Curiosas anécdotas de Joseph Acabá en el espacio

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Rut N. Tellado Domenech / rtellado@elnuevodia.com
Acabá permaneció cuatro meses en la Estación Espacial Internacional. (Archivo)

El astronauta de ascendencia boricua, Joseph Acabá, visitó esta mañana la Universidad de Puerto Rico  (UPR) en Carolina, donde impartió una charla ante unos 200 estudiantes y profesores  universitarios, así como maestros y alumnos de escuelas privadas cercanas.

Allí se anunció un acuerdo de colaboración entre la UPR en Carolina y el Puerto Rico Institute of Robotics que hará posible que en el recinto se ofrezcan  cursos y seminarios en robótica para estudiantes, profesores y la comunidad en general.

Previo a la formalización del acuerdo, Acabá tuvo a se cargo una charla acerca de cómo se preparó  para la misión que lo llevó a la Estación Espacial Internacional   en 2012. Luego,  en un aparte con El Nuevo Día, mencionó anécdotas curiosas de los cuatro meses que vivió fuera del planeta Tierra.

- “Vivir por cuatro meses en el espacio es diferente porque ese laboratorio ahora es tu casa y entonces cada día, cuando me levantaba, era como un sueño  salir del cuarto y flotar”.

- “El agua tenemos que tomarla de una funda con un sorbeto”, dijo Acabá. Esto debido a que la falta de gravedad hace que los líquidos floten como burbujas.

- “Los paquetes se mantienen fijos en las superficies con velcro. No tenemos pan porque las migajas pueden quedar flotando y meterse en los ojos. En vez de pan, comemos tortillas. Los rusos tienen unos panecillos que uno se puede comer entero (de un bocado). La comida es deshidratada y hay que echarle agua”.

- “Pasamos dos horas y media cada día haciendo ejercicios. En la Estación Espacial Internacional  tenemos una bicicleta (estacionaria), una trotadora y una máquina que imita el levantamiento de pesas. Tenemos que hacer eso para mantener la densidad de los huesos”, indicó Acabá. Explicó que la ausencia de gravedad afecta la densidad ósea y debilita los músculos.

- “En la Estación Espacial Internacional tenemos un teléfono desde el que podemos llamar gratis a cualquier parte del mundo. La cosa es que casi todas las veces que llamé a amigos o a la familia, nunca me contestaron el teléfono. No sé por qué”, relató, lo que arrancó risas de quienes esperaban a fotografiarse con el primer astronauta de origen puertorriqueño.

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