Un riesgo enfermarse en la Isla

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Por Marga Parés Arroyo / Mpares@elnuevodia.com endi.com Ojo: enfermarse en Puerto Rico, aunque no sea una condición de gravedad, podría ser mortal. Un reporte multisectorial preparado por la Universidad de Puerto Rico y el Centro para el Mejoramiento de Cuidados de Salud de la Universidad de Vanderbilt en Tenesí calificó el servicio de salud de la Isla como uno fragmentado, con una Reforma de Salud desarticulada, una infraestructura de servicios en deterioro y una fuerza laboral profesional que disminuye aceleradamente porque emigra buscando mejores salarios. La situación se agrava con la agigantada desproporción en el pareo de fondos federales que Puerto Rico recibe de Medicaid (18%), comparado con el que reciben los 50 estados de la nación norteamericana (83%). Mientras un participante de este programa en los Estados Unidos recibe unos $330 mensuales, el promedio por individuo en Puerto Rico es de unos $20. Para analizar el estado en que se encuentra el sistema de salud local, un grupo multisectorial, compuesto por el decano del Recinto de Ciencias Médicas, José Carlo, y otros facultativos discutió la situación junto a varios galenos de la Universidad de Vanderbilt. El taller de discusión fue subvencionado por los Institutos Nacionales de la Salud, como parte de su misión de reducir disparidades en el acceso y uso de servicios de salud. Problemas médicos a la vista Los bajos salarios que reciben los profesionales de la salud en Puerto Rico provocan que muchos busquen mejores beneficios en el exterior. Muchas de las vacantes que dejan son cubiertas con inmigrantes de otras islas del Caribe, cuya preparación académica no llena los requisitos que exige la profesión en Puerto Rico y Estados Unidos. Otras quedan desocupadas indefinidamente, amenazando con ello la capacidad en los servicios y creando ataponamientos en las salas de médicos que queden en la Isla. Se estima que actualmente Puerto Rico cuenta con 195.5 doctores y 288.7 enfermeras prácticas por cada 100,000 habitantes. Esta cifra contrasta con los 228 médicos y 782 enfermeras graduadas que tiene Estados Unidos por cada 100,000 habitantes, según datos de la Administración de Servicios y Recursos de Salud (HRSA, por sus siglas en inglés). Además, ante la falta de oportunidades para mejorarse, muchos de estos se especializan en procedimientos como acupuntura y mesoterapia, lo que, a juicio de muchos, no abona a mejorar la salud pública del País, pues no son servicios primarios como los generalistas y médicos de familia. Coja la Reforma Según el estudio, la Reforma de Salud ha descuidado la prevención médica y la atención a los pacientes se caracteriza por las largas esperas que estos enfrentan. La Reforma sirve a 1.5 millones de pacientes (38%). Puerto Rico tiene 3.94 millones de habitantes. Además, los médicos primarios que laboran bajo la Reforma son presionados para que limiten los servicios, debido a los bajos pagos que reciben por paciente (capitación). Esto limita o anula el acceso que pudieran tener los pacientes a especialistas, por lo cual su atención médica pudiera no ser adecuada. Por otra parte, los altos costos de los seguros por impericia médica han provocado que muchos especialistas, como obstetras y ortopedas, limiten sus prácticas médicas para minimizar los riesgos de ser demandados. Para los pacientes de la tercera edad -un renglón poblacional en crecimiento- el futuro no es halagador: sólo hay 300 camas. La escasez de instalaciones y recursos profesionales especializados en geriatría es notable, si se considera que para el año 2030 el 65% de la población isleña tendrá 65 años o más. La esperanza de que la situación mejore con la integración de más médicos jóvenes se esfuma con la realidad de que, aunque en Puerto Rico se gradúan anualmente unos 250 estudiantes de medicina, sólo hay 190 vacantes para residencias. Muchos se van a completar sus internados y nunca regresan, reseña el reporte dado a conocer ayer.