Lucha por proteger Las Bocas

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Por Liz Yanira Del Valle / Especial El Nuevo Día endi.com Entre profundidades de 300 a 600 metros sobre el nivel del mar surgen cataratas de ideas sustentables que poco a poco van emergiendo con el fin de lograr la designación del Cañón Las Bocas, en jurisdicción de Barranquitas y Comerío, en una reserva natural. En estos días, el Comité Pro Reserva Natural Cañón Las Bocas y la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico, iniciarán un proyecto en conjunto para crear una casa ecológica en parte de los predios que comprenden la zona del Cañón Las Bocas. “La colaboración nace en el Taller de Diseño Comunitario, creado hace 10 años por el arquitecto Edwin Quiles. Los estudiantes de Diseño Ambiental contribuyen con grupos comunitarios comprometidos con diversas causas ambientales, pero que no tienen recursos económicos para costear los gastos de un arquitecto profesional”, explicó Ellio Martínez, director del Taller. Para Carlos Collazo Berríos, del Comité Pro Reserva Natural Cañón Las Bocas, este es el inicio que dará pie a que la organización tenga en pleno campo sus talleres de trabajo ya que varias escuelas de la comunidad suelen visitar el área junto a sus maestros y miembros del Comité. “Esto se realizará en un contrato de uso con uno de los propietarios de los predios, Roberto Aponte, quien se muestra en franco apoyo a nuestras ideas. Pretendemos que sean unos módulos sustentables de forma conceptual donde se interconecten con el espacio natural existente. Nuestra oficina administrativa será en el pueblo, pero el área para talleres educativos e investigación debe ser justo en el Cañón”, dijo Collazo Berríos. La intención del Comité es que dichos módulos contengan cocinas, área para talleres educativos, espacio de albergue con literas para que profesores universitarios, estudiantes e investigadores científicos puedan pernoctar en la zona, que es rica por su diversidad ecológica. Cercano al lugar donde ubicarán estas estructuras y atravesando uno de los varios cuerpos de agua que confluyen en el Caño está una curiosa ceiba inclinada en forma de F que sirve de antesala al resto del paraje y su vez asemeja un puente sobre el agua. Pese a que cerca del área hay una planta de filtración de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, que extrae un millón de galones de agua de los 2 millones que produce el Cañón, el diseño sustentable empleará agua de lluvia, convertirá los desechos fecales en abono, se aprovechará la energía solar y desarrollará siembras orgánicas cercanas a los módulos que no pretenden estar tan visibles al ojo humano. El reto ahora queda de parte de los estudiantes que participarán en este proyecto que forma parte del esfuerzo de promover el estudio científico del lugar por parte de este organización comunitaria sin fines de lucro. “Nos interesa establecer un plan de trabajo para acercarnos a los propietarios de las tierras donde ubica el recurso para que éstos ingresen en los esfuerzos de la conservación del mismo. Hay diferentes programas como el de servidumbre de conservación e incentivos contributivos”, explicó el líder comunitario. Sobre el particular, Collazo Berríos agregó que recientemente, Carol Stemberg, una arquitecta norteamericana radicada en Vermont, adquirió 43 cuerdas de terreno en la zona que comprende el Cañón. “De primera intención nos preocupó el hecho, pero resulta que Stemberg es una aliada a la causa y se ha involucrado en las actividades del Comité mostrándose muy cooperadora muy en especial a la parte relativa al diseño ambiental”, contó. A su vez, el Comité labora junto a la Oficina del Plan de Ordenamiento Territorial del Municipio de Barranquitas para delimitar las áreas ya designadas como suelo rústico protegido. “Nos preocupa la parte que le corresponde al Municipio de Comerío, del cual esperamos luche junto a nosotros en sus vistas públicas y bajo su Plan de Ordenamiento Territorial porque tenemos entendido que la clasificación que tienen del área es de suelo rústico común”, enfatizó Collazo Berríos. El Comité también trabaja con las necesidades de reforestación en zonas sensitivas para mitigar los daños de la erosión, colocar rotulación interpretativa, delimitar las zonas de amortiguamiento de las riberas de los ríos y lograr la meta mayor de que se designe la zona como una reserva natural y se establezca un Plan Especial de Conservación no tan sólo para ésta sino para la cuenca hidrográfica donde ubica. “Barranquitas protege sólo el 1.3% de sus suelos. Es conocido y preocupa el hecho de que la carretera #152 es visualizada como un corredor comercial entre los municipios de Bayamón, Naranjito y Barranquitas. Esta es el área de mayor desarrollo y el Cañón Las Bocas localiza justo en parte de esa zona”, agregó el portavoz del Comité. Otras amenazas que confronta el Cañón Las Bocas son los pozos sépticos cuyas aguas son arrastradas por las escorrentías y los contaminantes de plagicidas y fertilizantes empleados por los agricultores de la zona.

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