Estudiantes operan un vivero de árboles nativos

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Por Ricardo Cortés Chico / rcortes@elnuevodia.com endi.com BARRANQUITAS - De tanto machetazo que dio al desyerbar, las manos de la estudiante Giselle Zavala Rivera lucían ásperas. Confirmaban el esfuerzo que ella y sus compañeros de la escuela superior Luis Muñoz Marín, en Barranquitas, dedicaron para acondicionar un vivero que les servirá de taller práctico en la enseñanza de la biología y para fortalecer las iniciativas comunitarias de conservación del ambiente. Zavala Rivera conoce todo el proceso de germinación, crecimiento y siembra de una planta. Hace unos meses participó en la siembra de los árboles que rodean el recién estrenado vivero y en el proceso de germinación de las semillas. Comenzaron con las especies de higüera pequeña y palma real. “Ahora el problema es que nos vamos de vacaciones. Los maestros nos tendrán que avisar cuando vengan a darle mantenimiento porque cuando germinen hay trabajo. Hay que mover las plantas a otra parte del vivero”, destacó la estudiante. Con el vivero no sólo ayudan en los esfuerzos de reforestación y de educación sino que también promete ingresos a la escuela y para que las agrupaciones estudiantiles puedan realizar actividades, indicó Gloriann Colón Rodríguez, presidenta del Grupo de Estudiantes Ambientalistas. “Esto nos ayuda, por ejemplo, a los gastos de la clase graduanda, en la compra de instrumentos para los laboratorios de ciencia...”, manifestó. Al proyecto lo nombraron “Biocomiso”, en parte por tratarse de un ejercicio de crear de vida y, en parte, por ser auspiciado por el Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico, bajo el programa Escuela Amiga. Según Fernando Lloveras, director ejecutivo del Fideicomiso, esta iniciativa intenta integrar a la comunidad y las escuelas vecinas de los terrenos que la institución administra a sus esfuerzos por preservar áreas de alto valor natural. En este caso, la escuela seleccionada para el proyecto del vivero es la más cercana a las 1,294 cuerdas que forman parte del área protegida del Cañón de San Cristóbal, una depresión de más de 750 pies de profundidad de origen volcánico formada por varios ríos, como el Usabón, Aibonito y Piñonas. “Los maestros y estudiantes corren el vivero. Nosotros los ayudamos estableciendo las facilidades y educándolos en torno al proceso de reproducción y cuido de los árboles”, indicó el Director Ejecutivo del Fideicomiso, ente que les comprará parte de esa producción. Marta Molina, maestra de biología de la escuela, explicó que germinarán semillas de árboles nativos ya que estos ayudan a crear hábitat para las especies de fauna del País. “Se hace mucho con ese proyecto. Uno puede crear conciencia sobre la importancia de la siembra de árboles y de cómo es el proceso, que está muy integrado al curso de biología”, concluyó la maestra.

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