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La ciencia no te da las gracias: anécdota de voluntario

Imagen de Reyna I. Martínez De Luna
Nuestra co-coordinadora de las Historias del Mes comparte su experiencia como voluntaria de CienciaPR.

Para la ciencia trabajas y trabajas y nunca escucharás una palabra de agradecimiento. 

“Hacer ciencia” significa crear conocimiento. El proceso de crear conocimiento no tiene sentimientos y no te deja saber si tus hallazgos tienen valor o no.  Esto es porque la ciencia es un proceso humano y social.  Quien le da valor a los hallazgos creados por nuevo conocimiento son otros científicos que son personas como tú y como yo.

Yo soy una científica puertorriqueña oriunda de Humacao quien día tras día entra al laboratorio llena de energía para aprender más y contestar interrogantes acerca de cómo se regenera la retina. Son más los días que pierdo la pelea y termino el día con un experimento fallido o con resultados negativos que no brindan ninguna respuesta a mis hipótesis. Y en esos días, por más acongojada que salga del trabajo, la ciencia no expresa sus condolencias.

Otras veces, aunque no pasa a menudo, voy al laboratorio con la misma energía (de alguna manera mi energía es renovable, será por dormir) y encuentro que un experimento arroja resultados extraordinarios que confirman mi hipótesis y que susurran que he realizado un hallazgo innovador.  Aún así, la ciencia no me da las gracias.

Si te preguntas por qué amo mi trabajo y por qué regreso al laboratorio todos los días, es por la satisfacción que recibo adiestrando a mis estudiantes. El conocimiento no se crea de manera aislada. La ciencia hoy día se realiza colaborativamente y, al menos en la academia, es un proceso en el que participan técnicos de laboratorio, estudiantes, postdoctorales y profesores conjuntamente.  Mientras más “senior” se es en la jerarquía, mayores son las responsabilidades de adiestramiento.  

Como científica “senior” en el laboratorio, adiestro estudiantes día tras día. Mi mayor satisfacción es ver cómo evolucionan en su entrenamiento científico y como crecen como personas y científicos. El laboratorio es como debería ser un salón de clases de ciencia: donde ves nacer a los científicos del futuro.

¿Y qué tiene que ver esto con Ciencia Puerto Rico? Todo.

El principal interés de Ciencia Puerto Rico es actualizar la educación científica y hacerla relevante a Puerto Rico.  Para mí es un espacio donde yo puedo utilizar mis habilidades científicas y de adiestramiento para hacer patria educando a la futura generación de científicos puertorriqueños. Aunque luego de estudiar no regresé a Puerto Rico, yo nunca me he quitado. Sigo trabajando incansablemente para un Puerto Rico estable y con profesionales capaces.

Comencé como voluntaria de CienciaPR en el 2012 porque quería practicar cómo comunicar ciencia en español. Luego de estudiar y trabajar en Estados Unidos desde el 2001, la preocupación de olvidar cómo utilizar mi lengua materna para comunicarme profesionalmente era genuina. Me comuniqué con mi amiga y colega Greetchen Díaz, a quien conocía desde escuela graduada y fungía como voluntaria de CienciaPR. Greetchen lideraba la iniciativa de las Historias del Mes y me reclutó para escribir algunas de esas historias.

Escribir las Historias del Mes fue más que practicar comunicar la ciencia en español. Fue comunicarme con científicos puertorriqueños y aprender acerca de su trabajo, de su vida y de su formación profesional. Fue el momento de ver que habían otros científicos Boricuas como yo generando conocimiento todos los días. Fue ver que habían otros científicos puertorriqueños que superaron los mismos obstáculos que yo y que logran sus metas día a día.

Luego de ese despertar personal, me di cuenta que las Historias del Mes le muestran otra realidad a Puerto Rico y le demuestran mes tras mes a la población de la isla y del mundo entero que Puerto Rico tiene científicos de calibre excepcional que no se dan por vencidos.

Hoy día, lidero la iniciativa de las Historias del Mes como co-coordinadora.  También he trabajado como reclutadora de voluntarios, en nuestra iniciativa Semillas de Triunfo y participo de Borinqueña. También coordiné la serie de charlas ¡Ciencia Boricua! que fueron ofrecidas de marzo a diciembre de 2016 con motivo de la celebración del décimo aniversario de Ciencia Puerto Rico.

Participar del taller Semillas de Triunfo ha sido la experiencia que más hondo ha calado en mí. Ver niñas que aspiran a ser científicas e ingenieras me recuerda a mí cuando tenía su edad.  Y me recordó que igual que ellas a su edad, yo no sabía lo que era una científica o ingeniera puertorriqueña. También reforzó mi compromiso de ser educadora y mentora para esta nueva generación de niñas que necesitarán todo nuestro apoyo para lograr sus metas.

La satisfacción que obtengo de todos mis roles en Ciencia PR es lo que llena mi alma. Es la energía que me ayuda a regresar al laboratorio todos los días echándole más ganas sin saber lo que me depara el día siguiente. Y por la ciencia y por Puerto Rico sigo hacia adelante.

Aunque la ciencia no me dé las gracias, sé que Puerto Rico lo agradece con todo el corazón.

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