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El espacio urbano es un mundo de historias de olor

Imagen de Wilfredo Mendez Vazquez

Los sentidos son la capacidad fisiológica de los organismos que proveen los datos para la percepción. Los sentidos humanos, por lo tanto, son receptores físicos a través de los cuales toda persona experimenta el ambiente, sea natural o artificial. Los humanos, así como todos los animales, están constantemente en modo de percepción sensorial para procesar el mundo alrededor. Existen cinco sentidos humanos tradicionalmente reconocidos: tacto, vista, audición, gusto y olfato. Sin embargo, para los arquitectos y diseñadores urbanos, sólo dos de estos sentidos, la vista y el tacto, se toman usualmente en consideración en sus diseños. Natalie Bouchard es una diseñadora e investigadora que explora la olfaconcepción, el sentido del olfato, para el diseño de mejores lugares. Con un Bachillerato en Diseño Ambiental de la Université du Québec à Montréal más un grado en Arquitectura de la Universidad de Strathclyde, Glasgow UK, y una Maestría en Planificación de la Université de Montréal, su tesis explora el poder de los olores para provocar varias espacio-temporalidades en el ambiente. Bouchard aceptó compartir las conclusiones más significativas de su investigación con la intención de fomentar nuevos métodos para la concepción de la arquitectura y el diseño urbano.

¿Qué intereses personales le guiaron para la selección de su tema de investigación? ¿Cómo se interesó en los olores?

Mi interés principal es el ambiente, particularmente las fuerzas intangibles que estructuran el espacio. Como diseñadora urbana, investigo la relación entre el espacio y nuestra percepción de este, en la forma que nuestras mentes construyen la realidad. Por eso me interesé en el ámbito olfativo porque los olores están muy conectados a los lugares y contextos en nuestro cerebro. Por ejemplo, si tuvieras que describir algo que oliste, harías una descripción basada en un momento o experiencia de vida, lo que evidencia la poderosa influencia de las fragancias para la identidad de un lugar. Además, los olores son máquinas del tiempo; las fragancias tienen el poder para crear lo que llamo Paisajes del Tiempo, que quiere decir que los olores alteran la estructura espacio-temporal de lo que percibimos en lo que nos rodea. Contrario a otros estímulos sensoriales, las fragancias no son procesadas por el intelecto. Para entender y asimilar las señales olfativas, nuestro intelecto trabaja en base a imágenes derivadas de nuestra impresión sensorial. Así, continuamente creamos un libro de historias de olor en nuestra mente. Un libro lleno de imágenes que conforman nuestro propio vocabulario de fragancias. Este vocabulario, el cual se compone de letras que son contextos, es muy particular en cada uno de nosotros. Esa es la razón por la cual es tan difícil tener un vocabulario común de palabras para los olores, pues son nuestras propias palabras descriptivas.

¿Por qué los arquitectos y otros diseñadores de ciudades deberían prestar mayor atención a los Paisajes Olfativos de la ciudad? ¿Por qué es tan importante?

La realidad del ambiente es creada por factores inestables de nuestra memoria, que recaen en nuestras experiencias, conocimiento y otras asociaciones vividas en diferentes momentos. Su geometría es estática, pero constantemente inundadas por varias atmósferas que son dinámicas. Por lo tanto, la ciudad es una secuencia de momentos. La experiencia que podemos tener depende del ambiente y de ésa secuencia de eventos que vivimos, así como de la memoria de otras experiencias.

Nosotros experimentamos varias señales del mundo a través de nuestros cinco sentidos: vista, audición, gusto, tacto y olfato, y nuestro intelecto continuamente escoge y mezcla todas esas señales que recibe en un momento particular para conectarlas y que hagan sentido para nosotros. Así que la realidad no es una cosa estática o estable; quiero decir que la percepción de un lugar puede variar mucho de una persona a otra mientras cada una tenga memorias diferentes de los elementos que estructuran el espacio, pues cada uno le busca sentido al lugar en base a sus propias referencias.

En la arquitectura, aún hoy en día, muchos diseñadores están obsesionados con la apariencia de su proyecto en lugar de la experiencia. Formas y circulaciones se toman en cuenta pero rara vez en base a las sensaciones que se van a generar por dichas formas. Cuando el sonido se toma en cuenta es usualmente debido a requisitos acústicos; si se toma en cuenta el tacto es probablemente porque el cliente lo exige, ¿pero los olores? ¡Casi nunca! Entonces, lo que se construye crea ámbitos diferentes. Por eso creo que es importante que un arquitecto se asegure que la dimensión olfativa se atienda al momento de imaginar los espacios propuestos.

