Un éxito ecoturístico Cueva Ventana

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Yalixa Rivera Cruz
La cueva abre los siete días de la semana de 10:00 a.m. a 6:00 p.m., incluyendo los días feriados. (Jorge Ramirez Portela)

Hace cuatro años que la popular atracción turística natural Cueva Ventana, en Arecibo, es uno de los lugares más visitados en la Isla, tanto por los turistas como los locales. Sin lugar a dudas su fama ha ido en aumento, popularizada por su inconfundible ventanal que mira al valle por el que transcurre  el Río Grande de Arecibo. Tomar la memorable foto de contraste claroscuro, desde el interior de la cueva para captar el verdor del paisaje natural que se observa desde la altura, es el recordatorio más compartido y meritorio que se llevan todos los que la visitan. 

“Cuando mi papá compró esta finca  hace 30 años lo hizo porque estaba ahí la cueva, pero en ese momento ni la vio”, relató Froilán Oliveras, propietario de los terrenos donde ubica Cueva Ventana y presidente de la empresa Salomé Eco Turismo. El dueño, original de Arecibo, relató que para ese tiempo, tomaba unas tres horas llegar al lugar, ya que no existía una carretera y gran parte del trayecto se tenía que hacer caminando.

Durante ese periodo era una atracción natural sólo conocida por los residentes del área. No fue hasta el 2010, cuando abrieron en una primera fase el trayecto expreso de la carretera PR-10 - que transcurre desde Arecibo hacia Ponce, y que pasa justo frente a la entrada del camino que conduce a la cueva-, que el reconocimiento y el interés por visitar esta atracción natural  se disparó. Oliveras dijo que el año pasado un total de entre 75,000 a 80,000 turistas visitaron Cueva Ventana, cuyo nombre original es Cueva Salomé o Cueva Consejo, basado en las leyendas del lugar.

 En estos cuatro años que lleva operando formalmente como una  atracción ecoturística, y que cuenta con el aval del Departamento de  Recursos Naturales y Ambientales y de la Compañía de Turismo, ha recibido personas de prácticamente  todas partes del mundo, incluso del remoto Myanmar en Asia.  

A través de esta gestión ecoturística, en uno de los pocos recursos naturales privados que existen en el País, se emplean a unas 15 personas a tiempo completo. Su dueño sostuvo que se trató de un desarrollo  de poco impacto ambiental, que preserva los recursos naturales al máximo. No utilizan energía eléctrica y el servicio de agua que tiene proviene de los afluentes que corren en el área. “Como mucho aquí hay una inversión de $100,000, en la preparación de los caminos, la estructura de la entrada y  los empleados”, indicó Oliveras, quien explicó que las entradas  tienen un costo de  $8 para estudiantes, $10 para locales y $19 para turistas.  

Para complementar la experiencia que le ofrecen a los visitantes, dijo que cuentan con excursiones guiadas donde les hablan  sobre la flora y fauna que habita en la cueva, así como de las leyendas que se han construido en torno a ella. 

“Parte de la experiencia que le ofrecemos a los visitantes es hablarles sobre las leyendas que se han generado a través de los años sobre la cueva”, señaló. Para ello, dijo que  contrataron a un historiador que se encargó de recopilar esas leyendas de pueblo que abonan al interés del público por visitar  dicha reserva natural. 

Una de ellas habla sobre Salomé, una joven española  que para los años 1600 vivió en la zona y se enamoró de un indígena llamado Aruaca. Su amor fue uno imposible que terminó con la vida de Aruaca, quien murió a manos de su padre al no consentir dicha relación. Por eso, la joven se refugia en la cueva  y la leyenda dice que ella vivió ahí más de 150 años bebiendo el agua de un manantial que había allí, pero que ya no existe. De ahí es que surge el nombre de Cueva Salomé.

Mientras que la otra historia habla del cimarrón Carabalí, quien se escapó del yugo de los españoles y que también se refugió en la cueva. Allí fue aconsejado por Salomé, para que no se rindiera.  “Ella le aconsejó a que defendiera lo suyo y no confiara nunca en el invasor y por eso le pusieron el nombre de Cueva Consejo”, comentó Oliveras.

Agregó que cuenta con personas que aseguran ser descendientes  directos de los  taínos que realizan en el lugar ceremonias aborígenes para el disfrute de los visitantes, en favor de que conozcan esa parte de la cultura puertorriqueña.

   Próximamente, su oferta se extenderá a la venta de artículos propios que llevarán la marca Salomé, entre los que incluirán café de Puerto Rico y papitas en bolsa, que se manufacturarán en España.

La cueva abre los siete días de la semana de 10:00 a.m. a 6:00 p.m., incluyendo los días feriados.

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