La divulgación del trabajo académico en el contexto de la crisis

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Por: 

Purísima Centeno, Heidi Figueroa, Carlos Suárez, Mariano Maura, Nelson Varas, Julia Vélez, y Otomíe Vale
Muchos investigadores universitarios enfrentan dificultades a la hora de compartir el conocimiento que han generado en sus investigaciones.

Desde el año 2000, se ha venido discutiendo con bastante intensidad y a través de medios convencionales así como en las llamadas redes sociales, la relación precaria que existe entre la producción académica y las formas de publicación de esta actividad. En marzo de 2013, el Seminario Permanente de Métodos de Investigación (SPMI) realizó un panel en el marco del XII Congreso Puertorriqueño de Investigación en la Educación con el propósito de discutir este importante tema.

Lacontroversia se ha centrado en varios factores, entre ellos, se encuentra la excesiva comercialización de las publicaciones académicas y el encarecimiento de las publicaciones de libros y, especialmente, revistas. Por otro lado, la crisis de las instituciones educativas y los consiguientes recortes en los presupuestos para recursos bibliotecarios pavimenta el camino de esta crisis. Al nivel del proceso de producción de revistas, se han levantado cuestionamientos sobre la imparcialidad del proceso de peer review (revisión por pares) y la incapacidad para proveer continuidad a proyectos editoriales. Por consiguiente, se ha tornado bastante tortuoso el proceso de producir y mantener un proyecto editorial acorde a los estándares tradicionales.

Otros asuntos que igualmente han adquirido relevancia dentro de esta crisis son: los debates en torno a copyright, la incongruencia de qué resultados de investigaciones que se financian con fondos públicos pasen a manos e intereses privados en su proceso de divulgación y, finalmente, el movimiento acelerado hacia formatos electrónicos. Nuestro propósito es ampliar esta discusión que nos parece vital y comenzar a delinear estrategias para superar los obstáculos actuales en el proceso de divulgación de nuestros haberes científicos y creativos.

Retos y controversias

La práctica de pago del llamado publication fee (en muchos casos, cantidades extraordinarias que sobrepasan las tres cifras) desincentiva el envío de artículos para publicar en revistas de alto impacto. En estos momentos, la UPR no cuenta con un plan de apoyo para sufragar total o parcialmente este gasto, en el caso de que un docente o estudiante someta un manuscrito.

Por otro lado, los retos económicos de las revistas académicas en Puerto Rico son enormes, pues las instituciones académicas que generan estas publicaciones enfrentan una crisis de corte fiscal. Las revistas científicas han sufrido problemas tales como falta de apoyo a sus equipos editoriales, publicación limitada de impresiones y dificultades en la diseminación de los trabajos publicados.

Otras limitaciones con respecto a las publicaciones en el ámbito local están relacionadas con la ausencia de conocimiento y motivación por parte de editores para incorporar sus revistas en bases de datos que les permitan a sus autores tener visibilidad internacional. Este insularismo académico promueve que las revistas locales limiten su difusión por sentir genuina intimidación al someter su producto a la evaluación rigurosa de estas organizaciones o bases de datos. Por ejemplo, algunas de estas bases de datos requieren que una revista cumpla con más de 30 criterios de forma consecutiva por al menos cinco años de publicación ininterrumpida. Esta posibilidad es simplemente impensable para algunos editores, que sienten que el producto de sus revistas difícilmente cumplirá a cabalidad con estos criterios.

Como consecuencia de lo anterior, las revistas pasan a existir únicamente en las manos de los lectores que reciben físicamente una de, por ejemplo, las 150 unidades impresas. Así, la audiencia de la ciencia se limita y restringe a las personas a las cuales se tiene acceso directo. Para la ciencia, esto plantea una coyuntura preocupante. ¿Para qué hacer tanta ciencia si al final nadie la podrá leer, nadie la podrá utilizar y nadie la podrá pensar en conjunto? El mensaje parece ser “aquí se consume lo local, sólo se lee lo local”. Esto acarrea interrogantes sobre el avance de la ciencia en la región, así como las posibilidades de intercambio entre colegas de otras culturas científicas. Nuestra institución educativa se encuentra en una coyuntura única para asumir una postura que no abone a la brecha entre los que tienen capacidad adquisitiva y aquellos con recursos limitados para acceder a resultados de investigaciones de calidad.

