Soy una emprendedora Puertorriqueña y tu lo puedes ser también.

Imagen de Natasha De Leon

Soy una emprendedora Puertorriqueña y tu lo puede ser también.

Por: Alana Matos, participante de  Gen 2 Parallel18

Yo: “No voy a aplicar a trabajos después graduarme. Voy a empezar un ‘startup’”.

Mi mamá: “¿Un qué?”

El día que le dije a mis papas que su hija, graduada de Harvard, no iba a seguir ninguna carrera tradicional, sé que sus corazones se hundieron. Esto no era lo que habían planificado para mí cuando les dije que quería hacer mi Maestría.

Y, de hecho, esto no era lo que yo tenía planificado tampoco. Cuando era más joven, tenía planes de seguir una carrera en Psicología. Esto era basado en el hecho de que mi hermana también era psicóloga, y en que no me gustaban las matemáticas (eliminando industrias como Ingeniería y cualquier otro campo relacionado como opciones viables). Creciendo en Puerto Rico, estuve expuesta a puntos de vista muy tradicionales del tipo de vida que una joven Puertorriqueña debe seguir. A mi alrededor, observaba que las figuras femeninas más importantes de mi vida se casaban jóvenes y generalmente se retiraban temprano para cuidar a sus hijos- incluyendo a mi mamá.

Cuando me gradué de high school, me fui a estudiar a la universidad en Boston. Allí, experimenté mi primer sabor de independencia. Muy pronto, decidí que quería vivir por mí cuenta. Trabajaba, limpiaba, cocinaba, y estudiaba; todo por mi cuenta. Me encantaban los momentos en los que estaba sola en silencio en mi apartamento. Sin embargo, la dicotomía entre mi independencia en Boston y mi vida en Puerto Rico se sentía fuertemente cada vez que venía de vacaciones a la isla. Por ejemplo, así eran (y todavía son) las conversaciones con mi abuela:

Abuela (abuela): Mija, ¿cómo está la universidad? ¿Extrañas estar en casa?

Yo: A veces, ¡pero estoy super feliz! Me va bien, tengo un nuevo trabajo, estoy viviendo sola.

Abuela: ¡Ay bendito! ¡Estás sola! Mira mija, ¿y tienes novio?

Yo: No abuela, no tengo novio.

Abuela: ¡Ay bendito! Tu tan bella, búscate un novio.

Bueno, ya ustedes saben. Aunque sabía que habían tantas cosas que quería hacer y experimentar, estos tipos de interacciones siempre me traían de vuelta a todo lo que aprendí cuando estaba creciendo en Puerto Rico. Veía como muchas de mis amistades estaban en relaciones serias, empezando a casarse, empezando a tener hijos, y me sentía fuera de lugar. Sentía que estaba dividida en dos- parte de mí quería explorar todas las opciones posibles, y parte de mi se sentía culpable porque sentía que le estaba dando la espalda a Puerto Rico, a mis tradiciones, y a mi querida abuela que sencillamente quiere más nietos.

Y luego vino mi Maestría en Harvard. Cuando llegue allí, estaba más confundida que nunca. Había dejado mi trabajo porque tenía ganas de hacer algo más con mi vida de lo que estaba haciendo antes. Sabía que me encantaba trabajar con adolescentes, y me encantaba el campo de la educación, pero no estaba segura en qué dirección debía irme. ¿Trabajar en una escuela? ¿Hacer mi doctorado como había planificado? Decidí que como ya estaba allí, iba a ir a todos los eventos que encontrara y ver que me gustaba.

Todo cambió el día que fui a el Hackathon de la escuela de educación en Harvard. Llegué al evento con cero experiencia en programación, negocio, diseño, o cualquier cosa que es valiosa en el mundo del emprendimiento. Sin embargo, llegué con mucha motivación y ganas de aprender. La primera noche del evento, me acerque a un grupo de chicos que estaban discutiendo sus ideas. Y, en ese grupo, conocí a la persona que más tarde se convertiría en mi co-fundador: Sergio Marrero. Me habló de esta idea loca que tenía sobre crear el iTunes de la educación universitaria, y de su pasión por vivir en un mundo donde todo el mundo puede obtener la educación que necesitan para conseguir trabajos con buenos salarios.

Mis ojos brillaban mientras hablaba. Inmediatamente después eso me preguntó: “¿tienes experiencia en diseño para que me puedas ayudar con esto?” Y yo dije “¡sí, por supuesto!”

No tenía la experiencia.

Sin embargo, sabía que a pesar de que no tenía las habilidades que necesitaba para ayudar con el proyecto, sabía que iba a encontrar una manera de aprender – cada parte de mi se moría hacerlo.

Un año más tarde, Sergio y yo estamos trabajando en nuestra compañía ALEX, Anyone’s Learning Experience. Durante ese año, sacrifiqué todo mi tiempo libre y tomé clases en programación y en diseño, y el resto del tiempo trabajaba en ALEX. Me obsesioné con esta empresa. Vivía y respiraba por ella, y al final, no me pude ver dejándola ir. No la podía dejar para ir a solicitar a trabajos. Me di cuenta de que todas mis experiencias me habían llevado a esto. Siempre fui un poco rebelde, y ahora que he encontrado mi pasión, tengo la confianza en saber que esto es lo que tengo que estar haciendo.

Soy una mujer joven. Soy Puertorriqueña. Y también soy fundadora de una compañía de tecnología. No hay muchas de nosotras en este campo. Pero con mi empresa, y en mi vida, quiero asegurarme de que otras chicas como yo sepan que son capaces de dejar todo lo que le han dicho que tienen que ser a un lado y creen su propio camino.

Sobre la Autora: Alana es una empresaria, desarrolladora y diseñadora, con una especialidad en la innovación y los ‘startups’. Estudió en Northeastern University, donde se especializó en Psicología y Neurociencia. Pasó 4 años trabajando con niños de edad preescolar, escuela intermedia y superior, primero como maestra y luego como investigadora en Boston Children’s Hospital. Allí pasó 3 años haciendo investigaciones sobre los efectos que diferentes tipos de drogas y enfermedades tienen en el desarrollo del cerebro de los niños y adolescentes. Estando allí creció su pasión por el campo de la educación, y dejó su trabajo para ir a Harvard y hacer su Maestría en Educación.

Completó su Maestría en el Harvard Graduate School of Education en Mayo de 2016, con una especialidad en Psicología, Neurociencia, y Educación. Pasó el año aprendiendo sobre el cerebro y el comportamiento, y formas de hacer el sistema de educación mas equitativo usando la ciencia. Durante su año en Harvard, también se involucró con varios ‘startups’ y con el campo de la tecnología. En su tiempo libre aprendió sobre el diseño gráfico y desarrollo de websites. Estando en Harvard fundó la empresa llamada ALEX, Anyone’s Learning Experience, que se enfoca en crear acceso a la educación universitaria a través de un modelo de economía de intercambio. Ella es la líder del equipo de desarrollo del producto y diseño, y se centra en crear productos innovadores para sus clientes.

Alana nació y se crió en San Juan, Puerto Rico, donde pasó la mayor parte de su vida. Ahora ha regresado a unirse a la aceleradora Parallel18, y está emocionada por encontrar maneras de ayudar al sistema educativo de Puerto Rico usando su modelo de negocio.

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