Meteorología ligada a la aviación

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Por: 

Gerardo E. Alvarado León
Félix A. García Mercado junto a su esposa e hijos. (Suministrada)

Su pasión por la meteorología nació tras el paso del huracán Hugo en 1989. Aunque en aquel entonces Félix A. García Mercado solo tenía 7 años, en su mente permanece vivo el recuerdo del ciclón que cobró la vida de dos personas, dejó a unas 13,000 sin hogar y provocó pérdidas estimadas en $1,000 millones.

“También recuerdo -de niño- cómo mi padre y yo le buscábamos figuras a las nubes”, destaca García Mercado como otro de los factores “que me ayudaron a ser quien soy hoy”.

Actualmente, García Mercado, criado en Bayamón, trabaja para el Servicio Nacional de Meteorología, de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés), en Indiana, en la unidad de servicio del tiempo relacionado a la aviación.

“Mi trabajo está fuertemente ligado a la Administración Federal de Aviación (FAA, en inglés), creando imágenes y productos de texto que se enfatizan en las variables principales que afectan el tráfico aéreo, como lo son el hielo en las altas capas de la atmósfera, la turbulencia y los ciclones de latitud media, entre otros. Mi meta aquí es llegar a ser el líder en mi área, sin importar el tiempo que tome, con el favor de Dios”, dice García Mercado, quien estudió en Iowa State University, donde conoció a quien es hoy su esposa.

García Mercado destaca que su carrera como meteorólogo se ha forjado en la NOAA, siendo su primera experiencia en 2007 en Sacramento, California. Allí se enfocó en el área de clima, que juega un rol principal en la economía del estado. “Era el único de la oficina que hablaba español, y eso me dio la oportunidad de hacer entrevistas, así como de visitar muchas escuelas y ferias científicas. Me encantó poder ayudar a la comunidad hispana y hacerles entender nuestra labor”, resalta.

Durante su tiempo en California, García Mercado tuvo la oportunidad de ayudar al Centro Nacional de Huracanes, en Miami, Florida, haciendo entrevistas en vivo con los canales hispanos durante el pico de la temporada de huracanes de 2008, especialmente durante el trayecto del huracán Ike. “Cuando regresé a Sacramento continué desempeñando mi labor por varios meses, hasta que uno de mis jefes me notificó que mi labor en el Centro Nacional de Huracanes fue muy apreciada y que querían hacerme parte de su equipo. En cuanto abrieron la posición que me correspondía, apliqué y me la dieron”, cuenta.

Una vez establecido en Miami, García Mercado asumió la función de analista del tiempo de los mares. Específicamente, analizaba la presión atmosférica en la superficie de los mares y las características del tiempo marítimo en los océanos (ondas tropicales, vaguadas, etc.). “De pronto, mi área de responsabilidad se convirtió en un área gigantesca, teniendo queanalizar gran parte del Atlántico, Pacífico, Golfo de México y Mar Caribe. Fue un reto sinigual y con mucho esfuerzo y apoyo de mi equipo, logré desempeñar mi labor al máximo”, cuenta.

García Mercado indica que llegó a Indiana porque, aunque su trabajo en Miami “me llenaba en mi ámbito profesional”, su familia se vio afectada por el cambio cultural; su esposa es del área conocida como Midwest y se le hizo difícil acoplarse al estilo de vida del sur de la Florida. “En este punto, mi carrera se convirtió en algo secundario. La felicidad de mi esposa y el bienestar de mi familia se convirtieron en mi prioridad mayor. Decidimos entonces movernos más hacia el norte, y eso nos dio la oportunidad de mudarnos cerca de su familia”, expone.

Cuestionado sobre sus principales aportaciones al campo de la meteorología, García Mercado responde que más allá de investigaciones o descubrimientos, su mayor contribución “ha sido indirectamente”: salvar miles de vidas cada día gracias a sus pronósticos, visitar escuelas, interactuar con el público, enseñar y motivar a la próxima generación de trabajadores.

“Cuando era más joven, admiraba a la gente inteligente. A medida que envejezco, admiro a la persona amable y humilde. Nunca fui el más inteligente de la clase, pero pienso que la amabilidad y la humildad me abrieron las puertas a un mundo de posibilidades. No siempre triunfa el más inteligente, sino el más perseverante”, concluye, no sin antes agradecer el apoyo de sus padres, hermanos y amigos durante su carrera.

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