La revista Qualitative Report, que se publica desde Nova Southeastern University en Canada, ha revisado sus políticas editoriales tradicionales.

De otra parte, algunas revistas pretenden adentrarse en una versión aguada de las revistas científicas más prestigiosas. Adoptan políticas editoriales basadas en la evaluación a ciegas y el rechazo de los trabajos que no llenan criterios de calidad al momento de someterse a consideración. Este criterio de rechazo se basa en los modelos de revistas más prestigiosas en las cuales se establece su calidad científica por niveles de trabajos rechazados. Aunque esta valoración positiva de la práctica del rechazo de artículos como criterio de calidad parecería funcionar en algunos espacios, no toma en consideración las dificultades de hacer ciencia en un país pobre. Tómese por ejemplo los trabajos de investigación que se hacen sin dinero, limitando así la posibilidad de muestras o procedimientos denominados como de “buena ciencia”. 

Lo anterior repercute doblemente en nuestros estudiantes en formación académica y profesional. Hay una cantidad importante de programas doctorales en los cuales los estudiantes se gradúan habiendo completado solo una investigación en su proceso de adiestramiento, y, si tiene suerte de encontrar un mentor, con una publicación a su nombre. Es decir, que el contexto hace difícil hacer “buena ciencia”, lo que a su vez dificulta la publicación de trabajos fuera de nuestro contexto editorial.

Los mecanismos de evaluación del trabajo docente no siempre contemplan la pluralidad de formas de divulgación de resultados de investigaciones científicas que existe actualmente. En ocasiones los criterios de evaluación utilizados no otorgan los pesos adecuados a publicaciones que no practican un proceso de peer review cerrado, no se consideran los pre-print o incluso, no se reconocen textos sobre investigación que pueden asumir diversos formatos (por ejemplo, multimedios) o trabajos en procesos de desarrollo que se publican en medios como blogs y otros foros de discusión electrónica.

Ante estos retos, nos parece importante contribuir con recomendaciones específicas que puedan mejorar la diseminación de conocimiento en nuestra Universidad.

Algunas estrategias

Necesitamos adoptar una visión diferente sobre las publicaciones científicas. Se requiere algún punto intermedio entre la revista internacional que quiere un publication fee de miles de dólares para publicar un trabajo investigativo al cual los contribuyentes no tendrán acceso (a pesar de haber pagado por él de forma indirecta a través de sus impuestos) y las revistas locales, que parecen haber tirado los guantes reconociendo la imposibilidad económica de diseminar ciencia adecuadamente pero manteniendo modelos casi arcaicos de evaluación y funcionamiento.

La revista Qualitative Report -http://www.nova.edu/ssss/QR/- que se publica desde Nova Southeastern University en Canadá, se ha caracterizado en los pasados años por su revisión de las políticas editoriales tradicionales. La misma no se basa en el nivel de rechazo de trabajos para establecer su calidad. Una vez un científico somete su trabajo para publicación, el escrito es asignado a un equipo de trabajo que labora junto a los autores para que su artículo sea publicado en la revista. Este proceso se caracteriza por una mentoría entre pares, en donde el diálogo sobre puntos de desencuentro es respetado e incorporado a la versión final del trabajo. Esta revista tiene procesos editoriales verdaderamente innovadores en los cuales existe un diálogo entre los autores y evaluadores sobre los resultados y el proceso que dio paso a ellos. En este proceso no hay anonimato.

La online Teknokultura - http://teknokultura.net- que se publica por el grupo de investigación Cibersomosaguas desde la Universidad Complutense de Madrid- publica además, algunos comentarios de los evaluadores/as si el trabajo resulta ser aceptado para publicación. No hay ínfulas de grandezaningún trabajo es perfecto, y en lugar de ser rechazado por su imperfección, se mejora en colectivo mediante el proceso editorial de mentoría.

Si bien la publicación en formato electrónico no es una panacea, ciertamente abre las puertas a múltiples posibilidades, especialmente en el contexto de la crisis económica. El formato electrónico supone, entre otras ventajas: que se amplía el acceso (universal y a cualquier hora), se reducen los costes de edición, incorpora variedad de formatos (videos, enlaces y otros materiales audiovisuales) y facilita la actualización de los contenidos. También impone algunos retos. Requiere de mayor apoyo técnico y adiestramiento. Además, obliga a un cambio en la cultura de trabajo de los editores y revisores.