La multiplicidad de los flujos olfativos crean otra topografía intangible en la ciudad. Este paisaje altera nuestra percepción de la estructura espacio-temporal del ambiente haciendo referencia a espacios pasados pero en tiempo presente. Estos Paisajes del Tiempo, que constituyen el repertorio del Teatro de la Memoria Olfativa, ofrecen muchas oportunidades a los diseñadores urbanos para re-estructurar la realidad de cada individuo.

Como señalas, la ciudad es una secuencia de momentos (experiencias personales). ¿Cómo exactamente las personas crean sus mapas mentales basados en los olores?

Continuamente recibimos estímulos de todo lo que nos rodea, tangible o no. Nosotros le damos sentido a todo lo que procesamos a través de los lentes de nuestras experiencias, conocimiento y actitudes hacia la vida. En el caso del Paisaje de Olores, debemos reconocer que nunca percibimos un sólo olor, sino una mezcla de fragancias que crea nuestra memoria olfativa. Además, esa mezcla evoluciona con el tiempo, se mueve en el espacio perdiendo gradualmente su intensidad dependiendo de los movimientos del aire. Dicho esto, las diversas moléculas de olor no dependen únicamente de la velocidad del viento, sino que también están sujetas a la influencia de los niveles de humedad y otras interferencias climáticas que no sólo alteran su comportamiento pero también su volumen. Así es que atravesamos una muy volátil y dinámica red de fragancias cuando caminamos de un punto a otro.

¿Cómo exactamente las personas crean sus mapas mentales basados en éstas fragancias? Nosotros memorizamos lo que creemos que es importante, y ésa memoria, que no es exacta a la experiencia vivida sino una impresión que hemos deducido, se transforma con el tiempo de acuerdo a lo que experimentamos en muchos otros momentos en el mismo lugar con una combinación parecida de fragancias, añadiéndose así a nuestro libro de historias de olor. Así que los mapas mentales son muy dinámicos, cambian y evolucionan no sólo debido a nuestras experiencias directas con los olores, sino también a nuestra evolución como individuos.

¿Qué tipos de olores son aquellos más memorables en las ciudades?

El ámbito olfativo se determina por el ambiente geográfico, condiciones climáticas, actividades económicas y la actividad humana. Así que los olores memorables pueden variar mucho de una ciudad a otra. Dentro del marco teórico de la investigación acerca del poder de las fragancias en nuestra percepción espacio-temporal del ambiente, se realizó un estudio de campo en Montreal, Canadá en el 2012 para identificar las memorias olfativas e impresiones desde la perspectiva de muchos participantes. Adoptando un acercamiento socio-antropológico basado en penetrar la lógica del individuo, combiné un método que me permitió redactar narrativas en tiempo real de una ruta con herramientas que me permitieron representar el pensamiento de los participantes, el mapa mental. La encuesta se extendió durante tres estaciones, invierno, primavera y verano, para obtener un espectro de olores lo más completo posible. Tardando un tiempo aproximado de treinta y cinco minutos para completar la ruta a pié, los participantes enfrentaron una gran variedad de fragancias urbanas. De este modo, logré identificar el rango de expresiones de los participantes. Los olores a los que los participantes reaccionaron más dramáticamente eran aquellos relacionados a alimentos (particularmente olores de cocina y parrilladas, frutas, y especias), la naturaleza (grama, hojas secas, flores, el suelo húmedo) y contaminación (gasolina y cigarrillo).

Transcribiendo toda esta data oral en un mapa aéreo de la ruta, en cada punto donde los participantes lo indicaban, dibujé el universo de las narrativas. Los resultados exponen la íntima relación que se construye entre el individuo y el espacio que percibe. De esta manera, la compilación de estas rutas revela varios niveles de realidades experimentadas por los participantes en el mismo lugar. Además, resulta un interesante boceto de un colectivo de memorias entre personas de diferentes edades y referencias culturales. 

¿Cómo su proyecto ayuda a crear una guía útil para el diseño de mejores ciudades?

