Odisea al vuelo de los pájaros

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Por: 

Marcos Pérez Ramírez
Durante el 2014 a Puerto Rico llegaron 26 especies distintas de reinitas. (Suministrada por Gabriel Lugo)

Antes de comenzar su trayecto de 1,577 millas de distancia, una Reinita Rayada debe haber pasado todo el día alimentándose con una dieta de artrópodos y otros insectos con altos contenidos de proteínas, así como frutos con lípidos que le servirán como reserva para su odisea sobre miles de millas de tierra y océano. 

Come hasta más no poder. Cuando comienza a caer la tarde y ya harta, levanta vuelo. Alcanza gran altura para aprovecharse de la fuerza de los vientos de los frentes fríos, que recorren el hemisferio de las Américas de norte a sur. 

Ya en la noche, la oscuridad le ayudará a mantener su temperatura corporal y podrá pasar desapercibida para los depredadores que puedan acecharla, pues quizás comparta su ruta de vuelo con un Halcón Merlín o un Halcón Peregrino, capaces de cazar al vuelo y acabar con su viaje. Incluso, algunas mueren en el trayecto por no contar con suficientes reservas de energías. Su parada en Puerto Rico puede durar hasta el mes de marzo, aunque hay algunas que paran por unas horas y siguen rumbo a América del Sur.

Temporada de aves migratorias

Al igual que la Reinita Rayada otras aves migratorias encuentran en nuestra isla un oasis temporal, que les ayuda a paliar la última parte de su dramática odisea que volverán a emprender luego de abastecerse. Aquí se alimentan de insectos, así como de las semillas y frutos de algunos de nuestros árboles nativos como el Cupey, la Péndula y el Yagrumo. Las costumbres y hábitos de las aves migratorias dan cuenta a los científicos de los estados de nuestros ecosistemas y, por ello, es vital su estudio y observación. 

La temporada en las que nos visitan, comienza a partir de la última semana de septiembre, alcanzando su pico máximo durante la última semana de octubre y las primeras de noviembre. Entre las especies migratorias que han sido registradas se destacan las reinitas, los patos, las limícolas o playeros, así como otras aves cuyos avistamientos y registros son poco comunes. 

Por ejemplo, durante el 2014, y según observaciones registradas a la base de datos de eBird, a Puerto Rico llegaron 26 especies distintas de reinitas; 11 especies de patos migratorios; cuatro rapaces, que incluyen al Halcón Merlin y el Águila Pescadora; 29 especies de Playeros, así como otras 35 especies, algunas de raro avistamiento, como el Zorzalito de Bicknell. 

Las especies de Playeros son las más visibles, pues forrajean en las costas y los salitrales expuestos. En las salinas de Cabo Rojo se han llegado a registrar hasta 40,000 playeros durante una sola temporada. Algunas de las especies más visibles son el Playero Patilargo, el Playero Guineílla Menor y el Playero Gracioso. En las lagunas de la Reserva Natural Punta Guaniquilla, en Cabo Rojo, así como en las salinas del Área Natural Protegida Salinas Fortuna, en Lajas, también se pueden observar patos.

Para observar las reinitas se requiere de un poco más de paciencia y destreza, así como el uso de prismáticos (binoculares). Las reinitas son ágiles y siempre andan tras insectos en lo profundo del bosque. Algunos de los lugares donde se pueden observar reinitas migratorias son la Reserva Natural Hacienda La Esperanza, en Manatí, así como zona del karso del Área Natural Protegida, Río Encantado (entre los municipios de Ciales y Florida). 

Estas áreas naturales y reservas, así como otras distribuidas por casi la totalidad de la geografía de las islas de Puerto Rico, forman corredores globales para las aves nativas y migratorias cuya conservación es responsabilidad de todos. 

El autor es Ciudadano Científico. (Para la Naturaleza) 

 

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