Es necesario recalcar la importancia del apoyo económico a este tipo de revistas. Este apoyo tiene implicaciones para su consistencia, diseminación, calidad de los trabajos aceptados, y por lo tanto, para el impacto de la revista a nivel local e internacional.

Es imperativo que los editores de revistas locales sobrepasen la mirada local a su producto. Hay que participar en una arena científica más grande que el territorio local. Tenemos que hablar a un público mayor que nuestros estudiantes y colegas de facultad. Hay que perder el miedo a la evaluación negativa, y someter nuestras revistas para la evaluación por parte de bases de datos que ayuden a su diseminación. Latindex, una de las bases más utilizadas localmente, es un buen comienzo, pero no el final del camino a recorrer.

Debemos guardar una postura de vigilancia ante los cambios que suceden en revistas científicas a nivel global. Localmente ya existen revistas con modelos de “paga por leer” que limitan el acceso democrático a la información. Dicho modelo debe ser cuestionado críticamente por sus nefastas implicaciones para la ciencia y la sociedad.

Comentarios y recomendaciones finales

Con mayores o menores aciertos, el Recinto de Río Piedras ha desarrollado mecanismos para estimular la producción investigativa de parte del profesorado. Sin embargo, el énfasis se ha concentrado en el desarrollo de las propuestas de investigación y la puesta en acción de éstas. El aspecto de la divulgación de los resultados de investigaciones no parece haber alcanzado el mismo nivel de atención que el factor anterior. De todos es sabido que se investiga para producir nuevo conocimiento, éste necesita validarse por la comunidad científica y esto se intenta lograr mediante la divulgación de resultados, específicamente la publicación de los mismos. Por tanto, no debe haber diferencia entre la atención otorgada a la investigación en contraste con la divulgación de sus resultados. Se necesita, pues, una política institucional que atienda estas necesidades.

Entre los factores que tal política debería atender están el estímulo a nuestras revistas científicas, incluyendo los repositorios digitales institucionales, un mandato para que las investigaciones realizadas con fondos institucionales, además de publicarse en los medios que escoja el autor y tomando en cuenta aquellos derechos de autor que se conservan de acuerdo con la revista, sean depositados en el repositorio institucional. Este medio podría acoger a las publicaciones tempranas (“pre-prints”), que en algunas disciplinas, más propensas a la urgencia en el tiempo de publicación, han alcanzado una creciente aceptación. Si bien el repositorio existe desde hace años (http://repositorio.upr.edu), su operación y desarrollo se ha visto limitado por la ausencia de un apoyo técnico adecuado y continuo. Esto significa que cualquiera sea el lugar donde se ubique el repositorio, deberá contar con una persona técnicamente capacitada para brindarle el mantenimiento al programado, incluyendo las actualizaciones periódicas que correspondan.

El apoyo técnico y profesional podría alcanzar otras dimensiones. Podríamos concebir un servicio de apoyo al investigador con el propósito de orientarle sobre alternativas para lograr mayor visibilidad y acceso de sus resultados de investigación. Esta orientación puede hacer énfasis, en primer lugar, en revistas científicas, afines a la disciplina del investigador, tomando en consideración elementos tales como: factor de impacto de la revista, porcentajes de rechazo y estrategia para la presentación de manuscritos, entre otros.

Quienes subscribimos este texto estamos en la disposición a dialogar sobre la operacionalización de estas ideas y ampliar cualquier aspecto que así lo requiera.


Purísima Centeno es Bibliotecaria del Centro de Información y Tecnología (CITec) de la Facultad de Ciencias Naturales. Julia Vélez es Directora Interina de CITec. Mariano Maura es Director Interino de la Escuela Graduada de Ciencias y Tecnologías de Información y Carlos A. Suárez es Catedrático Auxiliar en la misma. Nelson Varas es Director del Centro de Investigaciones Sociales. Heidi J. Figueroa es catedrática del Departamento de Psicología y coordinadora del SPMI y Otomíe Vale es catedrática en el mismo Departamento.

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