Advierten sobre zonas de riesgo en Puerto Rico ante un temblor mayor

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Por: 

Marga Parés Arroyo

El temblor de magnitud 4.6 en la escala Ritcher, que se registró el 12 de marzo al sur de Guayama, y que provocó daños estructurales en escuelas, edificios y viviendas en distintos puntos del país, levanta dudas entre los expertos sobre si Puerto Rico está preparado para resistir una sacudida de fuerza mayor.

La incógnita principal es cuántas edificaciones del país cumplen con los códigos de construcción creados a partir de 1987, planteó el director de la Red Sísmica de Puerto Rico, Víctor Huérfano.

“Puerto Rico tiene un buen código de construcción, la pregunta es si se está aplicando o no porque el código provee para que las estructuras aguanten hasta cierto nivel, dependiendo del mapa de exposición”, dijo Huérfano, doctor en Oceanografía Física, con especialidad en Ciencias de Tsunamis.

Explicó que su preocupación son las aceleraciones o movimientos de terreno que suelen ocurrir durante un terremoto.

“Es el movimiento del terreno lo que afecta, no la magnitud, es si las aceleraciones sobrepasan el código (de construcción)”, indicó el experto.

El temblor ocurrido ayer, que hasta las 4:30 p.m. había registrado 15 réplicas, provocó daños estructurales en -al menos- 11 escuelas públicas del país en Guayama, Salinas, Santa Isabel, Cayey y Arroyo. Además, ocasionó que 78 planteles públicos tuvieran que hacer “desalojos parciales”, aunque en todos ellos las clases fueron reanudadas ayer mismo, informó César González, comisionado de Seguridad del Departamento de Educación.

Aunque González no pudo ofrecer una cifra de cuántos estudiantes habían sido afectados por el temblor, comentó que personal de Manejo de Emergencias asistió a estudiantes alterados emocionalmente en tres escuelas. Además, un alumno de una escuela en Cayey fue trasladado a un centro de salud para recibir mayor asistencia emocional.

Mientras, losas rotas, cuadros caídos y grietas en las paredes fueron algunos daños reportados como asociados con el sismo, que se sintió con mayor fuerza en Salinas, Santa Isabel y Guayama, según Huérfano.

“Tenemos que involucrar más a la comunidad (en la preparación para un evento de esta naturaleza)”, dijo Huérfano, quien describió el temblor de ayer como “un jamaqueíto fuerte”.

El experto informó que el Mapa de Amenaza Sísmica de Puerto Rico fue revisado hace 17 años y actualmente es reevaluado.

Su preocupación mayor, dijo, son las escuelas por su doble función como lugares donde los niños pasan gran parte de su tiempo, además de que algunas sirven de albergues en situaciones de emergencias, como huracanes.

En lo que va de año ya han ocurrido 1,040 temblores en o cerca del perímetro de Puerto Rico, lo que Huérfano describió como un número un poco más elevado que otros años. El año pasado, se registraron unos 3,900.

“Esto no es razón para asustarse ni causar pánico. Nadie nos está castigando ni llamando la atención, son situaciones normales de una isla cerca de interacciones de placas mayores. Por eso, estamos expuestos a esta problemática”, señaló.

Al geomorfólogo José Molinelli Freytes también le preocupa la estabilidad de las escuelas, específicamente las construidas antes de 1987 por no estar cónsonas con los códigos de construcción.

“Esas escuelas presentan potencial de colapso por defectos a la columna corta. No aguantarían un terremoto fuerte”, dijo.

Advirtió que el reciente cierre de escuelas pudo haber tomado en consideración este criterio de alta vulnerabilidad al identificar las que serían clausuradas.

Molinelli Freytes resaltó que otra zona de alto riesgo de potenciales daños son las miles de viviendas que ubican en el interior montañoso de la isla. También, llamó la atención sobre la necesidad de que la Junta de Planificación regule cómo se van a utilizar terrenos que sean susceptibles a terremotos.

Mencionó, como áreas susceptibles a un temblor, partes de Isla Grande, Cataño, la bahía de San Juan, el barrio Amelia en Guaynabo, el Caño Martín Peña, la Laguna San José y los llanos costeros del sur, entre otros.

“Tiene que haber visión, una política que encamine a un Puerto Rico donde se construya en lugares seguros porque los desastres son causados por nosotros”, reiteró.

Mañana, la Red Sísmica, en coordinación con varias agencias, hará un simulacro de tsunami, durante la undécima edición del “Caribe Wave”, con el fin de mejorar la respuesta del Sistema de Alerta de Tsunami.

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