Viento en popa el parque eólico de Santa Isabel

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Por Gerardo E. Alvarado León / galvarado@elnuevodia.com El Nuevo Día La construcción del parque eólico o finca de molinos de viento en Santa Isabel ya está completada en un 45% pues se han instalado 25 de las 44 bases de las turbinas que conforman la obra, indicó ayer el ingeniero ambiental Roberto León, de la empresa proponente Pattern Energy. Ante eso, León anunció que el proyecto estará en operaciones en noviembre o diciembre de este año. Según el contrato que Pattern Energy firmó con la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), el parque eólico producirá 75 megavatios de energía por los próximos 20 años. En tanto, el abogado Carlos Fernández, asesor legal de la empresa, informó que hasta la fecha se han pagado más de $600,000 en compensaciones a “ocho o nueve” agricultores cuyas cosechas sufrieron daños o se perdieron con los trabajos de construcción. En total, 25 agricultores trabajan en los 3,700 acres que delimitan el área de estudio del proyecto y de los cuales 21 se impactarán. Sobre este asunto, el agrónomo Rubén Rivera, también de Pattern Energy, abundó que a varios agricultores se les proveyeron nuevos sistemas de riego, mientras que los cultivos de otros fueron reubicados para evitar que se dañaran con la construcción. La inversión total -privada- del proyecto asciende a $125 millones. Turbinas en camino León, entretanto, comentó que las 44 turbinas llegarán al País entre mayo y junio. Llegarán al Puerto de las Américas, en Ponce, desde donde se transportarán hasta Santa Isabel. Para ello, el ingeniero ambiental destacó que se elaboró un plan de tránsito, que contempla el transporte de las turbinas en horarios nocturnos. León precisó que, además de erigir las bases de las turbinas, las obras que al momento se realizan en la finca incluyen instalar cables eléctricos en zanjas de unos cinco pies de profundidad y reparar caminos. “Lo que se está haciendo ahora es la parte de mayor impacto ambiental. La instalación de las turbinas tiene menos impacto”, expresó, por su parte, Collie Powell, promotor de proyectos de energía para Pattern Energy en el Caribe y Centroamérica. La torre de las turbinas medirá 263 pies de altura, mientras que la longitud de las aspas será de 164 pies. Por lo tanto, cada turbina tendrá una altura aproximada de 430 pies, lo que equivale a un edificio de 40 pisos. El diámetro de las aspas será de 335 pies, por lo que la distancia entre una turbina y otra será de 1,500 pies. “Si se instalan muy cerca una de la otra, se cancelan”, manifestó León. El agrónomo Rivera detalló que es necesario hacer hoyos de 80 pies de ancho para construir las bases de las turbinas. Empero, destacó que, una vez instalada la torre, esa distancia se reduce a 15 pies porque el hoyo se rellena con el mismo terreno que se sacó. “Luego, los agricultores pueden sembrar alrededor de la base”, enfatizó. Cuestionados sobre el planteamiento ciudadano de que el proyecto afectará terrenos de alto valor agrícola, León y Fernández reiteraron que la política pública vigente “permite y promueve” el desarrollo de proyectos eólicos en suelos con esa zonificación. “Al contrario, proyectos como este ayudan a conservar los terrenos agrícolas porque hacen más difícil que se cambie la zonificación”, alegó León, quien planteó que quienes se oponen lo hacen por falta de educación, porque desconocen la obra o porque no residen en Santa Isabel.