi órbita habían otros cuerpos celestes parecidos a mí. Pero cuando le dicen a uno que es un planeta uno se siente importante. Yo no era cualquier asteroide, meteorito o cometa perdido por ahí. Y cuando en 1978 descubrieron que tenía un satélite, mi inseparable Caronte, me sentí más seguro todavía de que era un planeta”, dijo.

“Es verdad. Hasta ahora todas las enciclopedias decían que eres un planeta”, comentó el psicólogo. “¿Qué pasó entonces?”

“Algunos astrónomos siempre dudaron de que yo era un planeta de verdad. Chévere, me tardaba 248 años en completar una vuelta alrededor del sol, pero por lo menos la completaba como todos los demás planetas. Otros decían que si hay cuatro planetas pequeños y rocosos cerca del sol (Mercurio, Venus, Tierra y Marte) y si los planetas más alejados del sol son gigantes gaseosos (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno), qué hace un planeta pequeño y rocoso como yo tan lejos del sol? A lo mejor no se formó como los demás”, continuó.

Filosofando, el psicólogo dijo: “Siempre hay algo de controversia en la ciencia. Aunque los datos son los mismos, no siempre los científicos llegan a un consenso. Igual pasa con la evolución y el calentamiento global…”

“Yo lo sé”, interrumpió el atribulado planeta. “El debate se encendió cuando siguieron encontrando planetas pequeños cerca de donde yo estaba. ¡Creo que encontraron uno que era hasta más grande que yo!” El psicólogo contesta: “Pero descubrir nuevos planetas es bueno para la ciencia…”

“Si, pero el problema es el siguiente: ¿van los científicos a seguir nombrando un ramillete de planetas? Eso quiere decir que habría que cambiar los libros y las enciclopedias cada vez que se descubriera uno nuevo. La otra opción es quedarse con los ocho planetas clásicos, los descubiertos antes del año 1900, llamarme a mí y a cualquier otro planeta nuevo en esa área un planeta enano y dejarlo ahí. Eso es como si a un teniente lo bajaran a guardia de palito. Lo único bueno que salió de este escándalo es que los astrónomos me observaron cuidadosamente y me descubrieron dos lunitas adicionales”, dijo.

“¡Qué bien!. Las tenías bien escondidas…”, felicitó el psicólogo. Luego de una larga pausa agregó: “Tengo que pensar un poco sobre tu caso. En la próxima cita te daré mi diagnóstico. Estoy seguro de que te vas a sentir mejor”.

Plutón salió de la oficina del psicólogo, su caso aún sin resolver. Este pensó profundamente sobre el caso de Plutón y su conflicto de personalidad. De repente recordó su próxima cita con el planeta Saturno. Aparentemente Saturno está paranoico por unas fotos no autorizadas tomadas por la sonda Cassini -Huygens que aparecen en el internet…

El autor es profesor de Educación en Ciencias Físicas de Arkansas Tech University y miembro de www.cienciapr.org