Ana Helvia Quintero propone ideas para reformar la educación puertorriqueña

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Kiara Candelaria Nieves
La doctora Ana Helvia Quintero discutió parte de los proyectos y propuestas para reformar la educación pública en Puerto Rico, que recopila en su libro “Hacia un plan educacional de Puerto Rico: Retos y posibilidades” (Adriana De Jesús Salamán / Diálogo)

La inquietud por la situación en que se encuentra la educación pública en Puerto Rico ha llevado a la doctora Ana Helvia Quintero a desarrollar proyectos, investigaciones y propuestas relacionadas a la enseñanza. Estos textos son recopilados en su libro más reciente, Hacia un plan educacional de Puerto Rico: Retos y posibilidades (2014).

La doctora Quintero es profesora de matemáticas en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Obtuvo su bachillerato en matemáticas en la UPR-RP, su maestría en la Universidad de California en Berklee y su doctorado en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). En su carrera ha asumido varios puestos, incluyendo el de Subsecretaria del Departamento de Educación en enero de 2001 a junio de 2002.

El libro de Quintero, por su parte, recoge artículos que se han publicado en el periódico El Nuevo Día desde el 2002 para atender las diferentes facetas que enfrenta la educación pública en Puerto Rico. Los artículos, según la profesora, se dividen en áreas temáticas “de manera que entonces facilite el que [los maestros] lo utilicen como texto o como referencia en clases de educación”.

Una de las razones para que Quintero publicara este libro se debe al Plan Educacional que actualmente elabora el Departamento de Educación para atender la situación en el sistema público de enseñanza, ya que ella entiende que las ideas que se han traído hasta el momento no son verdaderos cambios.

“Realmente, lo básico no se está tocando, que es cómo tú enseñas, qué tú enseñas. Eso es lo fundamental para la educación”, enfatizó Quintero.

Por esto, la profesora conversó con Diálogo sobre algunos de los temas que destaca en su libro para atender los problemas de la educación en Puerto Rico, y ofrecer soluciones para la realidad actual que enfrenta el sistema educativo.

Diversificación a la enseñanza

Para Quintero, diversificar el currículo es clave para acoplar las necesidades de los estudiantes, particularmente los que están en escuela superior, donde ya comienzan a decidir qué quieren hacer cuando lleguen a la universidad. Para ella, los contenidos no deben darse de la misma manera a todos los estudiantes, sino regularlos según sus intereses futuros.

“Por ejemplo, la matemática que le das a un futuro matemático, un físico, un economista o un ingeniero, pues es diferente a la que la das a una persona que va a estudiar literatura, a un artista. Ahí sería más bien una matemática que te dé las ideas básicas cuantitativas”, destacó Quintero.

También, la profesora piensa que el currículo debe acoplarse a la habilidad del estudiante y que el maestro le enseñe de acuerdo a su nivel de dificultad particular, para que así se beneficie el estudiante que necesite más práctica y el que ya esté en un nivel más avanzado.

La profesora, además, entiende que la educación debe comenzar a implementar la tecnología en el proceso de enseñanza, para que “sea más interesante para el joven”. Sobre esto, mencionó  que se puede combinar la discusión de un tema con algún elemento audiovisual, para que los estudiantes logren entenderlo mejor.

Al preguntarle, sin embargo, cómo se puede integrar la tecnología sin depender de ella, Quintero piensa que hay conceptos que deben comprender sin ayuda de aparatos electrónicos, pero que la tecnología agiliza y facilita la mecánica del proceso. “Hay que buscar cómo balancear”, afirmó.

Llevar al desarrollo académico, personal y profesional

Aunque Quintero cree que la enseñanza académica es sumamente importante para desarrollar al estudiante, también es necesario fomentar el desarrollo emocional. Esto, particularmente, beneficiaría a los desertores escolares.

“Son muchachos que vienen de situaciones bien difíciles, y en la escuela no dieron pies con bola porque había muchos problemas que les limitaba trabajar. En [el proyecto] Nuestra Escuela lo que hacen es un vivencial para que ellos breguen con sus emociones, para que ellos saquen todo ese coraje que tienen y sanen las heridas”, explicó Quintero, añadiendo que los maestros asisten a estas sesiones para conocer el problema del estudiante afectado.

Asimismo, Quintero indica que es necesario que se haga una red de apoyo hacia el maestro de parte de los administradores y trabajadores sociales, para identificar a los estudiantes con problemas y ofrecerles ayuda a tiempo.

De igual modo, Quintero entiende que el sistema educativo no debe enfocarse solo en lo académico, sino permitirle a los estudiantes con otros intereses más vocacionales tener opciones para desarrollar sus habilidades.

Respecto a esto, Quintero contó una anécdota sobre un joven desertor escolar que supervisó en Nuestra Escuela, quien fue puesto a trabajar en un centro pre-escolar y adquirió un interés por asistir a los niños. “Ese muchacho, a través del trabajo, descubrió un interés, porque ve que esto tiene sentido para lo que él quiere hacer”, expresó Quintero.

Por esta razón, Quintero opina que “desde temprano, es importante añadir las alternativas: las artes, la cuestión manual, los oficios”, para que el estudiante pueda combinar sus intereses laborales con sus estudios en matemática, ciencia, español, inglés, entre otros.

En Puerto Rico, ya existen ciertas escuelas públicas especializadas para esto, como la escuela superior vocacional Antonio Luchetti en Arecibo, la escuela Juan José Osuna en San Juan, que se especializa en comunicaciones, la Central High School de Santurce en bellas artes y la escuela Ernesto Ramos Antonini de San Juan en música. No obstante, Quintero piensa que el modelo de estas escuelas debe esparcirse a las demás instituciones del sistema público.

Quintero indicó que también hace falta darles la libertad a los estudiantes de explorar temas que sean de su agrado y que propicien su aprendizaje.

“Partir del interés del estudiante no quiere decir que te vas a quedar en lo que a ellos le interesa nada más, pero si partes de lo que a ellos les interesa, yo creo que a la larga surgen otra áreas que quizás a ellos, originalmente, no les interesaba”, aclaró la doctora.

Dar continuidad a los proyectos que funcionan

“Los procesos educativos son largos. Tú no puedes cambiar la forma de enseñar de un día para otro. Los resultados toman tiempo”, puntualizó la educadora cuando habló de cómo los cambios de gobierno en Puerto Rico afectan el progreso de gestiones a favor de la educación.

Por esta razón, Quintero piensa que deben existir alianzas con instituciones que no dependen de la política, como fundaciones de empresas y organizaciones a favor de la educación. En este caso, menciona a la Universidad de Puerto Rico y su proyecto de Desarrollo de Talentos en la Escuela Antonio S. Pedreira, donde a pesar de los cambios de gobierno, se mantiene cierta continuidad en los procesos.

Asimismo, la profesora indicó que los estudiantes y profesores de la Universidad de Puerto Rico “deben estar más metidos en las escuelas”. Para hacer esto, sugirió que la Facultad de Educación adopte escuelas con problemas en su enseñanza, para que sirvan como escuelas laboratorio para entrenar a los futuros maestros sobre cómo manejar esas situaciones.

“Creo que las universidades en general, no solo la Universidad de Puerto Rico sino la Universidad Interamericana, la Universidad Católica, la Universidad del Sagrado Corazón, podrían ser una de las fuentes de estabilidad, que los proyectos fueran conjuntos con las universidades”, concluyó la doctora Quintero.

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