Colegio de Veterinarios estrena proyecto de educación humanitaria

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El Colegio de Médicos Veterinarios de Puerto Rico estrenó un proyecto de educación humanitaria, con el que pretende crear una nueva generación de ciudadanos que valoren y protejan todas las formas de vida y el ambiente.

A juicio de la presidenta del Colegio, Frances Piñero, y la educadora humanitaria Adora Negrón, el proyecto cobra mayor relevancia en la coyuntura actual del COVID-19, pues permite estudiar y entender la infección desde un enfoque global, aunque se haya originado en China.

En esa línea, Piñero y Negrón resaltaron que el proyecto se basa en el concepto “Una Salud”, acuñado oficialmente en 2004 y utilizado por científicos, conservacionistas, veterinarios y médicos, entre otros expertos, para incorporar la interacción entre las enfermedades de humanos, los animales y los ecosistemas.

“En Puerto Rico, tenemos un problema bien serio en el aspecto de sobrepoblación animal y de que no hay respeto a la vida, tanto animal como humana y al propio ambiente. Esas son cosas que se pueden atar a la educación”, dijo Piñero en entrevista con El Nuevo Día.

“Una de las cosas que podemos hacer para cambiar es educar, y por eso el Colegio está invirtiendo este proyecto de educación humanitaria, que lo que fomenta es la empatía y el respeto por todas las formas de vida y el ambiente. Esa es la única forma que tenemos para cambiar esto”, agregó.

Por su parte, Negrón –primera de cinco educadores humanitarios certificados en la isla por la Academy of Prosocial Learning– relató que el proyecto inició, en enero pasado, en las escuelas elementales Jesús M. Suárez, en Carolina, y Carmen Barroso Morales, en Toa Baja.

Contó que, previo a que el Departamento de Educación ordenara que las clases fueran virtuales debido al coronavirus, los estudiantes de ambos planteles recibían, por grado, una sesión semanal como parte del proyecto de educación humanitaria.

“No son charlas, sino clases con sus objetivos y materiales acorde con los estándares del Departamento de Educación. Se llevan a cabo las lecciones; clases integradas en los cursos regulares de Ciencia, Estudios Sociales u otros. Este es un programa bien abarcador”, dijo Negrón.

La expectativa, añadió, es lograr que más educadores humanitarios se certifiquen, de forma tal que el proyecto pueda llevarse a otras escuelas, tanto públicas como privadas. En las bibliotecas de dichos planteles, se crearía una sección de literatura humanitaria. Además, se fomentarían actividades –por ejemplo, ferias de bienestar animal– para integrar a toda la comunidad escolar.

“No queremos que el proyecto se quede en el salón”, afirmó Negrón.

Para que los alumnos de las dos escuelas impactadas y otras se beneficien del proyecto durante la emergencia del COVID-19, el Colegio publicó en su página varios talleres y actividades que los menores pueden hacer con la supervisión de un adulto.

“Son lecciones que se pueden realizar de forma familiar y van dirigidas a crear conciencia, empatía y sensibilidad”, resaltó la educadora humanitaria.

Desde que trascendió que el coronavirus SARS-CoV-2 (causante del COVID-19) pudo haberse originado en murciélagos, se han reportado incidentes –en varios países– de gente quemándolos o maltratándolos. Eso se añade a los ataques discriminatorios y xenofóbicos contra personas de China por ser allí donde surgió la enfermedad, pese a que ya es una pandemia. De acuerdo con Piñero y Negrón, ambas instancias son ejemplos de lo que se puede evitar con un programa de educación humanitaria como el del Colegio.

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