Niño bayamonés cosecha éxitos en Alaska

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Por: 

Yaritza Santiago Caraballo
Vista de la mesa donde el equipo de Miguel Alejandro (en el centro con el sombrero negro) trabaja el robot en la competencia regional en Fairbanks, Alaska. (Suministrada)

Tras reencontrarse con un viejo amor que vive en Alaska, hace cinco años Liana Lee San Miguel empacó sus maletas, dejó la Isla y cruzó el charco junto a su hijo Miguel Alejandro Figueroa para radicarse en el estado famoso por sus glaciares.

Desde 2009 esta madre puertorriqueña  reside en la ciudad de Fairbanks con su hijo de 13 años, y su esposo boricua Jaime San Miguel, quien vive allá desde la década de 1990.

La mudanza ha rendido frutos, especialmente para el pequeño Miguel Alejandro. Y es que este jovencito, quien es miembro del Club de Lego Robotics, participó el mes pasado junto  a su equipo Black Bears en una competencia regional de First Lego League celebrada en  Fairbanks y logró el primer lugar.

  Este equipo, compuesto por nueve jóvenes, incluido Miguel Alejandro, clasificó para participar en el  campeonato que First Lego League celebrará en la ciudad de San Diego California  del 15 al 17 de mayo.

El adolescente, el único boricua de su equipo,  explicó a El Nuevo Día que para  la competencia regional  celebrada en Fairbanks, su equipo construyó un carro  robot con piezas de lego que fue programado para tener movimiento.

Para la competencia, el robot fue colocado en una mesa con diferentes obstáculos. Los jueces evaluaron y premiaron la construcción del robot, el diseño, y la programación del aparato

"Tomó como tres semanas programarlo (el carro robot)”, sostuvo Figueroa, quien dijo sentirse feliz de que su equipo pase ahora al campeonato en California.

"Es una competencia más grande. Me hace sentir feliz porque nos hace trabajar más duro, aprender a construir robots más grandes”, sostuvo el estudiante de octavo grado, quien domina muy bien el inglés.

 De hecho, el idioma anglosajón no fue un obstáculo para este  joven que estudia en la escuela Randy Smith  Middle School,  pues, según su mamá, desde pequeño,  desde antes de hablar español, el chico hablaba inglés.

Su madre dijo que el jovencito no practica allá el español a menudo, “pero en la casa tratamos de hablar español para que lo mantenga”.

De paso por la Isla

Aunque la familia vive a miles millas de distancia de Puerto Rico, suelen visitar la Isla todos los años para ver a sus familiares en Bayamón.

Si algo extraña  el pequeño  Miguel Alejandro de su país natal es su familia extendida, las  mallorcas y las croquetas de jamón. Pero aún así le gusta más vivir en Alaska.

“De acá me gustan mucho  las personas y la nieve. Aunque no me gusta el frío, la nieve sí me gusta”, expresó.

A su madre, que trabaja en el Departamento de Vehículos de Motor  le gusta de Alaska el ambiente tranquilo y la educación escolar.

Sol de medianoche

Una de las cosas a las que tuvieron que acostumbrarse en  ese estado, es el cambio detemporada pues durante el verano hay 24 horas de sol,  mientras que en el invierno hay más horas de oscuridad.

"En invierno tenemos mucha noche. Está de noche desde las 3:30 p.m. hasta las 9:30 am. Salgo a las 7:30 de la mañana y está oscuro, dejo al nene en la escuela y está oscuro, y cuando salgo de mi trabajo está oscuro. Por lo menos hace tres semanas está amaneciendo más temprano", manifestó la madre, al relatar que para enfrentar la eterna claridad de los veranos tuvieron que instalar cortinas en los cuartos para poder dormir sin que la claridad del día los moleste.

"En verano lo gracioso es que tu cuerpo está cansado, es tarde, es hora de dormir y el sol todavía está afuera", manifesto la mujer, quien no se arrepiente del cambio. Y,  como ella dice, los puertorriqueños se dejan sentir donde quiera.

  "Hay boricuas acá arriba  haciendo cosas buenas también”, puntualizó.

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