El huracán María silenció aún más la voz del coquí

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Por: 

Frances Rosario
(Neftalí Ríos)

El devastador paso del huracán María por la isla ocasionó la “extinción local” de algunas especies de coquí que se encuentran en los bosques y que ya estaban afectadas por la sequía que se reportó en la isla entre el 2013 y el 2016.

La conclusión preliminar la dio el catedrático de la Universidad de Puerto Rico(UPR), recinto de Humacao, Neftalí Ríos, quien por los pasados nueve años realiza estudios de este anfibio distintivo de la isla en varias zonas boscosas.

Según explicó el catedrático, los coquíes enfrentaron al peligroso huracán luego de atravesar una baja en la reproducción y un aumento de mortandad a causa la sequía que atravesó Puerto Rico y que en el 2015 tuvo su pico.

Ríos explicó que en la Sierra de Cayey, donde ha centrado la mayoría de sus estudios, la baja en la reproducción causada por la sequía fue de un 70%.

“Básicamente de 10 hijos que podían reproducir, con la sequía podían llegar tres. Si esos 10 hubiesen podido llegar a adultos, me podían ayudar a remplazar la población. Pero la sequía fue un evento climático duro a corto plazo, reduciendo estos anfibios, por lo menos en la montaña, y limitando el remplazo poblacional”, expuso.

Ya afectados por la sequía, el huracán María arrasó con el hábitat del coquí en las montañas borinqueñas.

“Desafortunadamente, llega María y esto ha sido brutal”, indicó.

De inmediato, el experto pasó a comparar el proceso de recuperación que atraviesa la zona urbana y la montañosa. Explicó, por ejemplo, que en la urbe comenzó a reverdecer la naturaleza rápidamente tras el huracán.

“En la zona urbana y ciudades se empieza a ver árboles que empiezan a echar hojas y está la esperanza de que la naturaleza se repone. Pero no en todas partes de Puerto Rico es igual. En bosques, en las áreas más alta de Puerto Rico, como la Cordillera Central, El Yunque, la Sierra de Cayey, las plantas no se recuperan con la misma rapidez. Es bien lento el proceso y el resultado es que llevamos un montón de meses con bosques con pocas hojas y aquí viene el problema. El problema a corto plazo es que el sol está penetrando directamente, eso aumenta la temperatura de la montaña y hay muchas especies (de coquíes) que no están acostumbrados, no están acostumbrados a las fluctuaciones de temperatura”, expuso el profesor del Departamento de Biología de la UPR en Humacao.

Añadió que estas altas temperaturas y la falta de hojas en el suelo para preservar la humedad que necesitan, les ocasiona estrés a los coquíes.

“Estos animales, que son anfibios, dependen de tener la piel húmeda. Están adoptados a sitios fríos y húmedos”, sostuvo, al explicar que este cambio de ambiente aumentó la mortandad del coquí.

Ríos informó que los datos preliminares de sus estudios apuntan a que, al menos, el coquí de la montaña, el cual es muy parecido al coquí común, presenta una “extinción local” en la Sierra de Cayey. Irónicamente, esta era la especie que más abundaba allí antes del paso del huracán María. Le seguía el coquí melodioso y luego el coquí común.

Para destacar sus hallazgos, el catedrático afirmó que el coquí de la montaña “era 15 veces más abundante en la Sierra de Cayey que en El Yunque”.

Ahora, tras el paso del huracán María, Ortiz informó que en las observaciones nocturnas solo puede encontrar dos de estos anfibios, cuando antes contaban 70.

La especie más abundante viene a ser ahora la especia más rara. La especie más dominante ahora es el coquí común, que es la especie que está en Hawái”, añadió.  

El experto indicó que este ejemplo que da del coquí de la montaña puede haberse repetido con otra especie en otra región. Pero señaló que para poder hacer conclusiones tenía que haberlos estudiado por muchos años, como ha hecho con el coquí de la montaña en la Sierra de Cayey.

Aunque no tiene censos antes y después del huracán, Ríos planteó que “basado en mi experiencia” el coquí grillo, que abunda en los bosques enanos de El Yunque, y el coquí caoba, que vive en los suelos de los bosques montañosos, también tuvieron que “haber sufrido” una baja en su población.

 

Coquí caoba. (Suministrada / Neftalí Ríos)

 

Por tal razón, expresó que de manera preliminar puede concluir que “María ha cambiado las especies de manera dramática. No tengo duda que este fenómeno ha provocado extinción local en una población, no en una especie completa. Donde era abundante, ya no lo va a hacer o se pudo perder por región”.  

Aludió a que con sus palabras no quería sonar “muy dramático”. Es que el catedrático reconoce que “los huracanes es el pan nuestro de cada día” y la naturaleza es capaz de reponerse. Pero en el caso del coquí de la montaña dijo que demorará muchos años en lograr su recuperación.  

“Ni usted ni yo vamos a ver este cambio. Va a tomar muchas décadas en recuperarse. Van a hacerlo, pero va a tomarles más tiempo que el tiempo de vida que tenemos nosotros”, manifestó.

Además, Ríos aceptó que esta “extinción local” no ocurrió con todas las especies que estudia. Dijo que el coquí llanero, que se encuentra en humedales de Vega Baja, no sufrió el impacto del huracán.

“La vegetación se recuperó rápido y el coquí llanero está allí”, afirmó.

Por otro lado, Ríos comentó que antes de la sequía y del huracán ya se hablaba de la “probable” extinción del coquí palmeado, que predominaba en Canóvanas; el coquí dorado de la zona de Cayey, y el coquí de Eneida, del bosque de Toro Negro.    

“Hace mucho tiempo no se ve avistamiento, pero no se puede decir que se extinguieron, porque no se vio al último individuo morir”, indicó el experto.  

Ríos es un experto en herpetofauna, una rama de la zoología que estudia los anfibios y los reptiles. Actualmente, está a cargo del Laboratorio de Ecología de Herpetofauna de la UPR de Humacao, donde realiza un proyecto de cuido del coquí de la montaña.

 

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