El Asma: Una Enfermedad Multifactorial

Imagen de Nathalie Fuentes Ortiz
Bruce Blaus (Wikimedia Commons)

A minutos de haber comenzado mi rotación clínica en el centro de alergias, asma e inmunología del Hospital de la Universidad del Estado de Pennsylvania, en donde nos especializamos en tratar pacientes con enfermedades respiratorias crónicas, noté un alarmante número de visitas por parte de mis compatriotas boricuas, específicamente mujeres. Alarmada, me propuse investigar el porqué de esta tendencia.    

Así fue como descubrí que, a comparación de otros grupos de pacientes, los puertorriqueños son afectados desproporcionalmente por diferentes enfermedades crónicas respiratorias como lo es el asma. Según el censo del año 2014, hay un total de 5.1 millones de puertorriqueños residentes en los Estados Unidos y 3.5 millones en Puerto Rico. La prevalencia de asmáticos es más alta en puertorriqueños (16.1%) que en afroamericanos (11.2%), americanos blancos (7.7%), o mejicanos (5.4%). Además, la incidencia actual de asma entre los puertorriqueños que residen en Puerto Rico (7.0%) es significativamente inferior a la de los puertorriqueños que viven en los Estados Unidos (15.6%). No sólo los puertorriqueños sufren más asma, sino que las tasas de mortalidad son mayores en los puertorriqueños que en otras razas o grupos étnicos. Los expertos sugieren que estas diferencias pueden ser el resultado de la gran variabilidad genética, del ambiente, o del estrés y la sexualidad.

No solo existe una disparidad en cuanto a la raza de los pacientes, sino que muchos estudios científicos también indican que el riesgo de desarrollar asma es mayor en mujeres, específicamente después de la pubertad. En muchas mujeres, los ataques de asma también varían según la fase del ciclo menstrual. Esto me recuerda a la historia de una amiga, quien luego de tener una niñez saludable comenzó a desarrollar asma aproximadamente a los 20 años. Durante el primer año de diagnóstico y con la ayuda de inhaladores logró controlar la enfermedad, pero poco a poco, estos dejaron de funcionar y los ataques se agravaron. Recuerdo como los ataques respiratorios eran más frecuentes unos días antes de su periodo menstrual y desaparecían a pocos días después de terminarlo. En ese momento me preguntaba si las hormonas podrían estar influyendo estos cambios repentinos.  

Ahora, como estudiante graduada, me dedico a estudiar el rol de las hormonas femeninas y masculinas en la inflamación pulmonar. En mis estudios, he aprendido que las hormonas están relacionadas con diversos aspectos de la salud. Lamentablemente, la mayoría de la población no está informada de esta relación. Las hormonas son compuestos químicos que funcionan como mensajeros en el cuerpo y viajan por medio del flujo sanguíneo. Las hormonas afectan muchas funciones del cuerpo femenino, desde el nacimiento y la pubertad, hasta el embarazo y la menopausia. Normalmente, las hormonas ayudan a los órganos de nuestro cuerpo a comunicarse, pero a veces los niveles pueden incrementar o disminuir drásticamente causando problemas serios de salud, especialmente en personas asmáticas.

Durante la niñez, los niños padecen más de asma que las niñas. Esto cambia luego de la pubertad cuando las mujeres sufren más de asma que los hombres. Es en la pubertad cuando las niñas comienzan a producir altos niveles de las hormonas femeninas: estrógeno y progesterona, las cuales varían durante el ciclo menstrual. Aproximadamente un tercio de las mujeres con asma tienen síntomas agudos y ataques días antes de la menstruación. Además, estudios científicos han demostrado que los cambios hormonales pueden alterar el funcionamiento de las vías respiratorias y la repuesta inflamatoria en los pulmones. Las hormonas que viajan por el sistema contribuyen a la formación de nuevos vasos sanguíneos en el pulmón, así como a la destrucción de los mismos, afectando así el proceso de oxigenación.

Por lo tanto, muchos científicos se encuentran investigando cómo las hormonas afectan o influyen la función pulmonar y a su vez realizan estudios en poblaciones como la puertorriqueña y otros grupos de alto riesgo que son importantes no tan sólo para la salud pública sino también para entender a profundidad enfermedades como el asma y desarrollar tratamientos personalizados para cada tipo de paciente.

 

 

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