Ensayo: ¿Cuánto conoces del coquí?

Imagen de Wilson Javier Gonzalez-Espada

Por Sofía González Alvarado, Escuela Juan Ponce de León en Guaynabo

¿Cuánto conoces del coquí? ¿Sientes que sabes todo del coquí? ¿Sabes que el coquí no es un sapo? ¡Qué no es verde, es marrón! Según el ensayo de Wilson J. González Espada, él nos dice que hay muchos mitos y realidades acerca del coquí. A continuación les hablaré del coquí para que los conozcas mejor.

El coquí y el sapo tienen muchas cosas diferentes, como sus patas. El sapo tiene una telita entre medio de los pies, y el coquí no la tiene, lo tiene separado como los humanos. En la punta de los dedos tienen un disco. 

Cuando nace ya está listo para saltar. ¡Como nace, así se queda! Contrariamente del sapo que antes de ser sapo adulto es renacuajo, el coquí debe salir del huevo igualito al adulto, pero más pequeño. Los científicos llaman a esta característica “desarrollo directo.”

Un problema es: cuando el macho del coquí está buscando hembra no se queda callado. En vez de susurrar: "¡coquí, coquí!" para no molestar al que duerme, grita a todo galillo: ¡¡COQUÍ, COQUÍ!! ¡Usted también gritaría si quisiera encontrar alguna hembra en la oscuridad de la noche! En este caso, el canto es amoroso de miles de coquíes, que en Puerto Rico nos suena mítico y musical, pero le molesta a la gente de otros países, como Hawái. En Hawái los coquíes no son apreciados.

Mi opinión es que el coquí no debió viajar a Hawai, porque los matan allá. A pesar de haber sufrido tortura y opresiones los coquíes hawaianos se mantienen en pie de lucha. ¡Coquíes unidos, jamás serán vencidos!

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