En manos de la gente el futuro de los bosques urbanos en PR

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Por: Ely Acevedo Denis

Publicado: 18/09/2012 11:10 pm


El 60% de Puerto Rico es bosque, pero solo un 7 % de estos están protegidos, el restante está en manos privadas.


Así puntualizó a NotiCel, el doctor Ariel Lugo, director del Instituto Internacional de Dasonomía Tropical en Puerto Rico.

Se sorprendería saber que un 15%  del Municipio de San Juan es bosque urbano, pero solo está protegido el Bosque del Milenio.

El otro bosque urbano protegido en la Isla, es el Bosque San Patricio, en Guaynabo.

En San Juan hay más de 20 mil pedazos verdes, y solo 10 mil son administrados por Mari Batista, directora de Recreación y Deportes del Municipio.

"Las áreas verdes en San Juan y en Puerto Rico son muchas, pero son invisibles", determinó Lugo.

Cuando se le cuestionó qué impacto ha tenido la Ley de Bosques Urbanos de Puerto Rico del 1999, este señaló que "en una ocasión los municipios de San Juan, Caguas y Carolina, cuando empezaron esas leyes de bosque urbanos, establecieron unas posiciones de arboriculturista para manejar los bosques urbanos y esas ciudades iban bien adelantadas a las otras. El problema es que el bosque urbano hay que manejarlo, y fíjate, lo que pasa aquí en Puerto Rico, cuando se siembran árboles es mucha cosa, pero nadie le da seguimiento a los árboles que se siembran, por eso la mayor parte de los árboles que se siembran, se mueren".

Al tiempo que añadió que "el bosque urbano es como el bosque rural, necesita un profesional a cargo. Esos profesionales se establecieron con esa ley, pero no han sobrevivido".

Al indagársele el por qué no sobrevivieron estas posiciones, manifestó que "yo creo que nosotros en Puerto Rico no tenemos una tradición de manejar las cosas, de mantener cosas. De entender que la naturaleza es parte de la cuidad, es lo que llamamos infraestructura verde".

A su juicio, gobierno tras gobierno se ha enfocado en lo que denominó como "infraestructura gris", entiéndase el desarrollo de carreteras, postes, canalizaciones, entre otros, y han abandonado todo lo que representa la infraestructura verde.

Al planteársele si esta movida del Gobierno se debía a que no consideraban la infraestructura verde como algo rentable, sentenció "depende de cómo tu calculas la rentabilidad".

Más aún, estableció que "el desarrollador está buscando sacarle el máximo a su propiedad. Él va a querer el mínimo verde y el máximo gris, pero eso no le corresponde a los desarrolladores, eso le corresponde al Gobierno. El Gobierno es el árbitro. El Gobierno se supone balancee los intereses del público y los intereses del desarrollador".

Para Lugo existe un desbalance en el Gobierno en cuanto a su percepción de qué es rentable y que no, donde muchas veces se inclina más hacía los intereses económicos en vez del interés públicos.

Uno de los problemas inmediatos con los proyectos de desarrollo desmedido en donde se sacrifican las áreas verdes, son las aguas contaminadas.

"El tratamiento del agua aumenta cuando el agua que llega a Acueductos, llega en baja calidad. Mientras más alta calidad tenga el agua, menos costoso es el tratamiento. Qué determina alto o bajo costo, las áreas verdes. Si tu tienes más área verdes, si tienes áreas más forestadas, aguas arriba de las tomas, a Acueducto le llega el agua de mejor calidad y cuesta menos", estableció.

Lugo avaló las bonanzas de los pozos sépticos. Este recordó que el 80% de los puertorriqueños tienen pozos sépticos y no están conectados a las plantas de tratamiento de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados.

"Yo veo el pozo séptico como una forma de utilizar la infraestructura verde. El pozo séptico, si tu lo diseñas bien, y si tu lo mantienes, es efectivo, porque está disperso y no concentra la contaminación y los suelos absorben la contaminación y te llega el agua limpia. Yo creo que el pozo séptico no es una mala solución si se hace bien", sentenció.

Otro de los retos que ha tenido el área urbana en la Isla por la reducción de espacios verdes, son las inundaciones, pues las canalizaciones de los ríos no resultan suficientes para frenar los golpes de agua. Es altamente discutido como unas simples lluvias han hecho estragos en lugares como Villa Nevarez en Río Piedras.

"Todas estas obras de ingeniería, de infraestructuras gris, no han considerado bien cómo funciona la naturaleza y no dan abastos para el desarrollo que hay en la ciudad. Y por eso cuando en Puerto Rico viene un huracán o eventos bien grandes, aquí es un desmadre total", determinó.

La otra situación, es la reducción de especies nativas, que van desde animales hasta árboles, que se ven impactados por el desarrollo desmedido.

"Si tu tienes áreas protegidas que están ubicadas correctamente, aunque las especies sean raras, tu estás seguro de que ellos van a sobrevivir, porque están en áreas protegidas. Y por eso yo digo que con las áreas protegidas no se puede traquetear, porque las áreas protegidas son las que nos protegen las áreas en extinción", sostuvo.

Al mismo tiempo, reafirmó que "la infraestructura verde es crítica, no solamente para la conservación de las especies. Sino que la infraestructura verde te contribuye a tu salud económica, ahorrándote costos de inundaciones, ahorrándote costos de tratamiento de agua, dándote mejor calidad del agua para más recreación. El área verde está atada a la economía y a la calidad de vida".

Por ello, Lugo apuntó que se debe comprender el valor de las áreas verdes y educar a la ciudadanía hacía esa dirección.

Cuando se le preguntó cómo se puede insertar esa visión en la política pública del Gobierno, manifestó que "primero hace falta buen Gobierno, necesitamos un Gobierno que venga aquí a buscar el interés público. La impresión que uno tiene ahora es que el Gobierno presente no tiene el interés público de frente. Tiene el interés del desarrollista, tiene el interés de algunas minorías y ha abandonado el bienestar total. Tu no puedes partir a incentivar nada sino tienes buen Gobierno. A mi a veces me preocupa, incluso, que muchos políticos van y hacen campaña contra el Gobierno como si el Gobierno fuera el problema. El problema es de la gente que está en el Gobierno, que no hacen su trabajo, que no están protegiendo el interés público".

De igual forma, planteó que educar a la ciudadanía es crítico en este proceso, porque no todos los bosque están en manos del Gobierno.

"El individuo, los dueños de terrenos, tienen en sus manos el futuro de Puerto Rico", observó.

Lamentó que el nuevo Código Penal haga más complicada la tarea de proteger las áreas verdes y que penalice las manifestaciones.

"Yo nunca me imaginé que en Puerto Rico nos fuesen a intimidar por hablar, para mi es una cosa insólita. Pero fuera de eso, es trabajando con la gente, con el instinto de las personas. Darle paso a lo que ya está adentro de los puertorriqueños, que es conservar la Isla. Nosotros tenemos una serie de símbolos que auguran un respeto hacía la naturaleza y a eso hay que sacarle provecho", concluyó.

(Segunda parte de una serie de historias sobre cómo el clima y la planificación urbana afectan nuestro diario vivir.)

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