Antes de llegar a la fábrica

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Marie Custodio Collazo; mcustodio@elnuevodia.com
Investigadoras de Merck visitan por primera vez al equipo que produce el medicamento que descubrieron

Por primera vez, la farmacéutica Merck reunió a todas las personas que intervinieron en la llegada al mercado de una nueva medicina, desde quienes hicieron el descubrimiento hasta quienes mercadean el producto.

Esto ocurrió en Puerto Rico recientemente cuando las doctoras Ann E. Weber y Nancy Thornberry, altas ejecutivas de la unidad de investigación de la multinacional visitaron la Isla para encontrarse con el equipo de puertorriqueños que trabajaron en el desarrollo y lanzamiento de la molécula que ellas descubrieron: sitagliptina.

Para la farmacéutica Merck, la molécula sitagliptina se perfila como una apuesta prometedora, al tratarse de la primera terapia nueva en 10 años para la diabetes tipo 2, además del potencial económico, que se proyecta alcance los $10,000 millones en ventas en cinco años. Y ya es la franquicia de mayor venta en los 122 años de Merck.

En Puerto Rico se realizaron varias de las fases que culminaron en la salida al mercado del nuevo porfolio de productos, que hasta ahora incluyen Januvia y dos formulaciones de Janumet. Varias de las plantas de la Isla manufacturan el ingrediente activo y los productos finales.

Las investigadoras expresaron emoción por visitar la planta en la que verían el producto de un esfuerzo que comenzó en un laboratorio en 1999 con un grupo pequeño de científicos.

“El descubrimiento de medicinas es bien retante y hay mucha gente que trabaja con nosotras que nunca ha tenido la oportunidad de trabajar en un programa que termina convirtiéndose en un producto real. Así es que es un privilegio ser parte de un equipo que puede decir que trabajó en una medicina que está ayudando a mejorar la salud de las personas”, expresó Thornberry, vicepresidenta senior y líder de la franquicia de diabetes y endrocrinología de Merck.

Para Weber, vicepresidenta y líder de la planta de Descubrimiento Químico en Kenilworth, New Jersey, esta es su primera experiencia en un proyecto que llega tan lejos, a pesar de haber liderado unos 20 proyectos de investigación en múltiples áreas terapéuticas.

Y aunque están orgullosas del producto que resultó de sus investigaciones, las investigadoras saben que el camino no termina en una industria donde la innovación tiene que ser constante, tanto para suplir las necesidades de los pacientes como para tener el rendimiento que esperan los accionistas.

“La diabetes tipo 2 es una epidemia, y entendemos que va a haber una demanda constante por estas terapias. Mi trabajo se enfoca en identificar las próximas generaciones que logren mejoras profundas en los tratamientos”, afirmó Thornberry.

La investigadora adelantó que algunas de las áreas que exploran los científicos es un tipo de insulina más segura que disminuya el riesgo de hipoglucemia, y fármacos que bajen el azúcar y ayuden al paciente a bajar de peso a la vez.

Apuestan a la innovación

Las investigadoras reconocen que la investigación farmacéutica atraviesa momentos difíciles. En los últimos años, muchas de las grandes farmacéuticas han recortado sus presupuestos para las unidades de investigación y desarrollo luego de que los gastos en ese renglón escalaran sin que rindieran muchos resultados.

Si bien Merck está entre las que menos ha recortado presupuesto, Thornberry puntualizó que el ambiente en torno a la investigación farmacéutica es retante, en particular porque los cambios en el ambiente regulatorio y el sistema de salud, y una gran cantidad de fracasos de productos en etapas tardías han llevado a que el costo final de los medicamentos sea de miles de millones de dólares.

No obstante, afirmó que “la innovación es requisito para poder llevarle salud a los pacientes”, por lo que considera que las empresas farmacéuticas continuarán destinando buena parte de sus presupuestos al descubrimiento y desarrollo de productos nuevos.

Esta perspectiva proviene, quizás del hecho de que aunque son ejecutivas su trasfondo es en las ciencias, un campo en el que los errores son parte del proceso de aprendizaje.

 

 

“Pasamos la mayor parte de nuestra carrera trabajando en proyectos que no se van a convertir en productos comerciales. Es bien difícil encontrar el foco más indicado para intervenir en un mecanismo determinado, y mucho de lo que hacemos es fracasar, pero tratamos de hacer buena ciencia siempre e inyectar conocimientos sobre la enfermedad que estudiamos y el proceso de desarrollo de medicamentos. Aunque el proyecto no sea para descubrir una medicina nueva, siempre estamos aprendiendo y contribuyendo al campo del desarrollo farmacéutico”, manifestó la investigadora.

Más mujeres para las ciencias

La misma pasión que demuestran ambas ejecutivas de Merck cuando hablan de su trabajo, se extiende cuando comentan sobre la participación de las mujeres en las ciencias. Incluso, como parte de las actividades a las que asistirían en Puerto Rico estaba una reunión organizada por una organización de mujeres en campos científicos en la Universidad de Puerto Rico.

“Me interesa mucho transmitir la emoción de las carreras en ciencias a las jóvenes”, dijo Weber, doctora en química con una trayectoria de 25 años en Merck. “Quería ser doctora, pero empecé a hacer investigación y me enamoré del laboratorio”.

Mientras, Thornberry -cuya carrera como bioquímica en Merck comenzó en 1979- es creyente de que se refuerce la enseñanza de las ciencia desde los niveles primarios para que tanto los niños como las niñas se motiven a estudiar carreras en las ciencias. En su caso, relató, desde pequeña le interesaba ese campo y sus padres la animaron, incluso regalándole juegos de experimentos.

“Me gusta hablarle a los estudiantes sobre lo interesante que es una carrera en ciencias, sea en la academia o en la industria farmacéutica. Aprendes algo nuevo casi todos los días, tienes la oportunidad de interactuar con tantos individuos diversos. Y es muy emocionante trabajar con un equipo que tiene esta meta común de producir un medicamento que tendrá un impacto en la salud”, relató Thornberry quien vive orgullosa de que su hija, quien cursa el tercer año de universidad, también haya elegido estudiar ciencias.

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