Boricuas y mexicanos intercambian saberes sobre mamíferos marinos

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Por: 

Gerardo E. Alvarado León

Seis investigadoras del Centro de Conservación de Manatíes de Puerto Rico, de la Universidad Interamericana en Bayamón, estuvieron hace poco destacadas en las instalaciones de Dolphin Discovery, en México, donde aprendieron diferentes técnicas de manejo de mamíferos marinos, particularmente sobre toma de muestras de forma no invasiva.

El grupo, liderado por el biólogo marino y director del Centro, Antonio Mignucci, también hizo investigaciones, para las cuales colectó orina y signos vitales de varias especies.

“Dolphin Discovery son nuestros colegas desde 2005. Ellos tienen delfines, manatíes y lobos marinos en cautiverio, y llevamos estudiantes con el propósito de que se adiestren en el manejo de las especies e investiguen”, dijo Mignucci, al precisar que estuvieron 14 días en suelo azteca el mes pasado. 

“Las muestras que tomamos en México son de animales saludables. La información nos sirve para establecer rangos para que, cuando recibamos animales en Puerto Rico o el Caribe, podamos ver si sus signos vitales son normales”, agregó.

Mignucci contó que el trabajo colaborativo con Dolphin Discovery inició con un estudio sobre delfines hocico de botella (Tursiops truncatus), y desde entonces el intercambio de estudiantes ha sido constante.

Durante el viaje del mes pasado, el proyecto Delphinus, también de México, se unió a las iniciativas del Centro. Delphinus mantiene 84 delfines en cautiverio.

"Colaborar" 

Para Calina Rodríguez Canales y Sylma Escobar Torres, este fue su segundo viaje a México, pues el año pasado estuvieron tomando signos vitales a delfines hocico de botella.

“En el primer viaje estuvimos seis días, pero ahora estuvimos más tiempo y con delfines cachorros, juveniles y adultos. Estoy estudiando los signos para establecer el promedio. Esto nos va a ayudar a detectar si una especie está en buenas condiciones o no”, dijo Rodríguez Canales, quien midió la temperatura corporal, respiraciones y ritmo cardíaco de los delfines.

Escobar Torres narró, por su parte, que en este viaje tomó signos vitales a 25 manatíes antillanos (Trichechus manatus). Esa cantidad, añadió, es suficiente para fijar un “rango estable” de qué esperar de manatíes bajo cuidado humano. “Con esta información, podemos colaborar entre centros y saber en qué momento tomar acción si notamos signos vitales raros”, afirmó.

Natalia Jiménez Zucchet aprovechó el viaje para colectar datos para su tesis de maestría en ciencias biológicas. Su estudio consta de estandarizar los valores base de urianálisis de los delfines en cautiverio.

“Junto con los comportamientos médicos, se toman muestras de orina de forma voluntaria y se hace el procesamiento en el laboratorio para tomar los valores de glucosa y sangre, entre otras variables. Esto nos da información de cómo está el sistema renal del delfín; si está en deshidratación o hemólisis, por ejemplo”, explicó Jiménez Zucchet.

"Cómodo"

Otra que trabajó con delfines fue Nicole Fraticelli Mercado, quien los describió como su especie favorita. En México, un entrenador de Dolphin Discovery le enseñó sobre los comportamientos médicos de la especie, es decir, técnicas para tomar muestras de sangre, orina o heces voluntariamente.

“A los delfines, por ejemplo, se les enseña a moverse de un lado a otro. Llega el momento en que, solo con la mano, se logra que el animal haga el comportamiento; se tocan ciertas áreas hasta que el animal se desensibiliza o se siente cómodo con el toque”, dijo Fraticelli Mercado.

Mientras, Lady Mar Marrero Aulet estuvo dedicada al estudio sobre los comportamientos médicos de los lobos marinos suramericanos (Otaria flavescens). Para trabajar directamente con esta especie -poco conocida en la Isla-, tuvo que obtener permisos y se le asignó un entrenador. 

“Aprendí sobre los cuidados que se tienen que tener con los lobos una vez están en cautiverio. Asistí a los entrenadores en sus sesiones, con distintos comandos, y equipos de enrichment para que lo lobos tengan una vida más placentera y entretenida”, narró, tras señalar que al principio de su estadía “estuve un poco tensa, pero luego gané confianza”.

Para Tamara Alejandro Zayas, coordinadora del Centro, ir a México representó una oportunidad de adquirir conocimiento sobre la ayuda que le pueden dar a los animales, para rehabilitarlos de la manera más adecuada y luego liberarlos.

“Fue una experiencia directa de saber identificar qué comportamiento médico podemos trabajar con los animales, para voluntariamente identificar cuál es su condición de salud. Aprendimos a identificar qué es lo que está bien y mal con cada especie”, expuso Alejandro Zayas. 

Lo próximo

En tanto, Mignucci indicó que el estudio iniciado el mes pasado “no ha terminado”, pues más investigadores del Centro visitarán otras localidades de Dolphin Discovery en el Caribe.

Los investigadores irán en marzo a las instalaciones de República Dominicana, mientras que abril estarán en las de Anguila, St. Kitts y Tortola.

“Ellos tienen 11 localidades en todo el Caribe, y en ellas hay 250 delfines disponibles para hacer nuestras investigaciones”, precisó.

Según Mignucci, la importancia de estos estudios en cautiverio estriba en que “podemos esperar resultados normales”. Si un animal está en el medio silvestre y es atrapado para colectar una muestra, el resultado “no será normal”, pues el manatí, delfín o lobo marino estará “estresado”.

Contó, por último, que Dolphin Discovery y Delphinus integraron al Centro en un estudio de genética poblacional de sus delfines para reproducirlos “de forma más científica”. Como parte del estudio, se tomarán muestras de sangre de cada animal, a fin de evitar que cruces entre parientes.

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