Contribución de CienciaPR:
Bajo las enormes rocas de granito en las montañas de la zona sureste de la Isla, la canción del diminuto anfibio, el Coquí Guajón, retumbaba entre las paredes de la caverna. Nadie veía de donde provenía el canto poseído del “demonio de Puerto Rico”. Nadie se atrevía a averiguarlo. Pero ya los habitantes del área saben que es sólo un coquí de apenas dos pulgadas de largo el que los mantenía alejados. Ya no le temen. Y sin cuidado los desarrolladores y los vecinos del área dejan llegar basura y contaminación a su santuario. Estas catedrales de piedra son el único lugar de Puerto Rico donde canta, vive y se reproduce el Coquí Guajón, y hasta el momento, se han designado aproximadamente unas 268 cuerdas de terreno para ser protegidas entre los pueblos de San Lorenzo, Yabucoa, Maunabo y otros pueblos.