Yo creo en arquitectura diseñada específicamente para cada contexto. Si deseas que tu diseño se desempeñe propiamente, no sólo debes evaluar cómo se leen los elementos físicos, pero también traer la información sensorial intrínseca al predio, y entonces toda esa data tiene que poder influenciar e interactuar con el diseño, ya sea un edificio, mobiliario urbano, espacio público, infraestructura, parques, etc.

Desafortunadamente, la construcción actual está generalmente sujeta a bajos presupuestos que están muy relacionados a agendas de construcción muy limitantes. Esto suele ser problemático porque los arquitectos y planificadores usualmente no tienen otra alternativa que concentrarse en producir algo que funcione bien en el predio, tomando muchas decisiones importantes para ajustarse al presupuesto. Sin embargo, este modelo genera más gastos a la larga, por ejemplo, debido al reemplazo o renovación de elementos y materiales baratos, o partes que tienen que ser arregladas para responder mejor a condiciones ambientales. En resumen, sería necesario revisar el paradigma bajo el cual se basa la construcción de los elementos que componen las ciudades y entonces se consideren todos los factores ambientales. ¡Los profesionales en la disciplina que son exitosos en esto son almas sumamente dedicadas!

Dicho esto, mi primer objetivo al estudiar los ámbitos olfativos es proveer más herramientas y datos a quienes quieren considerar y jugar con el poder de las fragancias durante la creación de los espacios. Aún hay mucho por hacer para comprender totalmente el impacto de los olores en la tectónica de un lugar. Excepto por Victoria Henshaw cuyo libro, Urban Smellscapes: Understanding and Designing City Smell Environmentsha promovido una exploración profunda, o el International Ambiances Network que analiza estos campos de investigación en arquitectura y ambientes urbanos, muy pocos se han envuelto en este tema. Yo espero que con mi contribución a la disciplina, esta situación cambie.

¿Cuál es la etapa actual del proyecto? ¿Qué planes tiene para el futuro?

Entrenada inicialmente en trabajo en madera, mi camino me ha llevado a través del diseño del objeto, la arquitectura, la construcción, la planificación y el diseño urbano. Durante los últimos años, tuve la suerte de conocer muchos investigadores y científicos. Así he desarrollado un interés especial en mirar el diseño a través de los lentes de la neuropsicología, la física, la mecánica cuántica y la bio-fotónica. De hecho, mi investigación acerca de la percepción espacio-temporal del ambiente está profundamente influenciada por estas otras disciplinas. Mi trabajo siempre crece en base a la relación entre la gente y el ambiente. Como diseñadora urbana, yo me especializo en imaginar y explorar posibles escenarios que afecten la ciudad. Después, interesada en como se puede aumentar el interés y la participación ciudadana para diseñar nuevas formas de desempeño ambiental, me he concentrado en los proyectos conectados al Teatro de Memorias Olfativas.

Debido a la dificultad para nombrar las fragancias que olemos, nos vemos forzados a inventar expresiones para comunicarlos; por esto me enfoqué en desarrollar maneras para parear impresiones olfativas de los individuos con los ambientes particulares, todo esto para crear una base de datos de memorias olfativas que pueda ser consultada por cualquiera. Titulado Smellstories el proyecto es en parte un archivo digital donde los participantes depositan los momentos que han vivido en base a determinadas fragancias. La otra parte es @smellstories, un foro donde transcribo lo que la gente dice sobre olores en Twitter, y en otros medios impresos.

También he estado desarrollando actividades que inviten a la gente a explorar los Paisajes Olfativos de diferentes distritos en la ciudad de Montréal, Canadá. Aquí uno de los mapas que fueron entregados a los participantes en Lire MTL 2013, que ocurrió en Saint-Henri, un vecindario con necesidades y desventajas económicas.

Mapa entregado a los participantes. Parte de Lire MTL 3 evento de veranodiseñamos esta excursión urbana para introducir a los participantes a los Paisajes olfativos de un vecindario con desventajas en Montreal (QC), distrito Saint-Henri. © natalieb 2013

Finalmente, desarrollo un proyecto llamado Smellcity que es un repertorio de historias de olor en la ciudad. Siguiendo el trazo de palabras y fragancias, día y noche, y a tu propio ritmo tu puedes descifrar las historias. La primera historia comienza en algún lugar durante la primavera de este año. Me encuentro solicitando fondos para llevar a cabo este proyecto. Si tu interés crece por haber leído este artículo, te invitamos a comunicarte y aportar para hacerlo una realidad.

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