Indeseable huésped en Isla de Mona

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Por Aurora Rivera Arguinzoni / arivera@elnuevodia.com

No ha sido fácil sacar de la playa de Isla de Mona el carguero de bandera hondureña Jireh, encallado desde el 21 de junio en uno de los tesoros naturales más valiosos del Caribe y escenario de investigaciones para el mundo.

Ayer, un percance técnico abortó el primer intento por completar la operación, encabezada por la Guardia Costanera de Estados Unidos a un costo estimado de $6.5 millones.

“Se estuvo trabajando desde temprano. Se le sacó toda el agua, se pusieron las balsas de flotación para levantar la embarcación un poco y evitar que entrara agua de nuevo, y cuando estaban tratando de subirla un poquito con la grúa, falló uno de los anclajes”, informó a eso de las 4:30 p.m. de ayer el secretario del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales de Puerto Rico (DRNA), Daniel Galán Kercadó.

Indicó que más tarde volverían a intentar sacar lo que quedaba allí de la nave, porque las condiciones marítimas eran idóneas, pero que de no lograrse tratarán nuevamente hoy.

Al cierre de esta edición ni el DRNA ni la Guardia Costanera habían respondido llamadas de este diario para actualizar la información.

Polizones a bordo

Según reportes de la Guardia Costanera, cuando el Jireh encalló llevaba 3,000 galones de diesel, 2,000 galones de agua aceitada y 55 barriles de materiales peligrosos misceláneos como baterías, cilindros de gas, limpiadores, aerosoles y otros. Su cargamento general consistía de mangos, botellas de agua, bloques de hormigón y bebidas carbonatadas. Reportes de prensa también dieron parte de que supuestamente llevaba polizones haitianos.

Desde que ocurrió el incidente se unieron a la Guardia Costanera agencias locales, como el DRNA, la Junta de Calidad Ambiental y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).

Según se ha informado, las empresas Resolve Marine Group, Inc. y Clean Harbors fueron contratadas para los trabajos de remoción, y llegaron a sacar diez toneladas de metal para hacer más liviano el levantamiento final.

“Las secciones removidas se montarán en una barcaza y transportadas a un centro de reciclaje en Puerto Rico para su disposición apropiada”, indicó el Coast Guard en un comunicado de prensa.

Aunque informó que el casco será hundido en el mar, no precisó dónde. Tampoco se ha detallado quién era responsable por la nave.

Serio daño ambiental

Para la doctora en oceanografía biológica Michelle Scharer, estudiosa de la vida marina de Mona, el impacto de la presencia del Jireh allí ha sido alarmante, sobre todo por el posible daño a cuatro especies amenazadas de extinción: los corales cuerno de alce y cuerno de ciervo, la tortuga carey de concha y la tortuga verde o peje blanco.

Además, la científica puertorriqueña ha contabilizado 126 especies de peces en los arrecifes de coral de Mona que viven y se reproducen allí. “Es una de las pocas islas que quedan en el Caribe que está deshabitada y por lo tanto no ha sufrido los problemas crónicos de sedimentación, de contaminación. Puedes ver un ecosistema funcional que no ha sido alternado por los impactos asociados a los humanos. Si quieres estudiar un proceso natural, ver algo cómo funciona, ese es el lugar para venir a verlo. Investigadores han venido de Holanda, Estados Unidos, Uruguay, México, gente de todas partes”, agregó la experta.

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