Luchan por preservar el gavilán de sierra

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Por: 

Leysa Caro González

Adjuntas - “Esa es nuestra esperanza”. Con esa expresión, Julio Gallardo resumió los avances de la gesta colectiva de la organización The Peregrine Fund.

El científico hizo el comentario mientras mostraba dos polluelos del gavilán de sierra, un ave rapaz endémica de nuestro archipiélago en peligro de extinción.

Los pequeños, ambos machos, tenían solo siete días. Son resultado del trabajo de campo del grupo de hombres y mujeres que integran la entidad que, por los pasados años, ha asumido la defensa y preservación de esta especie en la isla.

En una habitación contigua, había otros dos polluelos: una hembra y un macho. Los pajarillos aún permanecen en la “cámara de crías” a la espera de que desarrollen la segunda capa de pelaje que les permitirá regular su temperatura.

“Un evento tan grande como María es básicamente una sentencia de muerte. Entonces, por lo menos, salvar estos polluelos y llevarlos hasta una edad suficientemente grande para que ya no tengan depredadores es un primer paso”, afirmó Gallardo, coordinador de Actividades de Campo de The Peregrine Fund.

Por años, los resultados del monitoreo advertían una acelerada disminución en el número de ejemplares. Pero, tras el huracán María, el grupo evidenció la urgencia de iniciar un proceso de intervención a través de la captura de huevos de la población de Maricao.

El año pasado, explicó Gallardo, habían monitoreado 75 ejemplares del gavilán de sierra entre la zona montañosa de Maricao y de Adjuntas. Tras el huracán, repitieron el ejercicio, y sólo identificaron 23.

“Fue un proceso de varios días en los que fuimos a los territorios donde sabíamos que estaban activos. Fue así como llegamos a esta estimación tan baja”, relató el científico mexicano, quien lleva siete años visitando Puerto Rico para estudiar el gavilán de sierra.

El grupo también realizó un conteo de los árboles donde anidó la especie entre los años 2016 y 2017. De los 21 árboles contabilizados durante ese período, solo tres quedaron en pie luego del huracán.

El estimado previo de 75 ejemplares, explicó el científico, incluyó tierra pública y privada, lo que hacía el número aún mas revelador. “Antes de María, siendo conservadores, no creíamos que había más de 120 individuos”, subrayó al destacar el trabajo de Russell Thorstrom, director de proyectos en Madagascar y el Caribe de la organización.

Advertencia previa

Desde finales de la década del 80, estudiosos del tema advirtieron sobre un descenso de 40% en esta especie en la isla. Para entonces, se habían estimado entre 240 y 250 individuos entre los bosques estatales y El Yunque. No se había contabilizado la tierra privada.

Aunque se desconoce científicamente qué factores afectaron la preservación del ave, Gallardo explicó que, entre las posibles razones, figura el incremento poblacional del zorzal pardo, especie depredadora que se alimenta de huevos y pichones.

“En el 1998, pasó Georges y atravesó la Cordillera Central, que era el lugar donde el falcón de sierra se concentraba en mayores números en los años 80 y 90. Fue el primer aviso. Después de Georges, nadie hizo una evaluación de los daños”, lamentó.

Gallardo no descartó que haya incrementado la tasa de mortalidad a causa de los estragos del huracán María. Tras el evento, solo han observado un ejemplar juvenil. Otros factores, como el abandono de nidos y la reducción del hábitat, también han contribuido a la merma.

“Maricao se quedó aislado. Realmente, hay mucha deforestación entre Maricao y Adjuntas, y sospechamos que no hay una conectividad entre esos bosques”, expresó el científico, quien estudia aves rapaces desde los 14 años.

“Por lo menos, tenemos cuatro polluelos que, de otra manera, sin intervención de nosotros, no hubiera existido”, puntualizó.

Antes del poderoso ciclón, se habían avistado cuatro parejas de gavilán de sierra en Maricao. Durante los últimos dos años, no se habían procreado. Actualmente, queda solo una.

Contrario al ciclo habitual, este año la etapa de cortejo y reproducción -que usualmente ocurre entre enero y junio- se retrasó. Gallardo se lo atribuyó, en parte, a la carencia de alimentos provocada por María. “Las hembras necesitan tener suficiente reserva de grasa para generar huevos y hormonas. Esta vez, seguramente, no había comida suficiente y les tardó más tiempo”, señaló.

