Alarmante disparidad entre la salud de los boricuas en Puerto Rico y Estados Unidos

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Un estudio encontró que la tasa de mortalidad de puertorriqueños que residen en Puerto Rico es más alta que la de aquellos boricuas que viven en Estados Unidos (EEUU).

La alarmante disparidad llevó a la doctora Uriyoán Colón Ramos, puertorriqueña catedrática experta en nutrición y salud pública en la Universidad de George Washington, y sus colegas a preguntar qué contribuye a estos patrones de mortalidad.

La salud está determinada por una combinación de factores genéticos y ambientales. En particular, Colón Ramos y su equipo investigaron la influencia de factores socio-económicos sobre nuestro bienestar.

El estudio, recién publicado en la revista arbitrada Journal of Immigrant and Minority Health, comparó la tasa de mortalidad de la población puertorriqueña residiendo en Puerto Rico y en los Estados Unidos. El equipo de científicas encontró que mueren más puertorriqueños en Puerto Rico a causa de diabetes, enfermedades del riñón, influenza y homicidio, que en Estados Unidos. Incluso, los resultados indicaron que por cada puertorriqueño en EEUU que moría por diabetes, en el país fallecían dos.

Se desconoce el porqué de la disparidad de las tasas pero según el doctor Mario Marazzi, director del Instituto de Estadística de Puerto Rico, dicha investigación le abrirá la puerta a numerosas investigaciones socio-epidemiológicas necesarias para entender el fenómeno.

Las autoras de la investigación especulan que algunos de los múltiples factores socioeconómicos que pudieron haber afectado la disparidad de las tasas incluyen nuestra dieta tradicional —caracterizada por arroz, vegetales ricos en almidón y comidas fritas— y servicios de salud inadecuados para atender la diabetes en Puerto Rico.

Según el reporte del sistema de vigilancia de factores de riesgo (PR-BRFSS) en el 2011, un 10% de los habitantes del archipiélago borincano sufrían de diabetes, una seria enfermedad crónica. Al combinar con datos preliminares del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, en el periodo de 2010 al 2013 solo 40 doctores se especializaban en endocrinología; o sea, solo había un doctor por aproximadamente cada 9,500 pacientes diabéticos.

El doctor Marazzi opina que otro factor que podría ayudar a explicar las disparidades es la medida en que la política pública federal provee recursos para poder ofrecer servicios de salud en Puerto Rico.

La crisis no es desconocida para el sector salubrista de Puerto Rico. Algunos de los tropiezos del sector se remontan al trato desigual que reciben los habitantes del país dentro de los programas federales de salud. Al ser territorio de Estados Unidos, Puerto Rico está sujeto a una reducción del porcentaje federal de asistencia médica (FMAP, por sus siglas en inglés) y como consecuencia, un trato dispar en cuanto a los presupuestos para servicios de salud.

La desigualdad en presupuestos de los programas federales eventualmente se convierten en disparidad de cuidado médico. Por ejemplo, un estudio reciente, dirigido por la doctora Maricruz Rivera Hernández de la Universidad de Brown reportó que los asegurados de dicho plan en Puerto Rico reciben cuidado médico mucho más pobre en comparación al que reciben el resto de los asegurados hispanos (incluyendo a puertorriqueños) que residen en Estados Unidos.

El trato desigual que reciben los territorios le impone una carga económica enorme al gobierno local, ya que tiene que sacar de su bolsillo los recursos que no llegan del gobierno federal. Debido a la extraordinaria deuda del gobierno de Puerto Rico, existe gran preocupación sobre cómo podrían afectarse los servicios esenciales de salud.

A pesar que los datos utilizados en el estudio fueron del 2009, Colón Ramos opina que estos indican lo que se está sufriendo en Puerto Rico desde entonces. Las tasas de mortalidad podrían dispararse aún más como consecuencia de la crisis fiscal y económica que azota actualmente al país.

La doctora Larissa Avilés Santa, experta en el estudio y prevención de diabetes y enfermedades cardiovasculares y directora del Estudio sobre la Salud de la Comunidad Hispana/Estudio de los Latinos, (HCHS/SOL, por sus siglas en inglés), opina que la disparidad de las tasas nos da la oportunidad para crear un cambio, fomentar la prevención y tomar más en serio nuestra salud.


La autora es escritora científica, cursa un bachillerato en física en la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez y es miembro de Ciencia Puerto Rico (www.cienciapr.org).

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