Plan para salvar a la cotorra puertorriqueña

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La cotorra puertorriqueña, Amazona vitatta.

Día a día, los científicos  enfrentan grandes retos para llevar a cabo sus investigaciones.  Por ejemplo, la disponibilidad de fondos de investigación es limitada y sumamente competitiva, y la situación presupuestaria del Gobierno federal los amenaza aún más. 

Estos y otros factores han impulsado a científicos jóvenes a buscar otras formas para costear sus experimentos.  Un número creciente de científicos está recurriendo a campañas de donativos o crowdfunding para financiar sus proyectos de investigación.  Un ejemplo de esto ocurre precisamente en Puerto Rico, donde un científico llamado Taras Oleksyk decidió solicitarle ayuda económica a un patrocinador muy poco tradicional: el pueblo de Puerto Rico.

Estudios genéticos

Al Dr. Oleksyk le sorprendió que, a pesar de los esfuerzos por salvar a la cotorra puertorriqueña –Amazona vittata– de su inminente extinción, en Puerto Rico no existieran estudios genéticos de esta ave.  Fue entonces cuando él decidió que secuenciar el genoma de la cotorra puertorriqueña sería su nuevo reto. Ya que el costo de los proyectos de secuenciación se había reducido grandemente, la primera secuenciación se podría realizar con unos pocos miles de dólares. 

Mucho se ha comentado en los medios locales e internacionales sobre cómo se recaudaron los fondos para este proyecto con ayuda del pueblo.  Lo que no se ha discutido en detalle es qué factores facilitaron el interés del público y de la comunidad universitaria.  

Primero, la cotorra puertorriqueña, además de ser un ave endémica y una de las especies más amenazadas del planeta, es también un símbolo nacional (no oficial) con el cual nos identificamos.  Esta, quizás, es la razón de mayor peso, la cual coincide con la idea de que es más fácil atraer la atención del público hacia la ciencia cuando esta es culturalmente relevante.  

Segundo, se planificaron actividades de recaudación de fondos que, por ser muy originales y sin precedentes para un proyecto científico, atraían a las masas. Por ejemplo, estudiantes y artistas crearon pinturas de la cotorra para la venta; diseñadores de vestuario locales donaron su talento y su tiempo para un singular desfile de modas inspirado en los colores de la cotorra.  Finalmente, el proceso educó a la comunidad sobre la importancia de secuenciar el genoma de la cotorra para los esfuerzos de su conservación. 

Al entender la relevancia del proyecto y el valor de su aportación, la secuenciación del genoma de la cotorra puertorriqueña se convirtió en un proyecto del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. 

Luego de secuenciar un 76% del genoma, los primeros resultados fueron publicados en una revista científica especializada, convirtiéndose estos en la primera secuenciación del genoma de una cotorra en América... ¡y es la cotorra boricua! 

También es la primera vez que se secuencia el genoma de una cotorra a nivel mundial con propósitos de conservación. 

Este proyecto ha hecho pionero al grupo de investigadores de la UPR-Mayagüez no solo por su relevancia científica, sino por su originalidad en involucrar al público, siendo citado como un ejemplo de democratización de las ciencias.

“¡Por  favor!”

El proyecto del genoma de la cotorra puertorriqueña trajo consigo mucho más.  En colaboración con el Dr. Martínez Cruzado y el Dr. Nikolaos Schizas, del Departamento de Ciencias Marinas del RUM, se utilizó el resto de los donativos y la ayuda del RUM, para establecer el Centro de Genómica del Caribe.  

En el Centro se realizan proyectos colaborativos con investigadores, tanto del RUM como de otras instituciones de la Isla y de Estados Unidos, y su propósito es establecer un programa de investigación y educación para el beneficio de la comunidad universitaria y la ciencia en Puerto Rico.  

Aún queda mucho más por hacer.  Se estarán estudiando otras características, como los cambios genéticos de la cotorra, tanto de los individuos como de la población del ave. 

Toda esta información promete ayudar en la búsqueda de factores genéticos que pudieran tener un efecto en la reproducción y adaptación de la cotorra al ambiente. 

Mientras mejor entendemos estos factores, y con la continuación de los proyectos de conservación en los bosques de El Yunque y Río Abajo, podríamos ayudar a salvar a la cotorra puertorriqueña de su extinción y, a la vez, entender sobre la genética de otras especies similares.

La autora es investigadora posdoctoral en la Universidad de Nebraska y miembro de Ciencia Puerto Rico: www.cienciapr.org. 

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