Las aves rapaces endémicas de las islas representan un tercio del universo de esta especie que habita en el mundo. Este factor también aporta a su vulnerabilidad.

Gallardo resaltó que el gavilán de sierra es esencial para el mantenimiento de los ecosistemas donde habitan. Precisó que, como depredador de aves, se encarga de regular todas las poblaciones en los bosques de montaña, y preserva el equilibrio del ecosistema, incluida la regeneración de bosques y la conservación de los suelos y acuíferos.

“Un depredador tan especializado en aves, en un ecosistema donde todas las funciones del bosque la hacen las aves, es sumamente importante ecológicamente hablando”, dijo.

Factores en su contra

Como parte de su proceso de evolución, la especie desarrolló una serie de adaptaciones que, aunque esenciales para que se ajuste a su entorno, han jugado en su contra al enfrentarse a la deforestación y a fenómenos atmosféricos de la fuerza de María.

Su nivel de reproducción, explicó Gallardo, es menor que el que tiene una especie similar en el continente. “No pueden producir mucho porque el hábitat no puede mantener tantos”, mencionó Gallardo, quien dijo que, según una simulación a computadora, solo el .6% del área total de la isla es ideal para el desarrollo del gavilán de sierra.

Un ave rapaz como el gavilán de sierra solo produce, en el país, entre dos y tres huevos, mientras que ejemplares similares en otros ambientes logran una camada de cuatro o cinco.

El proceso de captura de huevos, hasta su proceso de maduración y liberación, le permitirá también a la organización enriquecer genéticamente la especie. “Lo que pasa es que cuando tú vas perdiendo diversidad genética, vas perdiendo las capacidades de los individuos a adaptarse a las condiciones actuales”, destacó.

Una vez capturados, los huevos son colocados en una incubadora en el laboratorio de producción, en Ponce, donde culmina el proceso de desarrollo. Ya roto el cascarón, son ubicados en la “cámara de eclosión” hasta el nacimiento del polluelo, que luego pasa a la incubadora.

El próximo paso de esos cuatro polluelos es la vida silvestre controlada.

“Si la especie toca un número de individuos donde ya no pueda salir adelante, sin intervención de nosotros, va a ser bien difícil que se recupere”, sentenció, al estimar que la recuperación podría tomar entre 15 y 20 años.

El científico reconoció que el trabajo por los pasados años ha sido “cuesta arriba”, pero finalmente han logrado coordinar esfuerzos con las agencias estatales para desarrollar iniciativas conjuntas que aseguren su preservación.

“María fue un poco el catalizador para poder sentarnos a la mesa con las agencias”, señaló Gallardo.

Alzan vuelo

Entre las tierras de la Finca Madre Isla, en Adjuntas, donde transcurre gran parte del proceso, sobrevuelan -aunque de forma tímida y recelosa- otros dos ejemplares del gavilán de sierra. En esta ocasión, son dos juveniles.

Son vigilados las 24 horas del día desde que fueron liberados el martes pasado. A la pareja, se le ubicó un “radio” para lograr identificarlos cuando se alejen del territorio donde alzaron vuelo.

El proceso de adaptación a la vida silvestre toma, en promedio, 30 días. Transcurrido ese plazo, se vuelven más independientes. Por ahora, no solo los monitorean, sino que se les deja alimento en la plataforma.

“Con el tiempo, se vuelven más despegados, que es lo que pasaría en estado silvestre. Empiezan a corretear, a cazar por sí solos... Estos días son los más críticos”, dijo Gallardo, quien durante este proceso ha contado con la mano amiga de la organización Casa Pueblo.

De ahí, la necesidad del monitoreo continuo. En esa tarea, estaban Jeff Grayum y Amy Mahalik, técnicos de campo para la organización; Mónica Pittman, especialista en el manejo de rapaces en cautiverio, y Thomas Hayes, coordinador del programa que tiene The Peregrine Fund en República Dominicana.

Los cuatro no le perdían la vista a las aves que permanecían a una distancia relativamente cerca de la plataforma de liberación. Así debe continuar el proceso por los próximos 30 días.

El hacking o cría campestre es uno de los métodos utilizados en la restauración de determinadas aves.

“Siempre he dicho que el gavilán de sierra es el arquitecto de los bosques de montaña... es el embajador de las montañas de Puerto Rico porque es el único lugar donde lo hay”, señaló.

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