Rescatan importante pulmón natural cerca del casco urbano de Ponce

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Por: 

Manuel Guillama Capella
La importancia ecológica de El Samán trasciende sus dimensiones, un factor que desde el inicio tuvieron muy claros quienes salieron en su defensa. (Suministrada)

La conservación del bosque El Samán se produjo tras una extensa lucha para impedir la construcción de una farmacia

 

Ponce - Una lucha comunitaria que se extendió por más de una década concluyó recientemente con un resonante triunfo para la protección ambiental, redundando en la primera adquisición de un bosque urbano por parte de la organización conservacionista Para la Naturaleza (PLN) y el rescate de un importante pulmón cercano al casco urbano de este municipio.

“Hace más de 10 años que comenzó este proceso de reclamar este espacio para que se conservara como un bosque y no se construyera un Walgreens, que era lo que se había planificado para aquí”, relató Sandra Molina Colón, profesora de Ecología y una de las portavoces del Comité Amigos de los Árboles (Coamar), grupo que encabezó la batalla por el espacio natural, hoy conocido como el bosque El Samán.

El Samán es un terreno de aproximadamente dos cuerdas, a pasos de una fábrica del gigante manufacturero Medtronic, en el barrio Sabanetas. Por su relativa pequeña extensión, el bosque puede pasar fácilmente desapercibido para quienes toman la salida de la autopista Luis A. Ferré (PR-52) hacia la carretera PR-1, en dirección al casco urbano de La Perla del Sur.

La importancia ecológica de El Samán, sin embargo, trasciende sus dimensiones, un factor que, desde el inicio, tuvieron muy claros quienes salieron en su defensa ante el intento de desarrollar una farmacia en los predios.

Para la Naturaleza ha coordinado actividades de limpieza en el bosque.
Para la Naturaleza ha coordinado actividades de limpieza en el bosque. (Suministrada)

 

“Es la entrada principal de Ponce, por donde pasan todos los vehículos. Los beneficios de los bosques urbanos son tantos, que te podría cansar que yo te los diga. Los árboles son los que aportan oxígeno al aire, regulan la cantidad de CO2 (dióxido de carbono) y eso, a su vez, disminuye los efectos del calentamiento global. En un área urbana, eso es bien importante. (También) se reduce el ruido; si no tuviésemos estos árboles, tendríamos más ruido todavía”, enumeró Molina Colón, al destacar que, en un ejercicio con sus estudiantes de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, midió una disminución de dos grados Fahrenheit en el interior del bosque.

Esfuerzo de reforestación y lucha

Con el transcurso del tiempo, uno de los árboles se convirtió en el “símbolo” de la lucha contra la construcción, un esfuerzo que, en más de una ocasión, requirió que los defensores del ambiente ocuparan el bosque para prevenir o detener la tala de la flora.

“Cuando veían las máquinas, los muchachos rápido llamaban. (Los desarrolladores) entraron por ahí, y ellos venían directamente al Samán. La idea era que ‘tumbas el Samán, y quitas el símbolo’. Llegaron hasta el Samán, pero ya entonces los muchachos habían entrado, (así como) la gente que vive más cerca. Se metieron en medio de las máquinas, y lograron mutilar el Samán, pero no lo lograron tumbar”, puntualizó Carmen Ascencio López, también de Coamar, en alusión al árbol que hoy da nombre al bosque.

Al presente, el bosque El Samán cuenta con un inventario de 275 individuos de árboles mayores de cinco centímetros de diámetro pertenecientes a unas 37 especies.

Carol González Jorge, Sandra Molina Colón y Carmen Ascencio López, del Comité Amigos de los Árboles, junto a Mariana Rivera Figueroa, de Para la Naturaleza.
Carol González Jorge, Sandra Molina Colón y Carmen Ascencio López, del Comité Amigos de los Árboles, junto a Mariana Rivera Figueroa, de Para la Naturaleza. (Suministrada)

 

“Lo que domina es la acacia amarilla, (una especie) naturalizada. Está también el guamá americano, la anacagüita y la ceiba, que fue sembrada”, señaló Molina Colón.

“Coamar hizo un esfuerzo de reforestación paralelo con la lucha. Muchas eran especies nativas, tenemos acerola, maga, guayacán, la ceiba, guayaba”, dijo, por su parte, Mariana Rivera Figueroa, superintendente de la región sur de PLN.

Plan de manejo en camino

Rivera Figueroa precisó que la adquisición del terreno se concretó el 18 de julio, mediante una donación de Walgreens al Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico, al que está adscrito PLN. La transacción se produjo luego de un extenso trámite judicial que, en última instancia, resolvió que la empresa no tenía derecho a desarrollar su sucursal en el bosque.

“Así es que entramos nosotros, ya después de toda esta lucha comunitaria. En realidad, ya la lucha se había ganado porque, básicamente, no se podía construir, y entramos nosotros como recipientes del espacio para proteger, mejorar y conservar a perpetuidad”, sintetizó Rivera Figueroa.

El licenciado Martín González Vázquez, quien asesoró a Coamar a lo largo del esfuerzo de defensa ambiental y llevó el caso que resultó en la revocación de los permisos de construcción, recordó que el grupo ha dado otras luchas para evitar la tala de árboles, incluyendo en la avenida Las Américas, la avenida Los Cafeteros, Plaza del Caribe y la avenida los Caobos.

En el caso del bosque El Samán, su entrada al proceso judicial se registró el 28 de septiembre de 2011, precisó el abogado, cuando se solicitó inicialmente la anulación de los permisos de tala. Entre los elementos que levantaron bandera en aquella etapa, estuvo el diámetro de los árboles que Walgreens había informado en la documentación dirigida a obtener los permisos, que discrepaban de las observaciones del propio Coamar.

La adquisición del terreno se concretó el pasado 18 de julio, mediante una donación de Walgreens al Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico.
La adquisición del terreno se concretó el pasado 18 de julio, mediante una donación de Walgreens al Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico. (Suministrada)

 

“Hubo una lucha larga y, finalmente, el municipio dice ‘no’, que se anula el permiso porque ustedes nos mintieron, dieron información falsa y, además, ese lugar tiene un valor ecológico superior a cualquier desarrollo comercial”, acentuó González Vázquez.

Al presente, PLN se encuentra elaborando el plan de manejo que guiará el desarrollo ecológico del bosque, un documento que contará con el insumo de residentes y comerciantes de la comunidad.

“El documento establece los valores del área, muchos de los cuales Coamar ya ha estudiado, incluyendo estudiantes que han trabajado el tema del bosque para sus investigaciones, y entonces, vamos a mirar también las amenazas. Las amenazas, en términos de conservación, son todo aquello que nos pueda, de alguna manera, afectar el proceso de conservación, como la basura, el fuego intencional y otros factores”, indicó Rivera Figueroa.

“De ahí, surgen los objetivos; qué queremos hacer con el espacio. Hay espacios que simplemente se dejan estar y se permite la sucesión natural, (mientras) hay otros espacios que se busca mejorar o reforestar, o establecer espacios de recreación para las personas”, agregó la oficial de PLN.

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