Observan peculiar conducta del flamenco de Camuy

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Por: 

Raúl A. Pérez-Rivera
Camuy y el caño Tiburones tienen las condiciones que se necesitan para que se establezca esta ave en nuestra isla. (Suministrada)

Hace más de cinco años que llegó un flamenco a Camuy, donde se estableció en una charca en el barrio de Yeguada. Pinky, como lo han bautizado, llegó como un juvenil y  en vez de irse durante la primavera, se quedó en el lugar.

Ocasionalmente, cuando no hay suficiente agua en la charca que ha adoptado como su casa, se mueve entonces a la charca Amador, frente a la villa pesquera, o a charcas del caño Tiburones, en Arecibo. De más está decir que el ave se ha convertido en un atractivo para locales y turistas.

 

 

 

Los flamencos suelen ser aves coloniales, lo que significa que viven en grupos. Se necesita un número particular de individuos para que se estimule la reproducción. En los zoológicos, para producir este efecto, se introducen  modelos en plástico de estas aves y espejos, para que las aves crean que hay el número suficiente y comiencen a reproducirse.

En días recientes, el amigo Javier Hernández notó que Pinky tenía un plumaje rojo brillante y estaba construyendo un promontorio de lodo. Sin lugar a dudas, Pinky ha llegado a la pubertad (se tardan unos seis años), se encuentra en perfectas condiciones de salud y sus hormonas le están indicando que debe reproducirse. Dadas las circunstancias, cabe la posibilidad de que Pinky, además de construir el nido, ponga un huevo, que es la camada usual en estas aves. Obviamente,  el huevo no podrá eclosionar, pero sería el primer intento reproductivo de estas aves en Puerto Rico en más de 150 años.

Camuy y el caño Tiburones tienen las condiciones que se necesitan para que se establezca esta ave en nuestra isla. El Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) muy bien pudiera llegar a un acuerdo, ya sea con las Bahamas o la República Dominicana, para traer a Puerto Rico otros individuos de flamenco, a modo de tratar de que la especie vuelva a establecerse en la Isla.

A esto se le pudiera sacar gran provecho, no tan solo como un gran ejemplo para promover la conservación, sino como un tremendo atractivo turístico.

Comunes en la zona. El flamenco del Caribe (Phoenicopterus ruber ruber) es un ave zancuda que puede medir unos 4 pies de altura. Su coloración varía desde rosa pálido a rojo carmesí, dependiendo de la cantidad de pequeños crustáceos con alto contenido en pigmentos carotenoides (pigmento también presente en la zanahoria) que puedan ingerir.  Estas aves se alimentan filtrando agua e ingiriendo pequeños organismos, entre estos un crustáceo particular que se le llama el “monito de mar” o artemia salina, el cual es típico de salitrales. Para poder atraparlos, dentro del pico de estos pájaros encontramos unas placas sumamente finas, que se les llaman lamelas, y que están dispuestas como los “dientes” de una peinilla, entre los cuales pasa el agua, pero se quedan los pequeños animalitos en la boca del animal.

Encontramos grandes poblaciones de estas aves en las Bahamas, Cuba y, en menor grado, en La Española. Hay que señalar que el flamenco también fue un ave residente de Puerto Rico. En el siglo 19, el famoso ornitólogo Juan Gundlach lo informó de salitrales en la parte sur de la Isla y en las islas de Vieques y Culebra. De la presencia de estos animales es que se origina el nombre de la famosa playa Flamenco. Sin embargo, estas aves fueron cazadas y sus huevos robados, hasta su exterminio. Desde entonces, ocasionalmente, llegan a la Isla individuos migratorios, particularmente a las lagunas o salitrales de Cabo Rojo. No obstante, durante la primavera estas aves abandonan la Isla y se dirigen a su lugar de origen, posiblemente La Española, para reproducirse.

 

 

 

 

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