Más temor a los efectos secundarios que al virus

Este artículo es reproducido por CienciaPR con permiso de la fuente original.

Por Joel Ortiz Rivera / joel.ortiz@elnuevodia.com endi.com AL IGUAL que las vacunaciones públicas hechas alrededor de la Isla la pasada semana, la inoculación masiva contra el virus AH1N1 que pretenden realizar los Departamentos de Salud (DS) y Educación (DE) en las escuelas públicas del país podría confrontar los escollos del miedo y la falta de información. Al menos así se podría inferir con los testimonios de un grupo de personas entrevistadas por El Nuevo Día en un centro comercial de Bayamón, la mayoría de las cuales dijo que desconfía de la vacuna y los efectos secundarios que pueda provocar, así como que no tienen información suficiente sobre el tema. Entre el 7 y el 18 de diciembre, el DS y el DE planifican llegar hasta las 1,523 escuelas de las siete regiones educativas de la Isla para vacunar a los 511,000 estudiantes matriculados. “Al principio la quería (la vacuna), pero han surgido tantos comentarios sobre los efectos secundarios que me preocupa mucho”, dijo Sharlene Acuña, madre de una niña que va a la escuela Virgilio Dávila de Bayamón. “Si me orientaran bien y viera a más niños que se la pusieran, yo accedería”. La causa de las preocupaciones de Alenis Soto, mientras tanto, es que piensa que la vacuna fue desarrollada en muy poco tiempo y que conoce personas a las que se la pusieron y de igual manera se contagiaron. Explicó que su hijo estudia en una escuela bayamonesa y que ya le enviaron la hoja solicitando su permiso para la inoculación, pero que primero consultará con su pediatra. “No confío en esa vacuna y no se la voy a poner a mi hijo”, sostuvo. Migdalia Rosario, agente de la policía, expresó que no cree en una vacuna que se haya hecho tan rápidamente y que no se ha realizado una campaña en las escuelas para explicar a los padres sobre los posibles efectos secundarios. “Creo que el gobierno no ha sido responsable con eso”, dijo la mujer, quien agregó que ayer se enteró del caso de una embarazada que murió junto a su criatura aún después de vacunarse. Incluso, dijo que aunque la Policía de Puerto Rico fue vacunada, ella no lo hizo, y que a su sargento los efectos secundarios le provocaron varios días de trastornos estomacales. Mayra Vargas, quien tiene hijos en la escuela Francisco Oller de Cataño, coincidió en que se deben realizar reuniones de orientación en las escuelas y prefirió apuntalar las medidas preventivas con sus hijos. “No estoy orientada en cuanto a los efectos secundarios. La información ha sido muy incompleta”, dijo Vargas. También se pudo conversar con personas que están de acuerdo con que se vacune masivamente en las escuelas. Lissette Rosado dijo que en la escuela de su hija hay “muchos casos” y que cree en que se vacune preventivamente. Pero, dijo sentirse desinformada. Rafael Ortiz Santiago, quien tiene un niño en la escuela Hipólito Caldero de Corozal, expresó que se vacunará junto a él el 15 de diciembre, y dijo estar de acuerdo con que se la pongan. “De dos o tres millones, que le haga daño a cinco o seis... peor están los que se han muerto”, sostuvo. “Estoy muy de acuerdo. Es lo mejor que ha hecho el gobierno, de lo que ha hecho”.