Proponen un nuevo refugio marino en la costa de Cataño para tiburón único de Puerto Rico

CienciaPR

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El refugio se establecería en el área de Boca Vieja, en Cataño, en un arrecife cerca de la villa pesquera, donde se crían tiburones martillo. (Suministrada)

Científicos y pescadores lideran una propuesta para establecer un refugio de tiburones en el área de Boca Vieja, en Cataño. Se trata de un arrecife cerca de la villa pesquera, donde se crían tiburones martillo (Sphyrna lewini), una especie en peligro de extinción. Para evitar su pérdida, el grupo pide que se imponga un alto a la pesca del tiburón en el criadero.

Su reclamo está reforzado por un nuevo estudio, hecho en colaboración con la Universidad Internacional de Florida, que demostró que estos tiburones martillo son una población genéticamente distinta a los del resto del mundo.

“Tienen el potencial de ser una especie endémica de Puerto Rico; por eso, tenemos que protegerlos igual que protegemos el sapo concho o la cotorra puertorriqueña”, dijo Raimundo Espinoza, fundador de Conservación ConCiencia y biólogo detrás de la petición al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA).

Precisamente, el secretario del DRNA, Waldemar Quiles, visitó la villa pesquera de Cataño el pasado martes para ver el área de la propuesta. Según Espinoza, Quiles –quien no estuvo disponible para entrevista– se expresó a favor de crear el espacio de reserva natural y prometió firmar la declaración en 30 días.

Como parte del estudio, los pescadores proveyeron a los científicos las aletas pequeñas de los tiburones capturados para analizar su ADN. Además, identificaron el arrecife donde las hembras se reproducen.

Fue así como Espinoza y los demás colaboradores aprendieron que los tiburones martillo juveniles predominaban entre los capturados. En Estados Unidos, está prohibido pescarlos, pero esas leyes no aplican en la isla.

“Nunca hemos observado a un tiburón adulto en el área, solo han pescado los juveniles. Eso es un problema, porque los sacan antes de reproducirse”, dijo, por su parte, Rodolfo Abrams, pescador comercial de la villa.

Espinoza y Abrams han trabajado juntos en proyectos de conservación y protección del ambiente marino desde 2017, justo después del huracán María. Ambos proponen la creación del refugio, pero por motivos diferentes.

Para Espinoza, representa una manera de preservar una especie biológicamente significativa para el ecosistema marino puertorriqueño. Mientras, Abrams considera que proteger el criadero de la especie es un deber ciudadano.

“Yo le dije (al secretario) que, si yo no lo protejo, si abuso de esta área, me quedo sin trabajo yo”, expresó Abrams, quien defiende la importancia de cuidar el ambiente marino para asegurar la sostenibilidad de la pesca comercial.

Espinoza mencionó, en tanto, que una de las preocupaciones centrales era cómo proteger el tiburón sin intervenir con el sustento de los pescadores.

“A muchos biólogos les gusta criticar nuestra iniciativa porque dicen que no es suficiente y debemos prohibir la pesca de tiburones en toda la isla. Pero eso no está basado en la realidad”, dijo.

“Por ese pensar”, añadió Abrams, “los pescadores también han evitado colaborar con biólogos, porque los ven como una amenaza para su comercio, pero creo que nosotros estamos demostrando que no tiene que ser así”.

La colaboración entre Conservación ConCiencia y los pescadores siempre ha sido de beneficio mutuo. Espinoza y Abrams se han asegurado de compensar a los pescadores por su labor en el proyecto, además de compensar a aquellos que serían impactados por el refugio.

“Nuestro plan ya toma en consideración el impacto a la pesca comercial y hemos tomado los pasos necesarios para mitigarlos. Por eso, opinamos que el DRNA lo ve como un plan favorable”, compartió Espinoza.

Abrams aseguró que la pesca de tiburones tampoco es tan importante comercialmente como lo era antes. “Ya no es rentable para nosotros. Mientras más grandes, más valen. Pero son difíciles de montar al bote, nos guayan la pintura, siempre rompen algo aleteando. ¿Y para qué? ¿Para que nos paguen $1.25 por libra de muslo y sacarle, máximo, $90 o $100? No vale la pena el esfuerzo”, dijo.

Por esta razón, los proponentes aseguran que el impacto económico del refugio sería mínimo y ayudaría a proteger una especie con increíble potencial biológico.

“No vamos a prohibir la pesca totalmente en esa área, aún pueden tirar anzuelos. Pero, si atrapan tiburones, los tienen que liberar”, explicó Espinoza. También, proponen extender el área donde está prohibido pescar con redes para cubrir el criadero y evitar enredar tiburones.

“Otras especies se pueden beneficiar de esta iniciativa también. Por ahí, hay una familia de manatíes que vive cerca del criadero y en Isla de Cabras”, dijo Abrams.

Según ambos, establecer el refugio sería el primer paso en la conservación de los tiburones martillo en Puerto Rico.

“Representaría una oportunidad para continuar estudiando la especie y determinar qué la hace genéticamente única”, afirmó Espinoza.

Para Abrams, la motivación también es emocional. “Esos tiburones ya son como mis hijos. Pienso que, después de tantos años matando tiburones, me toca ahora devolverles lo que les he quitado”, subrayó.

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