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Egresado del RUM nombrado profesor presidencial de la UPenn

Imagen de Zulmarie Perez Horta
José Arturo Bauermeister, egresado del RUM. (Suministrada)

Bajo la mentoría de la profesora de psicología Milagritos González, a quien hoy identifica como la persona que lo empujó a tomar la decisión de seguir una carrera en salud pública, José Arturo Bauermeister inició sus primeras investigaciones comunitarias basadas en el estigma hacia personas viviendo con VIH en el oeste de la isla.

Tras más de una década dedicado al estudio de la condición, el ahora experto en tratamiento y prevención del VIH fue nombrado, para orgullo del Recinto Universitario de Mayagüez, como profesor asociado a término presidencial de la Universidad de Pensilvania, mejor conocida como UPenn.

El nombramiento que entró en efecto el 1 de julio, posiciona a Bauermeister como el décimo profesor en obtener la denominación en dicha universidad.

El profesorado presidencial es una iniciativa de la UPenn bajo el Action Plan for Faculty Diversity and Excellence que busca reclutar y retener profesores con trayectorias excepcionales con la idea de promover la diversidad y la excelencia de la facultad.

Luego de tres años de colaboración con González, el graduado Magna Cum Laude del Departamento de Ciencias Sociales del Colegio, viajó a Nueva York para participar de un internado de verano en la Universidad de Columbia en el que investigó sobre este virus junto al profesor argentino Alex Carballo-Diéguez.

“Estas dos experiencias fueron claves para continuar con lo que he hecho hasta ahora”, expresó el profesor. 

El egresado del Colegio relató que tras graduarse en el 2002 tuvo la suerte de ser admitido a un programa combinado de maestría y doctorado de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Michigan.

“Hice mi maestría y doctorado en salud pública con enfoque en jóvenes y minorías raciales”, indicó Bauermeister añadiendo que luego de obtener su doctorado en el 2007 regresó a Columbia para colaborar con el profesor Carballo-Diéguez como parte de un internado postdoctoral de la National Institutes of Health (NIH) para el Centro de Estudios Clínicos y Conductuales del Centro Médico de dicha universidad.

“Allí estuve hasta el 2009 cuando [la Universidad de] Michigan me recluta como profesor asociado trabajando con temática de prevención de VIH con jóvenes gays y bisexuales enfocado en el área de Detroit”, añadió.

“Luego, surgió la oportunidad de trabajar en Filadelfia [UPenn] donde hay una alta incidencia de VIH. Así es como llego a la posición de profesor asociado a término presidencial”, explicó.

Según estadísticas de la Organización Mundial para la Salud, más de 35 millones de personas alrededor del mundo viven con VIH, con la mayor incidencia reportándose en países subsaharianos del continente africano.  

Actualmente, en los Estados Unidos y países desarrollados, la incidencia más alta del virus es entre hombres que sostienen relaciones sexuales con hombres, sobre todo en jóvenes de escasos recursos.

En la isla, según las estadísticas del Programa de Vigilancia del Sida del Departamento de Salud, hasta 31 de julio de este año se habían reportado 47,859 casos de VIH/SIDA desde que la agencia comenzó a contabilizar en 1985.

Según Bauermeister, en Puerto Rico y en Estados Unidos, principalmente en comunidades poco privilegiadas, la situación en cuanto a la falta de recursos e información es paralela.

“Al momento tenemos PrEP que ha resultado muy efectivo a la hora prevenir contagios. El reto con este tratamiento es ahora mismo hacerlo más accesible”, señaló Bauermeister.

La profilaxis pre-exposición ( PPrE o PrEP) es un método preventivo que puede ser utilizado por personas con alto riesgo de contraer el virus. El mismo consiste en ingerir un medicamento diariamente para prevenir el contagio.

A pesar de ser sumamente efectivo, debido a su alto costo, su uso es limitado porque pocos planes médicos lo cubren.

Más allá de PrEP, Bauermeister señaló tres áreas donde se están concentrando las investigaciones y la asignación de recursos.

“En primer lugar tenemos los microbicidas. Este puede ser un anillo o gel que se introduce en la vagina o el recto para neutralizar o matar el virus al momento de una exposición. De hecho Ciencias Médicas ha sido uno de los sites para estudios de ese tratamiento”, indicó aclarando que aunque todavía se está trabajando, es un área de investigación bastante prometedora.

“La segunda es una vacuna para la cual falta mucho por desarrollar, pero basado en la información y hallazgos que nos han permitido nuevas tecnologías ya podemos entender mucho mejor qué mecanismos biológicos necesitamos para lograr esta vacuna o, bueno, la cura que precisamente es la tercera área que se está trabajando”, continuó.

De acuerdo con el investigador, la cura es mucho más complicada, pero esta misma semana el NIH se comprometió a aumentar la cantidad de fondos. “Veo que hay mucho interés en pensar qué estrategias nuevas se pueden trabajar para obtener una cura. Yo por el momento digo que siempre es mejor pensar en prevención que en cualquier otro tipo de acción”, puntualizó.

Pero recordando los orígenes de su investigación y los esfuerzos de González por estudiar la imagen social negativa de personas viviendo con VIH, Bauermeister prioriza trabajar en el núcleo de las comunidades.

De las lecciones que yo aprendí en Mayagüez y que siguen siendo parte vital de mi proceso de investigación es la integración de organizaciones comunitarias y jóvenes”, enfatizó.

A pesar de que el campo cuenta con una serie de herramientas de prevención tanto conductuales como biomédicas, incluyendo PrEP, para Bauermeister se trata de “cómo crear una planificación social que sea sensible a las necesidades culturales y comunitarias”.

“Esto sigue siendo un cuestionamiento sumamente importante y eso da un enfoque para pensar. Si el CDC nos dice que PrEP, por ejemplo, es una estrategia biomédica efectiva, pues, qué tenemos que hacer en la isla para pensar dónde estará disponible PrEP, cómo asegurarnos de que distintas aseguradoras médicas lo cubran”, cuestionó.

“Además, más allá de pensar en la prevención no debemos abandonar la búsqueda de servicios de calidad para las personas que viven con VIH”, recalcó.

“Otro aspecto es la educación. Mucha gente no sabe que existe PrEP o cómo acercarse a su proveedor médico y pedir su medicamento. [También] hay mucha falta de conocimiento, tanto de enfermeras como doctores que no trabajan la temática VIH día a día, para entender por qué alguien necesitaría un tratamiento a manera de prevención como lo es el PrEP”, puntualizó.

Abogando por una distribución de servicios más equitativos, el profesor y activista comunitario continuará por el próximo año sus investigaciones desde las aulas de la UPenn.

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