Educar, innovar y trabajar juntos para ser competitivos

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Por Aura N. Alfaro / aalfaro@elnuevodia.com endi.com Hoy el progreso de un país, o de una isla como Puerto Rico, nada tiene que ver con su ubicación geográfica, lo que importa es tener una población altamente educada y la voluntad y capacidad de hacer las cosas con rapidez. “El mensaje que Puerto Rico y Estados Unidos tienen que llevarse es que están próximos a vivir una sorpresa repentina de que se han quedado atrás en competitividad sino se toma una acción inmediata e implantan cambios, advirtió William Harris, director de la Fundación de Ciencia de Arizona. Este científico fue clave en el desarrollo del modelo económico de Irlanda durante varios años, en parte gracias a la Fundación de Ciencia de ese país. En una conferencia en la Universidad Metropolitana, Harris destacó tres puntos para lograr el éxito económico. Ante todo, hacer de la educación el eje central, particularmente en las ciencias, matemáticas e ingeniería. En segundo lugar, apoyar la investigación y desarrollo para que puedan convertir las ideas en conocimiento e innovaciones. Y tercero, crear un ambiente donde las personas más capacitadas y preparadas puedan competir para echar hacia adelante las mejores ideas, y ser premiados por sus esfuerzos. Al igual que Irlanda, países como China, Taiwán, Singapur e India, han aprendido que estos factores son los que determinan que una nación sea exitosa, con una economía pujante y que pueda ofrecer a sus hijos más oportunidades, de acuerdo al científico. Receta para el éxito Harris sostuvo que Puerto Rico será capaz de lograr lo mismo que Irlanda si el Gobierno, el sector privado y las universidades “empiezan a trabajar juntos, en vez de pelear entre sí”. Precisamente, ese fue el primer paso que tomó Irlanda para cambiar su destino en la década de 1960, cuando comenzó a bajar su población por una dramática fuga de talento, situación que vive Puerto Rico desde inicios de la década de 1990. En un periodo de seis años, con la ayuda de personas externas como Harris, el “tigre celta” creó una “sociedad social” (“social partnership”) que integraba a los miembros de los diferentes sectores, para mejorar su economía. “Sus líderes tomaron las decisiones con mucho cuidado, hicieron obligatoria la educación secundaria, invirtieron grandes sumas en la investigación científica, y luego comenzaron a establecer sociedades externas que no afectaran el país”, dijo Harris. En el 1998 el país creó la Fundación de Ciencia de Irlanda e invirtió cerca de $1,000 millones para el desarrollo de conocimiento, investigación y explotación de propiedades intelectuales. Como resultado, de tener apenas 20,000 estudiantes o 5% de la población en las universidades en el 1965, subió a 112,000 en el 1999. “Con estas personas educadas se logró atraer al país compañías, y fue el compromiso a largo plazo con la educación lo fundamental para el ‘boom’ que le siguió”, manifestó el científico. Una de las fortalezas más grande que tiene Irlanda en la actualidad es su determinación para crear un ambiente en el cual las ideas y el talento se puedan desarrollar. Señaló que mientras estuvo en Irlanda vio como ese país y China comenzaron a trabajar juntos, por lo que exhortó a que Puerto Rico forme un equipo de trabajo que visite China para tomar nota de lo que se está haciendo allá. La cuarta meta que recomendó para Puerto Rico es unir lo mejor de su sistema de educación superior con las escuelas que sirven a la mayor parte de la población -kinder hasta el grado 12. “No se pueden desarrollar las mentes que requiere un sistema productivo de alta tecnología de largo plazo si no se tienen estudiantes altamente educados pasando por las aulas, y sólo recibirán una educación de clase mundial si las partes trabajan en conjunto”, expresó Harris. Sostuvo que estos puntos se aplican también a Estados Unidos, que señaló ha caído en la complacencia y, al igual que Puerto Rico, si no se toma acción de inmediato está camino a una “sorpresa repentina”, de quedarse atrás.