Puertorriqueño integra grupo de paleontólogos que descubrió fósil de perezoso marino

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Por: 

Wilson González-Espada
Los huesos del perezoso fósil son mucho más densos y pesados que los de los actuales.

Hoy día, algunos animales tienen características bien diferentes a las de sus ancestros. Por ejemplo, los antepasados de los pingüinos, en algún momento, pudieron volar, pero, en la actualidad, están adaptados para nadar y pescar. En contraste con las gallinas de palo invasoras que andan por doquier en Puerto Rico y que se alimentan de plantas terrestres, en las Islas Galápagos (Ecuador) hay iguanas que nadan en el océano para buscar algas y comérselas.

Al igual que las aves y los reptiles, ciertos mamíferos originalmente terrestres evolucionaron para aprovechar los ecosistemas costeros y marinos. De hecho, los antepasados de los manatíes, las morsas, las ballenas, las focas, los leones marinos y los delfines, en algún momento hace millones de años, vivieron en tierra.

Recientemente, un grupo de científicos, entre los que se destacó un boricua, publicó el descubrimiento de un fósil casi completo de un perezoso. Pero, contrario a los actuales de tres dedos (género Bradypus), el perezoso fósil recién descubierto estaba adaptado para vivir en el mar.

Los autores de la publicación en la revista profesional PeerJ fueron Ana Valenzuela Toro (Corporación de Investigación y Avance de la Paleontología e Historia Natural de Atacama, Chile), Nicholas Pyenson (Museo Smithsoniano de Historia Natural), Mario Suárez (Universidad de Chile) y el puertorriqueño Jorge Vélez Juarbe (Museo de Historia Natural de Los Ángeles, California).

 

El perezoso recién descubierto, en Chile, forma parte del género ThalassocnusLa evidencia geológica sugiere que vivió hace unos 7 millones de años cerca de Bahía Inglesa en Atacama, y medía como 4 pies (125 centímetros) de largo.

En comparación, los perezosos actuales son como de 2 pies (60 centímetros) de largo y viven colgados en las copas de los árboles alimentándose de hojas. Sus manos y uñas arqueadas sirven como ganchos para agarrarse a las ramas. Estos se mueven muy lentamente; son tan lentos que hasta les sale un musgo o limo verde en el pelaje.

 

Un aspecto único de este descubrimiento es que el esqueleto está casi completo, algo que suele ser raro. Esto permitió un análisis detallado para asignarlo a la especie Thalassocnus natans, una de cinco prehistóricas de perezosos marinos suramericanos.

Sin embargo, la asignación del fósil como T. natans es, precisamente, un aspecto que Vélez Juarbe y el resto de los paleontólogos continúan investigando. Aunque los fósiles que describieron son más parecidos a esa especie en particular, ciertos aspectos sugieren que se podría tratar de una especie distinta.

Los huesos del perezoso fósil son mucho más densos y pesados que los de los actuales. Esto supone una adaptación importante para mantenerse hundido buscando pastos y algas en el fondo marino. Aunque estos pasaban algún tiempo en tierra cuidando a sus crías, sus huesos densos sugieren que no podrían treparse en los árboles.

En el estudio, los científicos también comparan a los antiguos mamíferos marinos herbívoros que vivían en el norte del océano Pacífico con los que habitaban en el sur, en donde se encontró el fósil descrito. Los datos muestran que las especies del norte eran más grandes que sus contrapartes del sur. Según los investigadores, una posible explicación es que la productividad marina y la disponibilidad de alimento no eran iguales en ambos hemisferios.